
A Carlos Gardel y a Astor Piazzolla los unió su pasión por el tango. La misma pasión que, por años, ha acompañado al ecuatoriano Jaime Granda. Entre los tres hay lazos tejidos por cientos de canciones y por un instrumento, el bandoneón.
Gardel y Piazzolla
Carlos Gardel y Astor Piazzolla se conocieron en Nueva York, en 1935. El primero tenía 44 y el segundo 13. La historia cuenta que el padre de Piazzolla, que era escultor, envió a su hijo al hotel donde se hospedaba Gardel para que le entregara una de sus obras.
El chico le contó que tocaba el bandoneón y que hablaba inglés, ahí nació su amistad. El ‘Zorzal Criollo’ lo convirtió en su guía por la 'Gran Manzana' y lo invitó a ser parte de la película ‘El día que me quieras’.
En medio de esa grabación, Piazzolla sacaba su bandoneón y tocaba. Un día, cuando Gardel lo escuchó, le dijo algo así: “Vas a ser algo grande pibe, te lo digo yo, pero al tango lo tocás como un gallego”. Y Piazzolla le respondió algo así: “El tango todavía no lo entiendo”. Gardel lanzó un vaticinio, una sentencia: “Cuando lo entiendas no lo vas a dejar”.

Años más tarde, en octubre de 1955, Piazzolla escribió un documento titulado ‘Decálogo’, en el que fijó los objetivos del Octeto de Buenos Aires, agrupación que formó a su regreso de París. Tenía 34 años y más de media vida arropado por los sonidos del bandoneón.
En el punto 10 de este documento escribió que el trabajo del Octeto tenía que estar enfocado en elevar la calidad del tango, para conquistar al gran público. Su revolución musical fue muy criticada por los tangueros de la ‘vieja guardia’, que defendían los orígenes de este género, sobre todo, en aspectos relacionados con el ritmo, el timbre y la armonía.
¿En qué consistió esa revolución musical? Piazzolla decidió imprimir nuevas tonalidades, colores y ritmos al género. Así como armonías disonantes, para darle nuevos matices a sus composiciones. Otra de sus innovaciones fue ampliar el sexteto clásico del tango introduciendo un violoncello y una guitarra eléctrica.
Piazzolla murió en 1992. Dejó temas que ahora son parte del cancionero mundial, como ‘Primavera porteña’, ‘Soledad’, ‘La muralla china’, ‘Milonga en re’, ‘Intro de bandoneón’, ‘Zita’, ‘Whisky’, ‘Adiós Nonino’ y el famoso ‘‘Five Tango Sensations’ que sonará en el concierto ‘Entre Gardel y Piazzolla’, un homenaje que se realizará en la Casa de la Música.
El concierto
- Fecha: 10 de marzo, desde las 17:00
- Lugar: Casa de la Música (Valderrama y Mariana de Jesús).
- Director: Jaime Granda, Iraiz Oviedo, (voz).
- Repertorio: Primera parte: 'Ranchito azul', 'Por una cabeza', 'Soledad', 'Cuesta abajo' y 'Volver'. Segunda parte : 'Asleep', 'Loving', 'Anxiety', 'Despertar' y 'Fear'.
El homenaje
Jaime Granda (Quito, 33 años) tiene una relación cercana con el tango desde la infancia, por eso nunca la sintió como música extranjera. Lo que transformó este gusto en una pasión fue el concierto de Rodolfo Mederos, en el Teatro Bolívar. Tenía 16 años y era la primera vez que escuchaba el sonido del bandoneón en vivo: "Amor a primer ‘oído", cuenta.
Desde ese momento hasta que tuvo su primer bandoneón pasaron 10 años. Vivía en Argentina y estudiaba en el Conservatorio Astor Piazzolla. La primera vez que aplicó para un beca en la Orquesta Emilio Balcarce, el sueño de todo bandoneonista, no pasó. Siguió con sus clases autodidactas y en el segundo intento fue admitido. Tuvo una residencia de dos años dentro de la orquesta, tiempo en el que perfeccionó su técnica.
Granda está convencido que para tocar tango hay que entender un poco la argentinidad. “El bandoneón -explica- es el abuelo del acordeón. Es un instrumento muy rústico, que se parece al teclado de la computadora, donde no hay un orden. Cuando lo abres entonas una nota y cuando lo cierras, otra”.
‘Entre Gardel y Piazzolla’ es para él un homenaje a ese filón popular del tango que Gardel impulsó desde su música y sus películas y a la reivindicación que Piazzola hizo del bandoneón, un instrumento que ayudó a que este género conquistara al gran público.

