
Mala, aburrida, pésimo musical… Sobre el Guasón 2: Folie à Deux se han lanzado estas opiniones y una montaña más de cosas negativas; pero, ¿de verdad es una película a la que no debemos prestarle atención? Dos sugerencias: lea esta nota y sí, vaya al cine a verla.

Es musical, no es musical
Comencemos por una aclaración. El Guasón 2: Folie à Deux no es un musical. No, si lo primero que viene a su cabeza es Emma Stone y Ryan Gosling bailando en las calles de Los Ángeles, en una de las escenas de La La Land; y menos si piensa en los chicos rebeldes que aparecen en la adaptación de West Side Story, dirigida por Steven Spielberg.
Sí, es verdad que hay muchas escenas en las que Joaquin Phoenix y Lady Gaga, los actores que interpretaron al Joker y a Harley Quinn, respectivamente, pasan de los diálogos al canto, pero de baile poco o nada. Lo que sí hay en algunas tomas son cuerpos en movimiento, danzas acompasadas que, incluso, sirven como transiciones entre escenas.
Todd Phillips, el director de la cinta, aclaró que nunca escribió la película pensando en que se convirtiera en un musical y Phoenix lo secundó diciendo que si esa hubiese sido la premisa inicial simplemente no habría aceptado, porque su personaje, un puñado de huesos y pellejos, no hubiera soportado el ritmo que demanda cantar, bailar y actuar al mismo tiempo.
Aclarado el tema, la interpretación musical de Phoenix y Gaga merece aplausos y ovaciones de pie. ¿Por qué no hacerlo?, si por menos se han entregado Premios Grammy y Oscar. Claro que Gaga corre con ventaja. Su vozarrón y la energía que derrocha quizás no tengan competencia en la industria musical. ¡Beyoncé, por favor, no leas esto!
Pero su coprotagonista no se queda atrás. Solo presten atención a la escena en la que él se aferra a un teléfono público; tampoco se pierdan la interpretación que Gaga hace de Gonna Build a Mountain (Voy a construir una montaña), la canción de Leslie Bricusse y Anthony Newley que es parte de The Roar of the Greasepaint, un musical de 1961.
El nombre de este tema también es la respuesta que Harley Quinn le lanza a un periodista cuando le pregunta ¿qué harán si el Joker sale en libertad? Así que ya sabe, cuando alguien le pregunte cosas como: ¿qué harás después de terminar la tesis? o ¿has pensado qué hacer cuando te jubiles?, usted puede responder orondo: ¡Voy a construir una montaña!
¿Mala y aburrida?
¿Quién decide que una película es mala o aburrida? Comencemos con los sitios web especializados y críticos de cine. El problema con ambos es que suelen asumir cosas por nosotros. Por ejemplo, que hemos leído todos los cómics de DC y que, igual que ellos, nos vamos a indignar con Todd Phillips, por alejarse de la línea narrativa de la historieta.
Lo cierto, al menos en Ecuador, es que la mayoría conoció al Guasón y al resto de personajes de DC por la televisión y el cine. Los de más edad recordarán al Joker por los dibujos animados; los mileniales, por las películas de los noventa -seguro Jack Nicholson les trae buenos recuerdos-, y los más jóvenes con certeza por algún juego de PlayStation.
Sigamos con la taquilla. Para Hollywood, el éxito o el fracaso de una película se mide por los ingresos recaudados en el primer fin de semana de estreno. Y es válido que lo vean así, porque para ellos rige el 'no money, no play'. Lo que no se entiende es por qué es un argumento recurrente en las reseñas de esta parte del mundo para sostener que una cinta es mala.
Vamos ahora con el baño de sinceridad. En un país como el nuestro, oscurecido por la inseguridad y literalmente por la falta de energía eléctrica, que alguien vaya al cine por estos días es, por decir lo menos algo complicado. Entonces, si alguien va a usar el fracaso en taquilla como argumento para recomendar no ir a ver el Guasón 2, está a tiempo de recular.
Tampoco vamos a mentirle, el Guasón 2 no está para ganar un Globo de Oro o un Oscar pero cumple con buena nota uno de sus objetivos, el entretenimiento. Y lo hace, entre otras cosas, por las actuaciones de Phoenix y Gaga y la fotografía de Gotham, una ciudad que bien podría ser cualquier urbe de ese país al que una vez llamamos ‘Isla de paz’.
El escritor estadounidense William Faulkner decía que hay cuatro temas esenciales en la historia de la humanidad: el poder, el odio, el amor y la muerte. En esta historia, Todd Phillips pone el acento en el amor. El Guasón/Arthur Fleck es un asesino serial y eso está más que claro. Aquí no hay romantizaciones ni apologías pero sí matices. Y sí, el Joker también se puede enamorar, bailar, cantar y cómo no, construir una montaña.

