
Si Mafalda habría nacido en Ecuador, ya podría jubilarse. Pero con 60 años y contando, la creación más popular de Quino sigue más activa que nunca. Lo que viene es un poco de su historia y algunas frases que no dejan de repetirse.

Mafalda y sus curiosidades
Uno
1963. Joaquín Lavado estaba a poco de publicar Mundo Quino, su primer libro de humor gráfico. Entonces, la firma Siam Di Tella le pide diseñar a una familia de personajes para promocionar los nuevos electrodomésticos de la marca Mansfield, en una tira de diario. La única condición fue que todos los nombres comenzaran con la letra m.
Siguiendo aquel mandato, Quino bautizó a la niña de aquella familia, con el nombre de Mafalda, el mismo de uno de los personajes de la novela Dar la cara, del escritor argentino David Viñas. Pero la campaña publicitaria nunca se concretó y la guardó en un cajón hasta que meses después Mafalda apareció en el semanario Primera Plana,reflexionando, entre otras cosas, sobre el capitalismo.
Dos
Mafalda siempre fue un personaje incómodo; sobre todo, para las dictaduras. En España, por ejemplo, el franquismo obligó a la editora Esther Tusquets a colocar una franja en la portada de los libros de este personaje, en los que se aclaraba que era una lectura para adultos. Lo curioso es que para 1985, cuando España ya vivía en democracia, Mafalda ‘apareció’ portando emblemas franquistas.
Aquellos dibujos piratas pusieron de mal humor a Quino, quien aprovechó para recordar que su personaje también había sufrido censura en países como Bolivia, Chile y Brasil. Por su parte, él también vivió la censura de la dictadura argentina y por eso salió de su país rumbo a Italia, donde vivió varios años. “Desde que empecé mi carrera me decían: chistes contra la familia y los militares... no”.
Tres
El periodista argentino Jorge Timossi no solo fue uno de los fundadores de la agencia de noticias Prensa Latina sino la persona en la que Quino se inspiró para crear a Felipe, el mejor amigo de Mafalda; un chico con dientes de conejo, cara alargada y pelo siempre despeinado al que le encanta fantasear, jugar a ser El Llanero Solitario y retrasar todo lo posible los deberes de la escuela.
Seis frases de Mafalda
“Lo peor es que el empeoramiento comienza a empeorar”.
“Cada ministerio con su minihisteria”.
“Tenemos hombres de principios, lástima que nunca los dejen pasar del principio”.
“Siempre es tarde cuando la dicha es mala”.
“¿Por dónde hay que empujar este país para llevarlo adelante?”.
”¡Otra vez sopa!”.
En 2011, poco antes de morir, Timossi contó que la primera vez que leyó a Mafalda estaba en una cobertura periodística en Argelia. “La vi y pensé, aquí hay algo familiar. Luego, cuando fui a vivir un tiempo a Chile le mandé una carta a Quino pidiendo que confesara su travesura. Recibí de vuelta un afiche con Felipito que decía: ‘Justo a mí me toca ser como yo. Después de eso no hubo dudas”.
Cuatro
Todos saben que Mafalda ama a The Beatles y que odia la sopa. Lo que muchos ignoran es que la sopa es una alegoría que Quino encontró para referirse a los militares. En 2004, durante una entrevista con la cadena de televisión BBC, contó que todo era una especie de metáfora alusiva a los regímenes militares que se instalaron en América del Sur, durante la segunda mitad del siglo XX.
La expresión “otra vez sopa”, que Mafalda lanzaba siempre acompañada de un puchero en su rostro, le sirvió a Quino para referirse a los continuos golpes militares y problemas institucionales que se vivían en la región. “Todo lo que impone normas estrictas y hay que hacerlo por obligación quita la libertad, y eso es muy desagradable. Por otra parte, aclaro que yo siempre he amado la sopa”.
Cinco y Seis
¿Por qué se terminó Mafalda? La versión no oficial dice que Quino se cansó de dibujarla. La oficial, o sea la del autor, es que después del golpe de Pinochet en Chile, la situación en Latinoamérica se puso muy sangrienta. “Mafalda no podía dejar de hablar de lo que estaba pasando, pero si lo hacía me tenía que ir de Argentina. Si la seguía dibujando, me pegaban uno o cuatro tiros”.
A pesar de este contexto, Mafalda nunca perdió su popularidad. En 1982 se estrenó su película animada, con gran aceptación del público y de la crítica. Al que nunca le agradó fue a Quino. Aunque los dibujos eran exactamente como los suyos y las animaciones eran muy buenas, el problema eran las voces. “Todo el mundo decía que no era la voz de Mafalda o la de Manolito”.

