La nueva edición del Eurocine comenzó y Alexis Moreano, director de Programación, conversó con Mundo Diners sobre el giro que dieron para este año. El festival terminará el 28 de septiembre con la proyección de la cinta italiana 'Todavía hay un mañana'.
Eurocine en el OchoyMedio
- Viernes 19: ‘La infiltrada’, 20:00 (España).
- Sábado 20: ‘Todavía hay un mañana’, 20:00 (Italia).
- Domingo 21: ‘Kontinental 25’, 16:00 (Rumania).
- Lunes 22: ‘Trilogía de Oslo: Amor’: 18:30 (Noruega).
- Martes 23: ‘Misericordia’, 19:00 (Francia).

Se podría pensar que la distancia entre Europa y América Latina no es solo geográfica sino también vivencial. ¿Después de ver cine hecho en un lado y en el otro cuál sería tu respuesta?
Yo veo que no hay distancias insalvables entre lo que pasa en Europa y en Latinoamérica; vivimos en un mundo globalizado donde, si hablamos de circulación de imágenes, somos capaces de consumir novelas turcas o películas coreanas. Una de las razones para crear el festival fue darle la posibilidad a la gente de que vea películas que se hacían en Europa y que circulaban muy poco en las salas de cine. Ahora que todos tenemos más acceso al audiovisual, decidimos armar una programación con filmes importantes que sabemos que es poco probable que coincidan en un mismo espacio.
Entre el cine que se hace en Europa y en Latinoamérica está Hollywood. ¿Cuánto pesa que la mayoría de películas que vemos en nuestras vidas son 'made in USA'?
Desde hace algunas décadas, Hollywood tiene un peso importante, normando ciertas narrativas y en la producción de imágenes. Lo que hay que tener claro es que se trata de un modelo dominante pero no hegemónico. Al interior del mismo cine estadounidense hay otras formas de aproximarse a las historias que están lejos de las imposiciones de la industria. Además, no hay que olvidar que toda obra de arte es producto de una cultura y de un momento específico, y algo de eso arrastran todas las películas que son parte del festival. Lo otro es que todas cuentan historias que son muy humanas.
Algo que deja claro la programación de esta edición es que en Europa no solo se hace cine en Italia, Francia o España.
Cuando empecé a armar la programación para el festival descubrí ‘Tarika’, una película búlgara de Milka Lazarov, que me tocó profundamente; algo parecido me pasó con ‘When the Light Breaks’, película islandesa con la que abrimos esta edición; y con ‘Kontinental 25’, del director rumano Radu Jude. También tenemos películas de Bélgica y Reino Unido, que no es parte de la Unión Europea pero sí de Europa. Como programador, siempre me interesa buscar cierta correspondencia y aproximaciones formales entre las cintas, cosas que den cuenta de ese espíritu del tiempo en el que vivimos.
¿Cuál es ese espíritu del tiempo que ha visto en el cine?
En esta programación hay varias películas que exploran la iniciación a una nueva etapa, ya sea el paso de la adolescencia a la vida adulta o de la vida adulta a la vejez; otras están marcadas por lo que significó, para todos, habernos expuesto a la pérdida de seres queridos por la pandemia. También hay filmes como ‘Kontinental 25’, que hace un guiño histórico a ‘Europa 51’, de Rossellini; y una presencia importantísima de mujeres detrás de cámaras o como personajes estelares en las historias.
Esta edición del Eurocine lleva el nombre de Retornos, ¿retornar para volver al pasado o avanzar al futuro?
Para nosotros se trata de un retorno al impulso original del festival, del cierre de un ciclo y del comienzo de otro. No lo vemos como una forma de desandar el camino, sino como una invitación a seguir el viaje. Un viaje en el que queremos mostrarle a la gente que las similitudes y las diferencias entre el cine que se hace en Europa y que se trabaja en América Latina son similares a las que puede existir entre el cine francés, el español, el cine italiano o el islandés. Al final, el cine no tiene pasaportes ni fronteras.
Las películas con las que se abren y se cierran los festivales suelen tener algo especial para los programadores. ¿Por qué elegiste clausurar el Eurocine con ‘Todavía hay un mañana’?
Es una decisión que llegó bien avanzada la programación. Creo que, desde hace muchos años, el país vive polarizado. Gracias a esa polarización nos hemos olvidado de algo fundamental, que es la cosa pública, la res pública, donde se deberían resolver ciertos conflictos. Ahí hay algo que nos es común: una institucionalidad en la que podemos apoyarnos, aferrarnos y que está en peligro. ‘Todavía hay un mañana’ es una película que cuestiona la violencia patriarcal, pero va mucho más lejos. Se pregunta en dónde está el poder que tenemos como ciudadanos para hacer frente a esos totalitarismos y a esos fascismos que nos están golpeando las puertas en todas partes.
El invitado especial de este festival es el director Darío Aguirre, un ecuatoriano que al igual que tú ha hecho su vida en Europa.
Es una suerte enorme que Darío Aguirre esté con su nueva película, que se llama ‘Nosotros, los Wolf’. En este filme, él descubre que hay una línea de su familia que se remonta hasta la llegada del cartógrafo alemán Theodor Wolf y que muchos tienen este interés por conocer al ilustre antepasado. Me parece una película interesante, porque aborda una trama familiar que te habla mucho de un país que se inventa linajes, que esconde verdaderos orígenes y maltrata a sus hijos. Además, se pregunta por la mamá de su tatarabuela, que finalmente es la gran olvidada de la historia.

