
Ana Cristina Barragán ganó el premio a Mejor Guion en la sección Horizontes del Festival de Venecia 2025. ¿Qué significa para el cine ecuatoriano su primer galardón en las ‘grandes ligas’ del cine? Mundo Diners conversó con tres expertos y esto fue lo que dijeron.
Un pequeño preámbulo, en la industria cinematográfica hay tres grandes festivales: Venecia, Cannes y Berlín. Venecia, el más antiguo, tiene una sección oficial con varias categorías, entre ellas Competición y Horizontes. La primera es para los cineastas consagrados. Este año, por ejemplo, Guillermo del Toro presentó ‘Frankenstein’; Paolo Sorrentino, ‘La Grazia’; y Park Chan-wook, ‘No other choice’. A la sección Horizontes van los cineastas más jóvenes, el futuro del cine. Este año, los ganadores fueron el mexicano David Pablos y Ana Cristina Barragán, con su tercer largometraje, 'Hiedra'.
Sebastián Cordero, cineasta
¿Qué significa para el cine ecuatoriano el premio que Ana Cristina Barragán ganó en Venecia?
Es un hecho histórico para el cine ecuatoriano, porque el Festival de Venecia, el más antiguo del mundo, junto con el de Cannes y Berlín son los tres más importantes. Hay que recordar que la sección Horizontes destaca a lo mejor de la nueva generación de cineastas y que este año, la presidenta del jurado fue Julia Ducournau, la directora de ‘Titán’, que ganó la Palma de Oro en 2021. El premio no solo puso el nombre de Ana Cristina en los oídos de críticos y productores, sino al Ecuador en el mapa de la cinematografía global.
¿Qué le hace falta al cine ecuatoriano para que sus historias conecten con más gente?
Ese es el reto de siempre. Hay un cine que está hecho para conectar con un público masivo y otro que es más autoral, que llega a un público más reducido, más sofisticado y conocedor, y ese es el caso del cine de Ana Cristina. Me parece genial que ahora en el país existan cintas como ‘Dedicada a mi ex’, que ha llenado las salas por meses, y ‘Hiedra’, que logra hacer un cine potente y respetado a nivel mundial.
¿Qué es lo que más le gusta del cine de Ana Cristina Barragán?
Lo que más me gusta es que hace películas muy atmosféricas, en las que explora facetas complejas del ser humano; es una cineasta que no tiene miedo de explorar temas tabú como el abandono o el abuso. Siempre lo hace con mucha sutileza y delicadeza y, finalmente, eso hace que su cine sea muy potente. Me acuerdo que quedé deslumbrado por su segundo cortometraje, que se llama ‘Domingo Violeta’. Lo que más me gustó fue el guion y siento que con ‘Hiedra’ ella logra algo muy parecido, que es contar una historia que conecta, que tiene tensión y que te involucra.
Rafael Barriga, director del ICCA
¿Qué significa para el cine ecuatoriano el premio que Ana Cristina Barragán ganó en el Festival de Venecia?
En el cine, la refrendación en festivales internacionales es muy importante. Por eso este premio es como haber llegado al Mundial y clasificado a cuartos de final. Si bien el cine ecuatoriano había tenido presencia en Venecia con ‘Ratas, ratones y rateros’, de Sebastián Cordero, y con ‘Al Oriente’, de José María Avilés, es la primera vez que se lleva un galardón. Los festivales de cine cumplen diferentes roles para diferentes públicos. Acá tenemos algunos que son muy importantes, como los EDOC, el Eurocine, Kunturñawi.
¿Qué le hace falta al cine ecuatoriano para que sus historias conecten con más gente?
Creo que en el país hacen falta estrategias de distribución y generar audiencias, porque las películas están ahí, viajan internacionalmente y ganan premios. Hay que incentivar el cine local en la educación formal, así como ha pasado con la literatura. Estamos en un momento de la vida que consumimos mucho audiovisual; sin embargo, es complicado para niños y jóvenes tener contacto con contenidos ecuatorianos de calidad. Es complicado que las personas que de pequeños no vieron una película local la elijan cuando sean grandes y vayan a las salas de cine comercial.
¿Qué es lo que más le gusta del cine de Ana Cristina Barragán?
El cine de Ana Cristina es muy personal, sus películas indagan en la vida de personas muy frágiles y que están en crecimiento, normalmente adolescentes, y su relación con la vida, con la naturaleza, con los adultos o con otra gente de su edad. Ella muestra mucho de su forma de ver la vida en sus películas. Es un cine de autor, con escenas intensas y profundas, y eso puede gustar o no; a mí me gusta.
Mariana Andrade, dueña OchoyMedio
¿Qué significa para el cine ecuatoriano el premio que Ana Cristina Barragán ganó en Venecia?
Evidentemente, un premio siempre te motiva y te llena de alegría. Yo destacaría el camino recorrido por los productores de Ana Cristina, sobre todo el trabajo de Isabela Parra, que la ha acompañado desde sus inicios. El productor es la base sólida sobre la cual una idea maravillosa y creativa se asienta. Sin su trabajo, obviamente las grandes ideas tendrían más dificultad para conocerse. Llegar a un premio de este tipo no es una casualidad. Es la consecuencia de muchos años de trabajo y de mucha terquedad.
¿Qué le hace falta al cine ecuatoriano para que sus historias conecten con más gente?
Ahora mismo la gran falencia del cine ecuatoriano son las historias. No tenemos una tradición que vincule la escritura y la literatura con nuestro cine. Yo siempre hablo de ‘La Tigra’ y ‘Entre Marx y una mujer desnuda’, de Camilo Luzuriaga. Él fue muy hábil al llevar estas grandes historias de la literatura al cine. Hay muchas historias que ya han conectado con nichos de público, pero todavía hay un largo camino que recorrer para que aparezcan historias que conecten con el gran público, y ese es un reto gigantesco.
¿Qué es lo que más le gusta del cine de Ana Cristina Barragán?
Conozco a Ana Cristina desde sus inicios y siempre me pareció una directora que pone su pluma creativa enfocada en la feminidad y eso hace que su cine sea muy particular y muy emotivo; un cine que conecta con lo femenino, con el ser niña, el ser adolescente, el ser mujer. Más allá del gusto, me llamó la atención esa sensibilidad. Hay temas que son repetitivos en su filmografía, como las crisis de los adolescentes o la sexualidad, pero siempre logra redondear sus historias y ahora conectar con este público de festivales, que es un público más crítico y más de nicho, al que no hay que desmerecer.

