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Se cumplen 30 años del estreno de ‘Toy Story’, película pionera en muchos sentidos: primera película animada hecha enteramente en computador y primer largometraje de uno de los estudios de animación que han definido el cine contemporáneo, PIXAR.
Parecen haber pasado siglos, y no décadas, desde aquellos tiempos en los que los mileniales vieron nacer una tecnología capaz de lograr que las más alocadas fantasías cobraran vida en la gran pantalla, de la manera más realista y espectacular. La última década del siglo XX fue el parteaguas para la industria del cine animado y la forma en que lo digital ha logrado construir una nueva retórica en la narrativa audiovisual.
Pixar había incursionado con éxito en el cortometraje animado hasta que el 22 de septiembre de 1995 estrenó una película sobre juguetes, la cual se convirtió inmediatamente en un referente de la cultura pop, y en una lucrativa saga, con cuatro películas estrenadas y una más en camino. Con motivo de este aniversario, y del reestreno de esta película en salas de cine, analicemos 5 razones que hacen de 'Toy Story' un clásico del cine animado:
Uno. La fantasía de los juguetes que cobran vida
Los juguetes como objetos transicionales que permiten entender la realidad a través del juego son el elemento perfecto para pensar en qué pasaría si aquellas figuras inanimadas cobraran vida. Esta premisa ya había sido abordada en universos narrativos tan opuestos como 'Winnie the Pooh' o 'Chucky, el muñeco diabólico'. La vida secreta de los objetos forma parte tanto del imaginario infantil como de los miedos y creencias del mundo adulto.
'Toy Story' plasmó este tema de la mejor manera posible: desde la perspectiva de los juguetes. Esto implicaba no solo un reto en la construcción cinematográfica de la historia, sino también una gran oportunidad para lograr una conexión emocional del espectador y su inmersión total en la fantasía.
Dos. La amistad entre Woody y Buzz
Si bien la primera película nos permitió conocer a gran parte de la pandilla de juguetes a los que hemos acompañado a lo largo de la saga (Slinky, Rex, Hamm o el señor cara de papa), son Woody y Buzz Lightyear los que hicieron de Toy Story una gran historia sobre la amistad.
Al igual que Don Quijote y Sancho Panza, las aventuras de estos dos juguetes están centradas en sus dos maneras de entender la realidad: la manera en la que Woody se autopercibe como un juguete, y la manera en la que Buzz se percibe como un astronauta en una misión espacial. El choque de las dos realidades activa la trama desde la tensión y el absurdo, aspectos claves en toda buddy movie o película de compañeros, en donde dos personajes opuestos desarrollan un vínculo emocional a partir de reconocer y empatizar con sus diferencias.
Tres. La identidad como un conflicto existencial
¿Quién soy yo? ¿Y a qué o quién pertenezco? Estas son las preguntas con las que 'Toy Story' inauguraba una de las fórmulas narrativas y retóricas más recurrentes de PIXAR a lo largo de los años. 'Monsters, Inc'., 'Buscando a Nemo' o 'Ratatouille plantean', cada una desde su universo fantástico, el conflicto de identidad de sus personajes, ante una realidad que se revela más compleja y problemática de lo que pensaban.
Esto ha permitido que todos los espectadores, sin importar nuestra edad, nos sintamos identificados con personajes animados cuyo objetivo principal no es el amor (como ocurría con el cine animado de Disney hasta los años 90), sino el autodescubrimiento personal y la autovalidación para asumir los retos de la vida. Esto contribuyó a la construcción de personajes llenos de deseos, miedos, odios e ilusiones. Un cine animado con el cual los adultos y los niños pueden identificarse fácilmente.
Cuatro. La fantasía en espacios cotidianos
A diferencia de otras historias animadas, esta película no nos invita a viajar a otra época o visitar otro planeta. Esta película se desarrolla, en gran parte de su metraje, en la habitación de un niño. Esta simplificación del espacio narrativo representó en realidad la complejidad de crear un espacio tridimensional creíble (a través del uso de las herramientas digitales), así como un espacio lo suficientemente versátil para el desarrollo de la narrativa.
El resultado no es solo la escenificación de una habitación, sino un territorio dispuesto para la aventura, en el que cada elemento permite la interacción de los personajes. La habitación de Andy es un espacio de memorias y un lugar en el que los juguetes encuentran su sentido de pertenencia.
Cinco. Una canción inolvidable
Por último, el paso de los años ha hecho que, además de frases icónicas como “Al infinito y más allá”, la película sea recordada por su canción principal, una de las más representativas del cine animado. “Yo soy tu amigo fiel”, o “You’ve got a friend in me”, escrita por Randy Newman, expone de manera emotiva el valor de la amistad, aspecto central de esta película y de todas sus posteriores secuelas.
“Y si un día tú te encuentras lejos, muy lejos de tu lindo hogar, cierra los ojos y recuerda que yo soy tu amigo fiel”. Un mensaje que nos recuerda por qué estos juguetes cautivaron nuestro corazón desde que los conocimos, allá en 1995.

