Skip to main content

Mundo Diners al día

‘No Other Choice’: ¿Qué está dispuesto a hacer para conseguir trabajo?

por Gabriel Flores Flores

No other choice
El actor Lee Byung-hun (derecha) es el protagonista de 'No other choice'.
TIEMPO DE LECTURA 3 MINUTOS

En No Other Choice, el director surcoreano Park Chan-wook arma una sátira sobre la situación actual del mundo laboral. Mezcla comedia y tragedia para lanzarnos una pregunta un poco perturbadora: ¿Qué estaríamos dispuestos a hacer para conseguir trabajo?

Si hay algo que le gusta a Park Chan-wook (Seúl, 1963) es que sus películas incomoden al espectador. Y que esa incomodidad llegue a tal punto que, al salir de la sala de cine, no tenga claro si lo que acaba de ver le gustó o no. Bajo esta premisa, convirtió a la Trilogía de la Venganza: Sympathy for Mr. Vengeance (2002), Oldboy (2003) y Lady Vengeance (2005) es una serie de culto. En su caso, este interés no se trata de una fórmula sino de una declaración de principios. 

No Other Choice

Hay un hombre. Su nombre es Yoo Man-su. Tiene esposa, dos hijos, perros, una casa y un trabajo al que ha dedicado los últimos 25 años de su vida. Es domingo de asado, de abrazar a la familia y de agradecer al universo por el simple hecho de estar vivo, de respirar, de ver el cielo y de escuchar el susurro de los árboles. Yoo no lo sabe, sus jefes sí, pero ese tiempo de calma es solo la víspera para la tormenta que vivirá el lunes. 

A Yoo lo despiden del trabajo. Lo hacen con la efectividad de un sicario. Las ‘balas’ lo tiran al suelo en el acto. Mientras su cabeza se retuerce de dolor, no logra entender cómo ha pasado. Cómo si él, que ha sido un trabajador ejemplar, uno de esos que no solo se ponen la camiseta de la empresa sino todo el overol, ha corrido con esta suerte. El contexto: estamos en la era digital y Yoo trabaja en una empresa dedicada a fabricar papel.

NO OTHER CHOICE Still Photo credit CJ ENM
El director Park Chan-wook en el rodaje de 'No other choice'.

Este momento traumático es el detonante del resto de la historia. Lo que viene después es la exposición que hace Park Chan-wook de la deshumanización y de la crisis de valores que vivimos en el mundo actual. Yoo decide que hará cualquier cosa para no perder su casa y su familia, así que se empeña en conseguir un nuevo trabajo en la industria del papel. El problema es que él no es el único con el mismo anhelo.

La historia ocurre en Seúl, pero podría ser Oslo, Ciudad de México, Nueva Jersey o Guayaquil. Piensen en esos miles de 'Yoo' con familia y sin trabajo regados por el mundo y dispuestos a inmolarse para recuperar lo perdido. En ese contexto, es inevitable sentir que No Other Choice no va del futuro, sino del salvaje presente en el que vivimos. La genialidad de Park Chan-wook está en que nos lo muestra a través de la comedia. 

Park Chan-wook

Hubo un tiempo, en que ver cine de directores surcoreanos era tan complejo como llenar el embalse de Mazar en meses de estiaje. Todo se movía por el boca a boca. Un conocido de un conocido recomendaba la hueca en la que había visto un DVD y tocaba correr. Así, al menos en Quito, se hizo popular Park Chan-wook. Era el año 2003, y el nombre de la película que todos repetían como una especie de mantra era Oldboy. 

Para ese momento, la ola cultural coreana ya tenía varios años de existencia. Todo comenzó en los años 90, con un impulso gubernamental. En 1999, Kim Dae-jung, entonces presidente de Corea del Sur, creó una ley para la promoción de las industrias culturales, en la que se destina al menos 1 % del presupuesto total de la nación para este sector. Park Chan-wook fue uno de los beneficiarios de esta iniciativa. 

Pero, ¿por qué su cine está tan conectado con las angustias de la sociedad contemporánea? La respuesta quizás esté en que en su vida antes del cine estuvo la filosofía. En sus años de juventud estudió en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Sogang, donde años después inició un club cinematográfico. Viendo su cine, se advierte su interés por la deshumanización de los humanos. 

Para corroborarlo, solo hay que llegar al final de No Other Choice. La escena de Yoo trabajando solo, entre máquinas ultramodernas, en una fábrica donde no hasta hace mucho había hombres y mujeres, es descorazonadora. Al final, la película rompe con esta idea idílica que muchos tienen de Corea del Sur y nos muestra un país donde también existe inestabilidad laboral, desempleo y fragilidad masculina. Aquí, los cazadores de demonios del K-POP no llegaron.

Etiquetas:

Finalizar Compra

DETALLES DE FACTURACIÓN

Requerido.
Requerido.
Ingrese un correo válido.
Documento inválido.
Celular inválido.
País / Región *
    Requerido.
    Región / Provincia *
      Requerido.
      Localidad / Ciudad *
        Requerido.
        Requerido.

        RESUMEN DEL PEDIDO

        Producto
        Cantidad Total 1
        Subtotal $0.00
        IVA 0% $0.00
        Total $0.00

        Pagos seguros vía:

        Visa Mastercard Amex Discover Diners

        Finalizar Compra

        Detalles de facturación

        Requerido.
        Requerido.
        Ingrese un correo válido.
        Documento inválido.
        País / Región *
          Requerido.
          Región / Provincia *
            Requerido.
            Localidad / Ciudad *
              Requerido.
              Requerido.
              Celular inválido.

              Resumen del Pedido

              Plan
              Subtotal $0.00
              IVA 0% $0.00
              Total $0.00

              Pagos seguros vía:

              Visa Mastercard Amex Discover Diners
              Revista Mundo Diners
              Resumen de privacidad

              Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.