
Billy Corgan, el cantante, guitarrista, compositor y líder de The Smashing Pumpkins es una rareza. Es el amante de la lucha libre, el que dijo alguna vez que los activistas sociales son como miembros del Ku Klux Klan y el que va a tocar en Quito este 12 de noviembre.
William Patrick Corgan Jr tiene 57 años y lleva buena parte de su vida sin pelo. En 1996, para el video de la canción 1979 ya se lo ve rapado. De ahí en adelante, hasta hoy, hay cero evidencias de cabello sobre su cabeza, como si fuese el tío Lucas de los Locos Adams. Es parte de su imagen: lo define.
El pasado 5 de noviembre, en el show de su banda The Smashing Pumpkins, en la Movistar Arena de Buenos Aires, los fanáticos gritaban, aparte de un “Olé, Olé, Olé, Billy, Billy”, un claro y fuerte “¡Pelado, pelado, pelado!”.
Es posible que Billy Corgan, como es conocido en todo el mundo, desde que en 1993 explotara el segundo disco de la banda, Siamese dream, tuviera un instante de gran lucidez cuando aceptó su incipiente calvicie y decidiera raparse. De esa forma, dejó de lado esa cara de eterno adolescente, en el cuerpo de un gigante de 1.90 metros, con un peinado de raya a un lado que lo hacía parecer más un chico bueno que una estrella de rock, algo que ha sido desde sus 26 años.
También es probable que nunca haya sido un chico bueno. En realidad, entre las figuras del grunge noventero, Corgan es la rareza: de niño atleta y fanático de los deportes -aprovechando su altura- a músico obsesionado con el New Wave.
Un chico conflictivo y peleón que decidió cuidar de su medio hermano Jesse, quien nació con parálisis cerebral, lo que lo aisló de muchas de las cosas que un adolescente debía hacer en los años 80, porque se convirtió casi en un padre para su hermanito: lo defendía de otros chicos que se burlaban de él, le enseñó a jugar béisbol y le leía todas las noches para que pudiera dormir. En esa época, la música le hizo conectar con algo en pleno aislamiento.
Billy también fue un buen estudiante que se graduó con honores del colegio, por lo que varias universidades le ofrecieron becas, pero él dijo que no. Había decidido luchar por una carrera musical.
Corgan es el poeta de su generación, que en su momento brilló por debajo de un Kurt Cobain más agresivo, más hermoso y con una voz más poderosa. Sin embargo sigue aquí y aún es un compositor que usa las palabras como ningún otro, creando canciones donde hay melancolía, vulnerabilidad, desazón e ira.
El reino de Billy Corgan

En 2004, Corgan publicó el que hasta el momento es su único libro de poesía, Blinking with fists (Parpadeo con puños). Su fascinación por las palabras está ahí, en esa colección de 57 poemas que, variando de calidad, ofrecen una dimensión más profunda de lo que pasa cuando concibe las letras de sus canciones.
Por ejemplo, en The river runs foul escribe: “Mi corazón le habla al silencio que hay en mí /Déjame caminar solo a casa /mientras los semáforos me dan las buenas noches”. La soledad es uno de los motores de Billy Corgan.
En la canción Disarm -uno de los hits de The Smashing Pumpkins- habla de sus traumas y cuenta cómo, al bloquear sus emociones y lanzar una sonrisa, desarmaba y detenía los ataques violentos de un adulto, probablemente de su padre. “Los años queman”, canta antes del coro que va de una imagen a otra, para recuperar el malestar del pasado.
“Solía ser un niño pequeño, tan viejo en mis zapatos. / Y lo que elijo es mi voz / ¿Qué se supone que haga un niño? / El asesino en mí es el asesino en ti, mi amor / Te envío esta sonrisa”, canta.
Algunas veces recurre a versiones arcaicas de ciertas palabras para elevar el espíritu de la canción. En Mayonaise —la balada grunge por excelencia— habla de “harlots of my perils”, algo así como “las rameras de mis desventuras”.
La misma sensibilidad sirve para hablar desde el enojo, aunque no valga para nada, como en Bullet with butterfly wings, donde dice: “A pesar de mi rabia sigo siendo una rata en una jaula”. O cuando canta sobre el deseo descarnado en Ava Adore, como si fuera el escritor J.G. Ballard:
“Dentro de ti veo suciedad / dentro de ti cuento estrellas / dentro de ti me siento hermoso / dentro de ti saboreo a Dios / dentro de ti me siento tan hambriento / dentro de ti estrello carros”. También se enfrenta a la fama y al peso de los fans que han buscado etiquetarlo, como pasa en The everlating gaze (La mirada eterna).
Billy Corgan
- Con The Smashing Pumpkins ha publicado 13 discos de estudios. El último, Aghori Mhori Mei, salió en agosto de 2024.
- Fanático de la lucha libre desde niño, en 2017 compró la National Wrestling Alliance, una liga que funciona todavía.
- En 2015 se convirtió en meme cuando apareció una foto de él, con gesto miserable, en uno de los vagones del Big Thunder Mountain Railroad, en Disneylandia. Ese meme se bautizó como “Sad Billy Corgan”.
- En 2001, junto con Jimmy, Chamberlin, baterista de los Pumpkins, fundó la banda Zwan, con la cual tocó hasta 2003.
El músico conflictivo y áspero

Durante mucho tiempo, Corgan perdió la cabeza y se peleó con todo el mundo. Si le preguntaban sobre un músico o sobre lo que fuera, hablaba mal de esa persona o tema. Algunos de los exmiembros de sus proyectos musicales no hablan necesariamente bien de él. En 2016, David Pajo, un bajista que tocó con Corgan, lo comparó con Donald Trump, y no como elogio.
Llegó al punto en que entre 2000 y 2006 Smashing Pumpkins no produjo nada debido a las peleas constantes con James Iha, el eterno guitarrista, y, antes, con D’arcy Wretzky, la bajista original. Las fricciones siempre existieron: Corgan, perfeccionista, regrababa partes de Iha y Wretzky porque no estaba contento con el resultado. Con Wretzky la relación nunca se arregló -en 2009, en el blog de los Pumpkins, Corgan la definió como “una drogadicta mezquina”-. Pero con Iha todo mejoró y en 2016 él volvió a la banda.
Entre él y Courtney Love hubo un intercambio público de insultos durante casi 14 años, el cual llegó a acusaciones por parte de Corgan de que dos canciones de la banda de Love, Hole, fueron escritas por él, y que no fue incluido en los créditos respectivos. Ella públicamente le pidió disculpas por eso. En 2020 se arreglaron y ella ha cantado en vivo con los Pumpkins en varias ocasiones.
De votar por candidatos demócratas a inicios de los 90 pasó a ser fanático de ideas de la extrema izquierda de Estados Unidos -llegó a promover manifiestos izquierdistas en la web de los Pumpkins-. Para 2016 apareció en el programa de Alex Jones, el rey de las noticias falsas de la extrema derecha, quien llegó a popularizar la teoría de que la masacre de Sandy Hook, en diciembre de 2012, era falsa. Ahí, Corgan criticó a activistas de causas sociales, llamándolos maoístas y comparándolos con miembros del Ku Klux Klan.
Un par de años después, este padre de familia de dos niños -ya anunció que tendrá otro hijo-, que tiene una relación de 11 años con su esposa, la diseñadora de modas, Chloe Mendel, se definió como libertario defensor del libre mercado en una entrevista para The New York Times. Por suerte, si bien sigue suelto de lengua, casi no habla de política.

