
‘Interstellar’ regresa a las salas de cine para celebrar 10 años de su estreno. En este tiempo la cinta, dirigida por Christopher Nolan, pasó de ser un referente del cine de ciencia ficción a un clásico.
Nolan y el tiempo
Desde sus primeros largometrajes, Christopher Nolan (Londres, 1970) se empeñó en desafiar las convenciones del cine tradicional. El uso de narrativas no lineales y un tratamiento singular del tiempo y del espacio se han convertido en parte de su marca personal como cineasta.
Nolan comenzó a jugar con las narrativas no lineales en ‘Memento’ (2000). En este filme, la trama se desarrolla en reversa para reflejar la amnesia que sufre el protagonista. Esta experiencia se intensificó en ‘Inception’ (2010) y llegó a su clímax en ‘Interstellar’ (2014), donde la relatividad del tiempo y los efectos gravitacionales en el espacio son centrales para la historia.
El británico siguió experimentando con sus narrativas temporales en ‘Dunkerque’ (2017) y en ‘Tenet’ (2022), donde logra que el tiempo corra en sentidos opuestos durante el metraje. En su última producción, ‘Oppenheimer’ (2024) divide la experiencia objetiva y subjetiva del protagonista en dos líneas de tiempo que se distinguen entre el color y el blanco y negro.
Esta constante innovación narrativa y la calidad artística de su trabajo fueron recompensadas este 2024 con dos estatuillas a Mejor película y Mejor dirección en los Premios Óscar.
‘Interstellar’
En ‘Interstellar’ Nolan cuenta la historia de un equipo de exploradores que, en un intento por garantizar la supervivencia de la humanidad, viaja a través de un agujero de gusano. Las decisiones que toman los protagonistas se dan en el contexto de una crisis ambiental global, cuando la Tierra está siendo devastada por el deterioro en la calidad del aire y el colapso de la agricultura.
Las imágenes del espacio exterior, el agujero negro y los planetas alienígenas, fueron creados con la colaboración de científicos. El trabajo de efectos visuales, locaciones reales y escenografías a escala estuvieron a cargo de Hoyte van Hoytema, mientras que la música en manos de Hans Zimmer, compositor habitual de Nolan.
Además de su enfoque científico, la película explora el amor como una fuerza universal capaz de influir incluso en las decisiones más racionales y en los grandes dilemas existenciales. La relación entre Cooper (Matthew McConaughey) y su hija Murph (Jessica Chastain, Mackenzie Foy) es el corazón emocional de la película.
“El amor es lo único que somos capaces de percibir y que trasciende las dimensiones del tiempo y el espacio. Quizás deberíamos confiar en eso, incluso si no podemos entenderlo”, dice Anne Hathaway en el papel de la Dra. Brand.
“No entres dócilmente en esa buena noche / Que al final del día debería la vejez arder y delirar; / Rabia, rabia ante la muerte de la luz.”, recita el personaje de Michael Kane citando al poeta Dylan Thomas. Esta, sin embargo, no es la única referencia artística que se puede entrever en Interstellar.
Las conexiones
Una de las conexiones más evidentes de esta película es con ‘2001: A Space Odyssey’ (1968). La cinta dirigida por Stanley Kubrick apunta a la exploración de los límites del conocimiento humano, el espacio exterior y la evolución humana. Desde una perspectiva más emocional y existencial sobre la dimensión cósmica también se acerca a ‘Solaris’ de Andrei Tarkovsky (1972).
El contacto con seres de otros mundos o dimensiones es recurrente en el cine, pero el impacto emocional y filosófico que tiene el encuentro de Murph con sus ‘fantasmas’ es un momento que revive el interés por la novela ‘Contact’ de Carl Sagan (1985) y su adaptación al cine por Robert Zemeckis.
‘La Fundación’ de Isaac Asimov (1985) comparte con ‘Interstellar’ la idea de la humanidad enfrentándose a desafíos existenciales masivos y la importancia de las decisiones tomadas por las generaciones actuales para garantizar el futuro. En un tono mucho más sombrío está ‘La carretera’ de Cormac McCarthy(2006), que explora el amor entre padre e hijo en el contexto apocalíptico de un desastre ecológico.
Las conexiones de 'Interstellar' pueden extenderse hasta la pintura y hacernos voltear la mirada hacia obras como ‘La Persistencia de la Memoria’ de Salvador Dalí (1931). La famosa imagen de los relojes derretidos conduce a una reflexión sobre la relatividad del tiempo, un tema que está en el corazón de la cinta de Nolan.
En otro momento, cuando la Dra. Brand parece hacer contacto con un ser de otra dimensión a bordo de la nave espacial, la imagen resulta familiar si recordamos ‘La creación de Adán’ de Miguel Ángel (1512). Esa conexión divina plasmada en el contacto de los dedos impulsa reflexiones sobre la naturaleza de un vínculo trascendental que parece ir más allá de las leyes físicas del universo.

