
La producción, basada en la novela de Ángeles Mastretta, es dirigida por su hija, Catalina. 'Mal de amores' cuenta los sueños de una joven en medio de la ebullición de un levantamiento de masas.
Se trata de una serie que transcurre en los años más convulsos de México, en la Puebla de inicios del siglo XX; años cruzados por la reivindicación y la convulsión social. Contada a partir de las vivencias de una mujer, en una época en la que ellas apenas podían levantar la voz.
La Puebla de 'Mal de amores' çes una ciudad conventual, conservadora, con la fe católica como una suerte de identificación. Con ese talante se desarrolló y creció hasta llegar a los albores de la Revolución Mexicana (1910), en la que el dictador Porfirio Díaz imponía sus caprichos.
Era una población de artesanos, de trabajadores, con un pequeño segmento de terratenientes y comerciantes. Ahí, en el seno de la familia de un boticario, la joven Emilia Sauri se preguntaba si podía salir del encierro. De ese desafío vital nos habla este serial basado en la novela del mismo nombre de Ángeles Mastretta.
Una historia de mujeres en un contexto adverso, pensado y puesto en escena precisamente por ellas. La pluma de Mastretta ya había sido llevada al cine (Arráncame la Vida, en 2008) y las propuestas para llevar esta novela al audiovisual estaban desde que se publicó en 1996. Sin embargo, la escritora pretendía que la persona que consideraba la fan número uno de su obra, Catalina Aguilar Mastretta, su hija, la dirigiera, según lo han dicho ambas públicamente.
Un hito para los mexicanos
El relato devolvió a los mexicanos a una etapa fundamental de su historia en clave literaria. Una guerra civil que pretendía reconstruir el estado para, fundamentalmente, “modernizarlo y dejar atrás un dominio oligárquico y terrateniente”, decía el historiador Eric Hobsbawm, uno de los cronistas del siglo pasado.
Mastretta lo aterrizó en un libro a través de la aventura de una jovencita que pretendía ser médica, una utopía entonces. En ese trance, cruzado por la efervescencia de la revolución, Emilia, protagonizada por Renata Vaca, despierta no solo a escala emocional sino que es empática con lo que sucedía a su alrededor, que no era bien visto por su entorno social.
Sin embargo, su círculo más íntimo, tanto familiar como de amistad, era más bien permeable, sobre todo su madrina/tìa, Milagros (Cassandra Ciangherotti), una mujer irreverente para su tiempo. En ese devenir, se reencuentra con Daniel (Juan Pablo Fuentes), un amigo de la infancia e involucrado con el levantamiento que empezaba a gestarse.
La decisión de vida
La heroína de la novela y de la película tiene una alternativa más bien cómoda: el médico Antonio Zavalza (Iván Amozurrutia), miembro de un clan acomodado aunque crítico de su tiempo. Los eventos históricos se precipitan y Emilia tiene que tomar decisiones con respecto a su futuro; evaluar su permanencia en México para alcanzar sus metas.
La directora Catalina Aguilar señala que el audiovisual tiene por objeto no solo homenajear a la novela y a sus seguidores, sino permitir que las audiencias más jóvenes puedan conocer detalles del momento que partió a la historia de su país. La realizadora dirige su propuesta más ambiciosa, luego de estar al frente de trabajos de comedia como 'Cindy la regia' o 'Todos queremos a alguien'.
Completan el reparto de actores un grupo de talentos alrededor del cine, la televisión y el teatro mexicanos, como el experimentado Humberto Zurita y el histrión Juan Pablo Medina, rostro familiar de la gran pantalla, entre otros. La producción buscó retratar con la mayor fidelidad posible a la Puebla de inicios de la centuria pasada con una puesta en escena que recrea lugares, vestuario e hitos culturales de entonces.
El film es distribuido globalmente por la plataforma Netflix a lo largo de siete capítulos. En un hecho absolutamente particular que parte de la pluma de una escritora reconocida, que tuvo la suficiente paciencia de no ceder los derechos de su obra hasta que su hija estuviera preparada para dirigir.

