
Eduardo ‘Chocolate’ Morales es uno de los requintistas más reconocidos del país. Su presencia ha sido una constante en las fiestas capitalinas, desde inicios de los años 70.
Se llama Eduardo Antonio, pero todos lo conocen con el mote de ‘Chocolate’, por su color de piel. Debutó oficialmente como guitarrista en 1970, en un programa musical de Radio Éxito. Durante 55 años ha acompañado, en el escenario, a los cantantes ecuatorianos más populares y a estrellas internacionales como el El Puma, Américo y Gilberto Santa Rosa.
Varias de sus grabaciones se han convertido en éxitos de ventas, como el cedé Misquilla, que grabó junto a Juan Fernando Velasco, músico que ahora canta canciones junto a Julio Jaramillo. El disco recoge su versión de los 10 mejores pasillos ecuatorianos y se grabó con la participación de una sinfónica estadounidense, en el Capitol Récords de Hollywood.
El chico de los Dos Puentes
Morales nació y vivió hasta los 18 años los Dos Puentes, al sur de Quito. Con los amigos del barrio, en las esquinas vecinas al parque Stone, descubrió el gustito especial que sentía al rasgar la guitarra y ese cosquilleo indefinible que produce sentirse popular.
La calle fue su incubadora pero su tío, Segundo Dueñas, por esos años un maestro del requinto, su mentor. El resto fue un continuo aprendizaje en los escenarios junto a artistas ecuatorianos: Gonzalo Benítez, los Miño Naranjo, las hermanas Mendoza Suasti, Olimpo Cárdenas o Lucho Bowen.
También se dedicó a escuchar y reproducir las técnicas de los grandes artífices del requinto nacional, músicos a los que admiraba, como Rosalino Quinteros, Guillermo Rodríguez, Naldo Campos, Segundo Guaña y Homero Hidrobo.
Su disciplina, sumada a sus cualidades innatas para la música, lo han convertido en un requintista a la altura de maestros como Navigio Cevallos, del Trío Pambil. Los que lo conocen hablan de su carácter descomplicado, su humor fino y su predisposición a seguir aprendiendo y no creerse una estrella.
La historia del requinto
Alfredo 'El güero' Gil, primera guitarra del trío Los Panchos fue quien luego de una presentación de la que no quedó contento, se contactó con el ebanista español Vicente Tatay para que diseñe y fabrique un nuevo instrumento. ¿La razón? Quería tener un registro sonoro más agudo que produzca un timbre más brillante y con más arpegios. Corría 1944. El resultado fue un instrumento más pequeño, con una afinación dos tonos y medio más alta que una guitarra (en mi y no en la) ideal para realizar punteados y requinteadas más audaces y sonoras. Claro, el mástil también se hizo más corto.
Una vida dedicada a la música
La vida musical de ‘Chocolate’ Morales está llena de anécdotas. Recuerda con cariño su relación con Paulina Tamayo, quien falleció en noviembre de 2025 y a la que acompañó en la producción de su primer disco (LP en ese tiempo). También estuvo junto a la 'Grande del Ecuador', en el Paseo de la Fama en Los Ángeles, hace tres años.
En otra ocasión, interpretó el famoso pasillo Beatriz creado por Carlos Bonilla Chávez. Al término de su actuación se le acercó una mujer y le dijo: le felicito por su actuación; yo soy Beatriz, la musa de Carlitos. Aunque sus tres hijos no optaron por seguir su derrotero artístico cuenta que no pierde las esperanzas de que algún nieto prolongue la estirpe.
Claro, como guitarrista, nunca viaja solo. Su requinto es parte imprescindible de su atavío. Actualmente tiene tres: Tatamuez, Aucancela y Chiliquinga. Otro instrumento, un Aucancela, lo donó a la Fundación Museo del Pasillo.
Además de sus conciertos y presentaciones, Morales trabaja en el Centro Cultural Mamá Cuchara y dirige el Grupo Yavirac, de la Fundación Teatro Nacional Sucre. También es el líder del grupo Eduardo Chocolate Morales y su trío.
En su larga carrera ha recibido reconocimientos de la Asamblea Nacional, la Casa de la Cultura Ecuatoriana, el Ministerio de Educación y Cultura y el Municipio de Quito. La Presidencia le otorgó la Orden de Caballero y la Medalla de Leyenda.

