
En pleno centro bancario de Guayaquil, en un edificio patrimonial de 1929, donde funcionaba la Bolsa de Valores, hay un lugar no tan secreto que no cotiza en Wall Street, pero ofrece películas que valen oro, la sala de cine Mz14.
Hace más de un año, esta sala, que forma parte del Centro de Producción e Innovación de la Universidad de las Artes, tiene una programación estable de dos funciones diarias de miércoles a sábado.
Las próximas semanas, del 28 de junio al 4 de julio, será sede del Guayaquil International Comedy Film Festival (GICOFF), del Festival Internacional de Cine de Guayaquil, del 29 de julio hasta el 2 de agosto y de La noche de los cortos, un espacio semestral abierto a los cotometrajes de todo el país que vuelve en su tercera edición desde 26 de junio.

Mz14
No hay cartelera física ni marquesina con luces de neón pero toda su programación se anuncia por Instagram (https://www.instagram.com/cinemz14/#). La experiencia está al alcance de un click y las ganas de salir de casa para ver buen cine y como se debe: con imagen y sonido profesional.
La sala tiene 120 butacas, proyección DCP (el formato digital que reemplazó a los proyectores de 35mm) y audio Dolby 5.1. Mucho mejor que una peli de plataforma al apuro, con un sonido más o menos, los motores tronando en la esquina y el gato saltando en la cama.
El menú de la sala de cine de Mz14, tiene desde clásicos mundiales hasta cine independiente latinoamericano y nacional, relatos audiovisuales que atraviesan el pecho y una diversidad urgente en un mundo cada vez más uniforme.
Mz14 ha sido casa de festivales como EDOC, DocSlam, el Festival Estudiantil de Naranjal, el Festival de Cine y Migración, la muestra de cine ecuatoriano Postales del trópico, y este año se suma el festival Cámara Lúcida con cine experimental.
También hay ciclos de grandes directores a cargo del cineclub CinemaScape y Cine Clandestino de Javier Andrade, director manabita y docente en la Universidad, y las secciones semanales Clásicos del dominio público y Cine contemporáneo del mundo. Películas de ficción y documentales frescos, íntimos y necesarios que nos hablan del mundo pero también del país, de nuestra identidad.
“Mz14 es una sala pública, de entrada libre, y al mismo tiempo un espacio académico muy interesante, porque plantea la creación de nuevas audiencias y diálogo con las mismas”, considera el cineasta, docente e investigador Javier Izquierdo, quien coordina la programación desde mediados del 2024. Este año, afirma, se enfocarán en conectar más con él público de la ciudad y proyectar estrenos internacionales que no llegan a la oferta comercial local.
Cine del mundo

“Es un espacio que convoca: está prácticamente en el kilómetro 0 de Guayaquil, 9 de Octubre y Panamá, a una cuadra del río Guayas y el monumento al encuentro Bolívar y San Martín”, precisa Izquierdo.
Desde 2024, en la sala de cine Mz14 se ha proyectado de todo: ‘Mudos testigos’, de Luis Ospina y Jerónimo Atehortua (Colombia); hubo una retrospectiva de Christian Petzold, gestionada a través de la Embajada de Alemania; ‘Chaco’, de Diego Mondaca (Bolivia) y ‘Las fotos del obrero’, del cineasta guayaquileño Mario Rodríguez, ambas tuvieron un foro con sus directores.
También se vio los cortos del Festival de Venecia 2024, en colaboración con la Embajada de Italia; la escalofriante ‘Chuzalongo’ de Diego Ortuño; una Muestra de Cine Chino Contemporáneo, con apoyo del Instituto Confucio; otra de Cine Africano Contemporáneo, en conjunto con el Instituto Francés; una Retrospectiva de Pier Paolo Pasolini; e ‘Isla Alien’, de Cristóbal Berríos (Chile), con presencia de su director.
En una ciudad donde a veces el calor y el cotidiano abruman, la sala de cine de Mz14 ofrece un respiro, una historia, una emoción inesperada. La pausa necesaria para no llegar a la locura. Nota mental: llevar abrigo-sea solo o en buena compañía- porque adentro el aire hiela. Pero la pantalla, arde.

