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Mundo Diners al día

Caifanes + Tacvbos = Pachuco

por Juan Fernando Andrade

Rock
Saúl Hernández, vocalista de Caifanes y Rubén Albarrán, vocalista de Café Tacvba.

Caifanes y Café Tacvba, dos de las bandas más emblemáticas del rock sudamericano están ‘touriando’ juntas en este 2024. Parece que después de todo el rock no ha muerto y más bien convoca a varias generaciones en ciertos lugares. Larga vida a los músicos de siempre y para siempre. 

Caifanes y Tacvbos

La movida comenzó en junio, a mediados. El video se pasaba y se pasaba y, la gente que lo pasaba, lo hacía con una mezcla de orgullo y nostalgia y algo que sólo puede llamarse ‘esto significa que todavía existo’. Caifanes y Café Tacvba están ‘touriando’ juntos y esto que hace diez años hubiese sido enorme y hasta desproporcionado ahora cuenta como registro de lo mucho que aún nos queda.   

Ambas bandas venían con el anuncio desde hace rato y el cuadro era medio bipolar: sí, son dos de los más grandes; pero sí, también, que estén juntos debe significar que ya ninguno jala tanta gente y que es mejor presentarse en combo, llenar y confiar en la buena espalda. Nada que ver. Caifanes + Tacvubos se encuentran en un momento musical increíble: han sobrevivido, han aguantado, sus temas ya no dependen de la tendencia sino de la trascendencia. 

Siempre fue simbiosis, nunca metástasis, dijo alguien por ahí. Y de lo que se puede ver son dos luces que se juntan y alumbran el camino del pasado convertido en presente. Ahí están Saúl Hernández (con mejor pelo que en los 90s, con algo de botox) y ese resto de gente cuyos nombres tenemos tatuados, cuyas canciones suenan al final de cada jornada de recuerdos y nos hacen decir cosas del tipo ‘Ya nada volverá a ser como antes’. 

Por mí, mejor. Que la gente nueva escuche música distinta a la mía me hace sentir tranquilo, contento, esperanzado. Pero aquí lo que cuenta no son las canciones que nos separan sino las que nos unen. El hecho de que dos bandas de esa generación que ‘inventó Latinoamérica’ estén girando juntas quiere decir que existe audiencia, mercado, y que el rock de mi pueblo se ha convertido en una costumbre que ya se practica en divisiones inferiores. 

El video que nos hizo llorar 

Lo que pasa es que, al final de cada concierto, Caifanes y Tacvbos están todos en el escenario y podrían tocar lo que les diera la gana pero escogen ‘Pachuco’, el tema de Maldita Vecindad que capaz desencadenó lo que hoy conocemos como rock mexicano. La canción, se sabe, fue muchos gritos de independencia gritándose a la vez y sigue siendo ese temblor que no para.

Lo conmovedor es, claro, que músicos con tanta cancha y kilometraje y recorrido sepan reconocer a un antepasado como miembro fundador de la cofradía, y rendirle pleitesía. Verlos tocar y cantar ‘Pachuco’ resulta emocionante porque se los siente, más que rockers, fans, adoradores y agradecidos de esa rola que les abrió las puertas y que nos convenció de que el español suena más duro que cualquier otro idioma. 

No están presentándose en el cono sur ni mucho menos. Las imágenes que nos llegan son del tour en Estados Unidos, en ciudades donde las comunidades latinas han crecido tanto o lo suficiente como para ser el gran público de lo que sucede en el continente de la cintura para abajo. Como dicen los analistas: la migración ha causado que sean las antes minorías discriminadas las que ahora ponen o quitan presidentes. 

Y ponen canciones. Deciden qué suena, qué importa, qué debe celebrarse y bailarse con golpes y sudor de axila y camiseta-negra-sin-mangas. La importancia de ‘Pachuco’, entonces, es mayúscula; demuestra que todos tenemos tal cosa como un lugar de origen, que todo lo cantando no fue en vano, que se puede volver (sin miedo) donde uno fue feliz y ser más feliz todavía. En la cara esa sonrisa que no depende de nada ajeno, en la lengua ese coro que nos convence de vivir un día más. 

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Autor

Acerca de Juan Fernando Andrade

Escritor y periodista. Sus libros están disponibles en formato impreso y digital en www.dinediciones.com. Sus textos cortos pueden leerse en su blog personal: www.culturab.blogspot.com.
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