
Encontrar al nuevo representante de Dios en la Tierra nunca fue ni será tarea fácil. Para comprobarlo, solo hace falta ver todas las dudas, miedos e intrigas que viven los cardenales que protagonizan ‘Cónclave’, la película de Edward Berger.
Cuando un Papa muere o dimite los hechos se suceden más o menos así: alguien redacta un comunicado oficial y la noticia se esparce como maná del cielo en la época de Moisés. Pocos días después, la atención del mundo católico se centra en las decenas de cardenales que llegan al Vaticano. Ellos se confinan en la Capilla Sixtina hasta elegir un sucesor. Cuando sale humo blanco, la gente grita: ‘¡Habemus papam!’. Hay rezos, cantos y algarabía. Todo termina con el elegido saludando desde el balcón principal del Palacio Apostólico, en la Plaza de San Pedro.
En lo que va del siglo XXI hemos sido testigos de dos cónclaves: uno por la muerte de Juan Pablo II y otro por la dimisión de Benedicto XVI. En realidad, lo de testigos es nada más un decir; nunca una cámara de televisión cruzó la puerta de la Capilla Sixtina para mostrarnos, en vivo y en directo, la elección de un nuevo Pontífice. Así que poco o nada sabemos de los ritos que, como panes y peces, se multiplican uno tras otro desde la muerte de un Papa hasta la elección de otro.
La buena noticia es que la película de Edward Berger ya está en las salas de cine del país para saciar nuestra curiosidad. Sí, podemos buscar información en internet o preguntar a una IA sobre lo que ocurre en un Cónclave; pero hay que reconocerlo, nosotros somos tan o más curiosos que la mujer de Lot y queremos ver, ese es nuestro pecado capital. En este punto, se preguntarán: ¿vale la pena pecar? La respuesta es sí, porque ‘Cónclave’ es una historia redonda, donde la intriga funciona de inicio a fin.
‘Cónclave’
La película dirigida por Berger es una adaptación de la novela homónima escrita por el inglés Robert Harris, autor especializado en thrillers históricos. En sus novelas hay mucha historia y mucha ficción y lo mismo sucede en ‘Cónclave’. Por un lado están los ritos, desde la destrucción del anillo del Papa muerto hasta la elección de las ropas que visten los cardenales y las habitaciones en las que duermen; y por otro está esa ‘guerra’ interna y externa que ellos viven durante la elección.
En ese contexto, la película muestra algo que no se dice pero que es una obviedad: si bien los cardenales tienen una conexión con la divinidad -fueron elegidos por el Papa y el Papa es el representante de Dios en la Tierra- son tan humanos como cualquiera de nosotros. Entonces, vemos ante nuestros ojos a hombres con ambiciones, miedos, celos; hombres que mienten, que confabulan, que sufren y que se dividen en bandos.
7 datos de los cónclaves
- A partir de 1276, las elecciones papales se realizan a través de un cónclave.
- Desde 1509 se han celebrado 110 elecciones papales.
- Solo cinco elecciones desde 1455 se han celebrado fuera del Palacio Apostólico.
- Las votaciones del cónclave se realizan en la Capilla Sixtina.
- La primera persona que ostentó el cargo de Papa fue el apóstol Pedro.
- A lo largo de la historia se han elegido Papas originarios de países como Turquía, Siria, Líbano, Palestina e Israel.
- En el cónclave que se celebró en 2013, se eligió al primer Papa nacido en tierras americanas y el primero cuya lengua materna es el español (Francisco).

Unos son liberales y otros son conservadores. Entre los liberales están los cardenales Thomas Lawrence y Aldo Bellini, ellos defienden los cambios que ha vivido el mundo católico en las últimas décadas. El líder de los conservadores es el cardenal Tedesco, un hombre convencido de que los problemas de la Iglesia comenzaron cuando se dejaron de celebrar las misas en latín. Y como en toda elección, también hay un 'outsider', el mexicano Benítez, cuya iglesia está nada menos que en Afganistán.
Sí, en ‘Cónclave’, los cardenales rezan y piden al Espíritu Santo que los ilumine para elegir al mejor sucesor posible, pero también cabildean, como cualquier diputado o asambleísta que busca sumar votos para la aprobación de una ley, e incluso conspiran. Está claro que aquí nadie se lanza ceniceros, ni habla mal de la mamacita del prójimo, pero hay momentos de mucha tensión en los que, literalmente y también como se dice coloquialmente, todos están con el ‘Jesús en la boca’.
Y parece que así están por estos días en el Vaticano, después de ver las legítimas licencias que Berger se ha tomado desde la ficción para contar esta historia. Lo que nosotros podemos asegurarle es que el guion, la actuación y la fotografía -la santa trinidad de cualquier producción cinematográfica-, aquí sí funcionan y extraordinariamente además, tanto que si usted no es creyente o profesa otra religión igual se va a quedar enganchado hasta el final.

