
'Flow' se coló entre los gigantes de la animación para demostrar que la grandeza no se mide en millones de dólares sino en ideas. Esta es la historia de un gato negro que decidió cambiar las reglas del juego mientras el mundo simplemente observaba.
Como si se tratara de una camisa recién planchada y lista para llenar de pelos o de un mueble nuevo donde afilar las garras, un gato negro acaba de dejar una huella imborrable en el cine y poner de cabeza a toda una industria. También a un país, Letonia, donde aún siguen celebrando el primer Oscar de su historia.
¿Por qué un filme de bajo presupuesto -4 millones de dólares-, consiguió el reconocimiento más importante de Hollywood? Sencillo, porque el protagonista es un gato y nadie en el mundo del entretenimiento puede ganarle a este felino.
Lo humano con ronroneos
Una de las claves para el éxito de esta película es su humanidad, aunque paradójicamente ninguna persona aparece en la historia. El gato protagonista entiende que la única forma de sobrevivir a un desastre natural es dejar de pensar solo en él y preocuparse por sus pares. Es decir, dejar el individualismo y apostar por el trabajo en grupo. Para entender mejor este punto, debemos hacer ‘spoilers’.
El felino que protagoniza 'Flow' vive solo en una casa sin mayor preocupación que conseguir comida y huir de algún perro que se cruza en su camino, hasta que una gran inundación lo cambia todo. Escapa de la crecida de agua y lo hace en un bote en el que se encuentra con un capibara, un perro, un lémur, un ave secretaria y una manada de perros. Al final, casi todos sobreviven, pero para hacerlo deben aprender a vivir juntos y trabajar en equipo dejando de lado sus diferencias.
Adaptarnos a los otros, más que al entorno, es la única forma de crecer como individuos. Un mensaje potente en una sociedad tan polarizada como la actual y que el director consigue transmitir sin un solo diálogo, solo con sonidos reales de animales. “Vamos todos en el mismo barco y debemos encontrar maneras de superar nuestras diferencias y trabajar juntos”, sentenció Zilbalodis en la entrega de los Oscar.
El gato de la libertad
‘Flow’ logró una pequeña y silenciosa revolución. La consiguió porque para su realización se usó software libre, cero diálogos y mucha genialidad. Tres elementos que no se habían visto en las películas animadas nominadas a los premios de la Academia.
Obviamente, hacerlo así representó limitaciones para el director en la parte gráfica, pero fueron solventadas con secuencias creativas. Por ejemplo: planos del reflejo del gato en el agua que le permitieron ahorrar movimientos de cámara o dejar de animar escenas complejas como golpes de olas gigantes y enfocar la atención de los espectadores en las reacciones de los animales y la iluminación.
'Flow' no es solo una película sobre un gato enfrentando una inundación; es una metáfora sobre cómo los pequeños pueden cambiar el mundo. Con un software libre, un director visionario y un mensaje universal sobre la colaboración como única forma de supervivencia, este felino animado consiguió lo improbable: enseñarnos que las limitaciones, cuando se afrontan con creatividad, pueden transformarse en fortaleza.
El gato letón que conquista el mundo
Letonia es un país en la zona oriental de Europa con una población que no supera los dos millones de habitantes. En este lugar poco conocido dentro de la escena cinematográfica mundial se produjo este filme. Por eso, no es de extrañarse que el logro fuera celebrado como una victoria nacional y sus realizadores recibidos como héroes.
Cuando el avión que llevaba desde Los Ángeles a Riga aterrizó en la capital de Letonia, miles de personas esperaban en las calles al equipo que produjo ‘Flow’. Gints Zilbalodis, director del filme, fue uno de los más ovacionados. Con una mezcla de asombro y emoción en su rostro sacó la estatuilla dorada de su mochila de viaje y desató la euforia de la multitud que esperaba a los cineastas.
No es para menos, porque un filme independiente derrotó a dos monstruos de la animación: Disney (‘Intensamente 2’) y Dreamworks (‘Robot Salvaje’), cada una con un presupuesto cincuenta veces mayor para sus producciones.
Y los festejos no terminaron con el recibimiento de Zilbadolis y su equipo. El Museo Nacional de Arte de Letonia dedicó una sala y una exhibición especial a los tres premios más importantes que obtuvo ‘Flow’: el Oscar, el Globo de Oro y el Premio de Cine Europeo. Con filas de miles de lituanos esperando para ver los galardones.
Y, por si fuera poco, al igual que Rocky en Filadelfia o Indiana Jones en California, el gato negro protagonista de la película, tiene una estatua en una de las plazas principales de Riga, la capital de Letonia.


