
La actriz brasileña Fernanda Torres es la protagonista de 'Aún estoy aquí'. Interpretar a la abogada y activista Eunice Paiva le mereció la nominación a Mejor actriz en los Premios Oscar 2025.
"Aún estoy aquí (Ainda Estou Aqui) es una película sobre el silencio: el silencio de un país que eligió la brutalidad, la violencia ejercida en secreto, y el silencio de una mujer que no tiene respuestas para dar a sus hijos sobre por qué su padre desapareció. Rubens Paiva fue llevado de su casa y nunca más apareció. Ni siquiera el cuerpo fue devuelto para que la familia pudiera llorarlo. Solo quedó el silencio.
Hoy sabemos los hechos, las torturas y la muerte, pero Eunice y sus hijos solo entenderían las razones de la tragedia décadas después, con la apertura política y la Comisión de la Verdad. Por el horror o por la falta de respuestas, Eunice calló, siguió adelante y maduró, permitiendo que cada uno procesara la pérdida del padre a su manera y en diferentes momentos. De esposa y madre, se reinventó como abogada, confiando en la justicia como un instrumento de reparación.
Eunice, al igual que Brasil, se vio obligada a abandonar un sueño utópico de familia y de nación para existir en una nueva realidad cruda, dura y adversa. Los Paiva encarnaban el Brasil progresista, de la bossa nova, del modernismo, de Brasilia, del país del futuro. Ese Brasil progresista fue perseguido, torturado y silenciado por una dictadura militar impulsada por la Guerra Fría.
En 1979 llegó la amnistía, que abriría las puertas a la redemocratización del país. Llamada “amplia, general e irrestricta”, esa amnistía perdonó tanto a los exiliados y perseguidos, como a los que torturaron y asesinaron en nombre del Estado. A diferencia de Argentina, Brasil escondió la violencia estatal bajo la alfombra y se refundó a través de una Constitución que garantizaría nuestros derechos democráticos.
Sin embargo, la violencia continuó, ya sea en la forma de actuar de nuestras policías o en el desprecio por la democracia que hoy nos amenaza. Eunice soportó todo esto de manera estoica y, como abogada, luchó tanto por el reconocimiento del crimen cometido contra su esposo como por los abusos arbitrarios contra las minorías y los pueblos originarios. Brasil y Eunice se confunden, son casi sinónimos, en el silencio y en el aprendizaje por el que han pasado".
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La historia de la película está contada desde el punto de vista de Eunice. ¿Qué representa ella hoy para Brasil?
Eunice Paiva fue una mujer que dedicó su vida a luchar contra la violencia del Estado. Una madre y ama de casa que se formó como abogada después de enviudar y comprendió que la tragedia que afectó a su familia -el asesinato de Rubens Paiva en los sótanos de la dictadura militar- no era diferente de la que enfrentan los indígenas, los periféricos, los pobres, los negros y otras minorías. En este momento de fragilidad democrática, rescatar la memoria de Eunice nos lleva a reflexionar sobre el riesgo de optar por un Estado autoritario.
¿Qué le dice la historia de Eunice Paiva a las nuevas generaciones?
Eunice fue una mujer criada para casarse y tener hijos. Su padre consideraba inútil que insistiera en estudiar letras, y a Rubens, el marido, le molestaba el deseo que ella tenía por trabajar. La tragedia la obligó a abandonar el papel de mujer tutelada por el esposo y asumir el control de la casa y de su vida.
Fue una mujer femenina, elegante, inteligente e inmensa, que logró revoluciones a través de la educación y la justicia. Es un ejemplo de fuerza y determinación para todas nosotras. Uno de los pasajes más hermosos del libro de Marcelo es el momento en que él, al ver a su madre mostrando el certificado de defunción de su padre frente a un grupo de periodistas, después de 26 años de batalla, reconoce que la verdadera heroína de la familia era ella, no él ni su padre.
¿Cómo imagina que esta historia resonará en el público?
