
Directo '90 es el nombre del primer disco en vivo que Miguel Bosé grabó en su carrera. Si hiciera lo mismo ahora ese disco podría llamarse Directo '26 y el escenario propicio para grabarlo sería el Coliseo Rumiñahui, donde dará un concierto este 7 de marzo.
Los fans de Bosé no están equivocados. Muy por encima del iberoamericano promedio, muy por encima de las épocas que le han tocado, parado sobre los hombros de su carrera, Miguel Bosé sofisticó el pop en español con una larga capa de sintetizadores y apuestas modernas. Le dio mundo a un género mal llamado básico e intrascendente, le dio caché.
Bosé vuelve a Quito luego de 10 años y en un momento extraño. Extraño para la ciudad, el país y el mundo entero; extraño para la música, actualmente dominada por colegas constantemente acusados de no hacer música. Extraño también porque Bosé se ha vuelto un tipo extraño, extrañísimo.
Algunas extrañezas de Bosé
- Durante la pandemia del covid-19 se posicionó públicamente, con mensajes en sus redes o por medio de entrevistas. contra el uso de las mascarillas, ya que aseguró que impedían respirar y contra las vacunas, pues argumentaba que eran experimentos genéticos.
- En 2018 apareció en la lista de morosos de Hacienda en España con una deuda que superaba los 1.8 millones de euros, razón por la que tuvo que hipotecar y luego vender su casa en Madrid. Ese mismo año anunció que se mudaba a México.
- Ha sido cuestionado por promover tratamientos alternativos y conspiranoicos sobre salud.
- Demandó a Nacho Palau, su pareja durante 26 años, por la custodia de sus 4 hijos.
Y, ¿cómo es él?
En sus entrevistas, repite una especie de discurso que desemboca en la palabra ‘deconstruido’. Dice, por ejemplo: "sucedieron muchas cosas, y decidí que lo mejor era purgar y apartarme, dejar que el tiempo pasara. El tiempo, del cual soy un gran aliado, sabes que pone cada cosa en su lugar, todo lo cura, todo lo explica, y a todo le da un sentido. El Bosé del pasado ya está deconstruído, ahora vamos a construir una nueva era, de alegría, de positividad, esas cosas que le faltan tanto al mundo".
Imagine que Bosé está en el Coliseo Rumiñahui y avisa que esta noche no cantará para vosotros, olvidaros entonces de 50 años de repertorio, su performance será dramático. Os deleitará narrando al detalle esas cosas que le sucedieron. No habrá canciones. Vais a flipar. No se lo ve ni alegre ni positivo. Tiene la cara amarilla, las cuencas de los ojos profundas, la voz opaca y corta. Funciona mejor como imagen que como metáfora, pero tiene razón, el mundo necesita eso que él propone construir.
Su catálogo es absolutamente revisitable, cuestión de poner ‘Directo ‘90’, callar y asentir y recordar porqué fuimos felices en esas calles. Es moderno cuando ya nada parece serlo, incluso adelantado a la nostalgia ochentera. Se tatuó antes que todo el mundo, incluso que los futbolistas; fue andrógino, hipersexual, bello, y practicó su propia ley sin que hubiera necesidad de explotarse. Sin embargo, explotó. Y sus discos dan pie a momentos que no debemos olvidar: esos primeros besos entre las personas y las máquinas.
Diez dúos imperdibles de Bosé
- Corazones: Miguel Bosé y Ana Torroja.
- Aire soy: Miguel Bosé y Ximena Sariñana.
- Te amaré: Miguel Bosé y Laura Pausini.
- Morena mía: Miguel Bosé y Julieta Venegas.
- Olvídame tú: Miguel Bosé y Marco Antonio Solís.
- Bambú: Miguel Bosé y Ricky Martin.
- Morir de amor: Miguel Bosé y Los Ángeles Azules.
- Nena: Miguel Bosé y Paulina Rubio.
- Si tú no vuelves: Miguel Bosé y Mónica Naranjo.
- Amante bandido: Miguel Bosé y Alaska.
¿Qué vemos en Bosé?
Miguel Bosé cumplirá 70 años en abril. Haciendo números, está más allá del bien y el mal, ha logrado seguir activo y materializar su propia forma de ser divo. En la gira de este año, llamada ‘Importante’, lleva abrigo largo y debajo un traje de monje monocromático: todo blanco, todo rojo, todo amarillo. Antes de cierta canción, hace un esfuerzo por evocar su origen, por devolverle a un recuerdo la vida; mientras desde el público le gritan, ‘te amo, papito’. Pero él sigue, con el pelo también blanco y delineador en los ojos.
‘Bosé paga las facturas, pero Miguel… Miguel es un tipo que, probablemente pases de él delante de su casa y ni le reconozcas.’, dice, separando como es debido al hombre del producto; dejando en nosotros la sensación de que el verdadero espectáculo sería lo prohibido, ver y escuchar a Miguel. Bosé tocará sus hits y nosotros los cantaremos, entiendan por favor que es una manera de estar juntos. Miguel está ahora mismo aquí al lado, en Bogotá, en Lima, quizás pensando que antes no se escuchaba tanto del Ecuador. Bosé vendrá igual.
Veremos en Miguel Bosé lo que vemos cada día, una figura que se abrió caminos entre las llamas, un guerrero sin manos ni pies que de alguna forma inexplicable sigue hacia adelante; lo veremos más parecido a nosotros de lo que pudimos haber imaginado. Cantando, bailando, construyendo con sus cenizas lo que espera ser luego de haber sido tanto: una figura de avanzada de la escena pop de los años 80. No gana el que triunfa; gana el que no se rinde.

