
Aventura, la icónica banda de bachata, emocionó a los mileniales nostálgicos con su gira ‘Cerrando Ciclos’. Los 'Reyes de la Bachata', liderados por Romeo Santos, llenaron dos días el estadio Atahualpa y volverán a Guayaquil, en diciembre. ¿Cuál es el secreto de su éxito?
Quito, tercer domingo de octubre. Son las 21:00 y en el estadio Atahualpa se apagan las luces, solo unos pequeños focos azules permanecen prendidos, son las guías de los técnicos de sonido. De pronto, la oscuridad es interrumpida por tres pantallas que iluminan el escenario y en ellas un video con cuatro Santos: Romeo, Henry, Max y Lenny.
Ellos son los reyes de la bachata, son Aventura, y todos los ‘Aventureros’ -como Romeo llama a sus fans- saben que esas imágenes marcan el regreso del grupo a los escenarios ecuatorianos, después de más diez años. En realidad, el del domingo fue su segundo concierto en Quito con casa llena y a día seguido.
Tambores y un ritmo árabe suenan en las bocinas, mientras la voz de una mujer acompaña los acordes que se confunden con los gritos de 35 000 quiteños. Romeo y Lenny toman sus micrófonos de un baúl que está en el centro del escenario, del mismo lugar Max y Henry levantan su guitarra y bajo. Un golpe seco de todos los instrumentos en escena y todo comienza: dos horas y media de pura bachata, gritos, lágrimas, besos y nostalgias.
Pero, ¿cómo una banda que se separó hace más de doce años logró llenar dos veces un estadio en Quito; una ciudad oscurecida por apagones y otros problemas sociales? “Así con cautela, despacio...” vamos a analizarlo.

Obsesión (2002)
“Bien vestido y en mi Lexus, pasé por tu colegio / Me informan que te fuiste, como un loco te fui a alcanzar”.
Aventura es un grupo que tiene sus años, se formó en 1993. Tal vez por eso, los mileniales sentimos que los hemos escuchado toda la vida. Sin embargo, fue recién en 2002 con su ‘hit’ Obsesión que lograron su primer golpe de fama.
La banda con orígenes dominicanos logró una combinación que, para esos años, parecía descabellada: juntaron bachata, un ritmo escuchado en su mayoría por clases populares, con propuestas de moda de la época: hip hop, reggae y R&B.
¿Esta fue la clave de su éxito? No fue la única, pero sí uno de los pilares en los que se levantó el reino de los bachateros. Lo decía el propio Romeo en 2003: “Aventura es lo que es porque logra que los jóvenes ya no se avergüencen y acepten un género que era música de campesinos”.
Actualmente combinar géneros musicales con ritmos populares es común y podría decirse que está de moda. Están Los Ángeles Azules con Natalia Lafourcade en México o Papaya Dada junto a Gerardo Morán en Ecuador, solo por dar dos ejemplos. Pero Aventura fusionó los géneros y modernizó la bachata a inicios del 2000, cuando lo ‘chic’ era escuchar Maná y Paulina Rubio.
Ella y yo (2005)
“…y aunque no es fácil lo que voy a hacer, Admitiré que salí con tu mujer
¿Qué?
Salí con tu mujer
*Se rompe un vaso*”
Para un adolescente que creció viendo novelas mexicanas, colombianas y brasileñas, este diálogo es arte. Romeo se enteraba que su pareja le había sido infiel y con su mejor amigo (Don Omar).
Para 2005 Aventura ya no solo era la banda de dominicanos que mezclaban el español con el inglés y que sonaban en buses o en matinés de discotecas camufladas en alguna casa antigua, en la que te jugabas la vida a la entrada y la salida. Para esa época, ya se hablaba de los K.O.B (The Kings Of Bachata), los reyes del género.
En ese mismo año, lanzaron ‘Ella y Yo’. Era una colaboración entre reyes, los de la bachata (Aventura) y el monarca del reggaetón (Don Omar). Los dos géneros caribeños crecían de la mano invadiendo discotecas, emisoras y reproductores musicales en Latinoamérica.
¿Cuál fue el resultado de esta unión? Un éxito, por su puesto. En la lista de los Billboard fue número uno como canción tropical y segunda en la lista de canciones latinas. Pasó algo más, por esos años, lo latino comenzó a filtrarse en los ‘charts’ de países al otro lado del Atlántico
Faltaba más de una década para que estallara el ‘Efecto Despacito’, ese momento en la historia en que una canción se reprodujo y se escuchó tantas veces que la música latinoamericana se volvió de moda, pero algo empezaba a suceder con lo latino.
El propio Romeo reconoció, años después en una entrevista, que perseverar con mantener sus raíces en algún momento iba a traer resultados: “No tenemos que cambiar nuestra cultura, nuestra esencia o nuestros géneros caribeños y urbanos para trascender”. (https://www.revistagq.com/noticias/articulo/romeo-santos-entrevista-gq-formula-vol-3)
Digamos que Aventura fue una de las agrupaciones que abrió el camino para que Bad Bunny, Karol G y compañía sean escuchados hasta en la esquina más recóndita del planeta.
Cerrando ciclos (2024)
“Quién sanará este dolor que me dejaste en mi interior cuando te fuiste, quien inventó el amor debió dar instrucciones pa' evitar el sufrimiento…”.
Ahora vamos a los números, esos que son fríos y por eso no mienten. En 2015, Axl Rose y Slash resolvieron sus diferencias y sacaron de las cavernas a Guns & Roses. El resultado fue una gira de conciertos que recaudó 540 millones de dólares. Lo mismo sucedió con los Backstreet Boys (330 millones de dólares) y así, una lista interminable.
¿Será que la nostalgia es rentable? Dejemos algo en claro, no es que la música nueva sea mala y que los artistas que están de moda no puedan llenar estadios, miren a Karol G que logró ‘sold out’ con su gira ‘Mañana será bonito’ en todos los países en los que se presentó. Pero sucede que los mileniales somos nostálgicos y ahora tenemos poder adquisitivo, como diría el video de TikTok: “somos adultos independientes, con gustos bien dementes”. Entonces, podemos costear las entradas a todas las reuniones de las bandas que marcaron nuestra infancia y adolescencia.
Entonces sí, apalancarse en los recuerdos es una excelente estrategia de marketing. En su última gira, solo en Estados Undios, Aventura ha recaudado 120 millones de dólares. De hecho, la jugada de los reyes de la bachata fue tan buena que anunciaron una tercera fecha de su gira 'Cerrando Ciclos' en Ecuador. No les bastó con llenar dos veces el Atahualpa, ahora su música retumbará en Guayaquil. Como dice Romeo: !Tu grupo favorito, mami!