Las películas sobre períodos históricos suelen centrarse en los hechos. Hay drama, pero siempre está entretejido con explicaciones fácticas. Walter se enfocó en el sentimiento de la familia, en el estupor, el dolor, el amor y el silencio. En eso, la película es muy poderosa. Me conmovió profundamente la representación realista, honesta y franca de todos nosotros. La película nos pone en la piel de esa familia: vives con ellos la incertidumbre, el no entender y el lamento de una vida interrumpida, de algo irrecuperable y de lo que ni siquiera se puede hablar.
Fernanda Torres
Actriz, escritora, columnista y guionista. Es considerada una de las grandes artistas de su generación. Con una carrera en teatro, cine y televisión. Debutó como actriz a los 13 años y, a los 40, como escritora.
Comenzó en el cine a los 16 años en 'Inocência', dirigida por Walter Lima Junior, y participó en varias películas que marcaron el renacimiento del cine brasileño a partir de los años 90. En 2007, empezó a escribir columnas para periódicos y revistas. En 2014, publicó su primera novela, El fin, que fue traducida a siete idiomas y adaptada como serie para streaming.

¿Cómo fue su trabajo de construcción de Eunice, a partir del libro y las fotos que tuvo acceso sobre su vida?
Me basé mucho en el libro, un libro bellísimo, de un hijo que descubre que la gran heroína de la familia era su madre, la madre discreta, que nunca tuvo intención de ser protagonista. Vi muchas entrevistas de ella y traté de captar su esencia. Eunice es muy fuerte, pero dulce y femenina. Antes de la primera lectura del guion, que de inmediato me impactó, hice un mes de laboratorio con una mujer muy especial, Helena Varvaki, quien me ayudó a acercarme a Eunice.
Luego, en la preproducción, la maravillosa Amanda Gabriel hizo la preparación de los actores de la película. Con Amanda, construimos el sentido de familia. Nos acompañó todo el tiempo; es actriz, sabe qué decir, sugerir, recordar. Perdí diez kilos para Eunice, cambié de cuerpo, de alma, pasé un año en su piel. Escuché mucho a Ella Fitzgerald camino al rodaje, porque pensé que ella la escucharía. Fue un proceso muy bonito, largo, delicado y profundo de aproximación a Eunice.
¿Ya había leído la novela de Marcelo Rubens Paiva en la que se basa la película o la leyó cuando recibió la invitación? ¿Qué fue lo que más le marcó de esta historia?
Sí, la leí apenas salió publicada. Siempre supe que Rubens había sido torturado y asesinado, pero no sabía el cómo ni el porqué. Creo que esto se debe, en parte, al hecho de que Eunice nunca quiso transformarse en la viuda enlutada; ella siguió adelante, delegando a la justicia el proceso de reparación.
Soy contemporánea de Marcelo, y el Río de Janeiro que describe en el libro, de los años setenta, es el lugar donde crecí. Conozco el olor de los lugares que describe. En muchos momentos, Eunice me recuerda a mi madre joven. Fue como volver a la infancia, pero en la piel del adulto de la sala. Aún estoy aquí es un libro deslumbrante sobre un hijo que, en la madurez, finalmente logra ver a sus padres. También es un libro sobre un Brasil extinto, progresista, un país imaginado por la generación de mis padres y de los Paiva.
¿Cómo fue el reencuentro con Walter Salles y Daniela Thomas?
'Tierra extranjera' fue una película fundacional para nosotros. Una película de juventud y descubrimiento. Con ella, Walter descubrió qué tipo de cineasta era, cómo le gustaba filmar, con un equipo ágil y pequeño, como los documentales que hacía. Daniela aportó el proceso teatral, puso a los actores a improvisar, como hacíamos en el escenario.
Al verla trabajar en el guion, improvisando con nosotros, me di cuenta de que escribir y actuar tenían algo en común. Que podía usar la improvisación para crear algo en el papel. Somos una compañía de cine, hacemos cine de grupo, cada uno cuidando de su trabajo, pero conscientes de que somos autores del todo. Fue muy, muy emocionante reencontrar a Walter después de adultos, para hacer una película de nuestra madurez, y aún contar con Daniela cerca.

