
Alfred Hitchcock es considerado un ícono del cine psicológico y de suspenso. La mayoría de los 60 filmes que dirigió y produjo avalan esta categoría de “capo dei capi”. Pero además del cine, el director londinense tenía otro amor: la cocina gourmet.
Este impenitente comilón, que llegó a pesar 130 kg, tuvo más gustos, defectos e historias que las que permitía que se conozcan. Entre esas aficiones “extracurriculares” se cuenta su relación casi psicótica con hechos paranormales, crímenes, catástrofes y situaciones parecidas, pero nada supera su gusto por la cocina gourmet.

Recetas gourmet
Esa sui géneris conexión entre la cocina gourmet y el cine de suspenso que fascinaba a este robusto y complicado londinense nacido en 1899 siempre estuvo presente en sus películas; solo que convenientemente camuflada para que sea aprehendida por los verdaderos amantes de sus perturbadores relatos fílmicos.
Berndt Schulz fue quien desentrañó este extraño vínculo entre la buena mesa y los sucesos más perturbadores en el universo “hitchcockiano”. Este escritor y crítico alemán publicó en 1985 un curioso libro bautizado como El libro de cocina de Hitchcock.
El libro, pequeño y de pasta dura muy cuidada, pertenece a la colección 'Raros y curiosos' de la serie madrileña 'Temas de hoy'. En sus 108 páginas se referencian exquisitas recetas y reveladores diálogos sobre el arte culinario extraídos de los guiones de sus películas.
En este libro, asimismo, Schulz incluyó muchas referencias culinarias y platos gourmet antes de los clímax de los más famosos filmes de intriga y suspenso del obsesivo director.
Pero eso no es todo. Según Schulz, el genial director también convirtió a la buena mesa como espacio humorístico entre las escenas más fuertes o la volvió un elemento sustancial del propio “suspense”, cuando colocó al protagonista en la apurada tarea de deglutir los potajes con la mayor brevedad posible antes de que le vaya la “inspiración”.
Quien no recuerda, recalca Schulz, el famoso vaso de leche que sube Cary Grant a Joan Fontaine en la película 'Sospecha'. O la escena del restaurante de Marraquech con Doris Day y James Stewart en 'El hombre que sabía demasiado'. O el encuentro en el vagón restaurante de Cary Grant y Eve Marie Saint en 'Con la muerte en los talones'.
Un director estrambótico pero genial
Alfred Joseph Hitchcock fue un director de cine, productor y guionista británico. Nació en Londres en 1899. En 1939 se trasladó a Hollywood, Estados Unidos, donde falleció en 1980. Se lo recuerda como pionero de los géneros cinematográficos del suspenso y el thriller psicológico.
Entre sus películas destacan 'Psicosis', 'Los Pájaros', 'El hombre que sabía demasiado'. En 'Psicosis', Antony Perkins dio vida a Norman Bates, un tímido propietario de un hotel que asesina a una joven que robó dinero en su trabajo. La última película de Hitchcock fue 'Family Plot', estrenada en 1976.
El Quiche Lorraine era el plato francés preferido por Alfred Hitchcock. Es una tarta salada sencilla de elaborar. A continuación la receta recogida por Berndt Schulz.
Una receta para el “principal sospechoso”
Receta de Alfred Hitchcock
Ingredientes
PARA EL INTERIOR:
100 gr de jamón ahumado.
Dos cebollas medianas.
100 gr de queso emmental rallado.
2 cucharadas de mantequilla.
3 huevos medianos.
150 g. de nata líquida (o crema de leche).
1 tacita de leche.
1/4 de cucharadita de sal.
Una pizca de nuez moscada.
Una pizca de sal.
Pimienta blanca molida.
PARA LA BASE:
200 gr de harina.
4 cucharadas de leche.
100 gr de mantequilla.
Una pizca de sal.
Preparación
- Argumentar la harina, la mantequilla, la leche y la sal, hasta que la masa se vuelva elástica. Dejar reposar cubierta con un paño húmedo por media hora.
- Picar el tomate y la cebolla. Pinchar el tocino ahumado. Colocar la mantequilla en una sartén.
- Batir con prolijidad la nata, la leche y el huevo. Adicionar el queso rallado, las cebollas, el tocino y las especias y mezclarlo todo.
- Colocar todo en un molde engrasado con mantequilla. Espolvorearlo con harina. Cocer treinta minutos a 180 grados (hasta que cuajen todo perfectamente).
- Ya tenemos el crimen perfecto, ¿lo perpetramos?
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