
El agente secreto es un filme brasileño que nos cuenta la vida de Armando, un profesor universitario perseguido por la dictadura militar. En medio del abuso policial y la violación de los derechos humanos, la película reivindica el valor de la ternura y de los sueños colectivos. La cinta es una de las 10 nominadas a Mejor película en los Oscar 2026.
Entre 1964 y 1985 Brasil vivió bajó una sucesión de gobiernos militares. El discurso oficial dice que dentro de este periodo, la presidencia de Ernesto Geisel (1974-1979) fue una de las más blandas; pero como sabemos, esa es solo una versión de la historia. La del director Kleber de Mendonça Filho en El agente secreto cuestiona esas afirmaciones y no solo eso, echa luz sobre uno de los momentos más oscuros de la historia brasileña reciente.
El agente secreto
1977. En Brasil son días de Carnaval. En las calles de Río de Janeiro, São Paulo o Recife hay fiesta en las calles, cuerpos llenos de vida que se entregan al baile y al goce; pero también hay muertos, cuerpos inertes al borde de una carretera, con moscas que zumban alrededor y perros que se lamen las ganas por devorar a su nueva presa; cuerpos envueltos en costales, que son lanzados al río y que luego en el mar son desmembrados por tiburones.
En su viaje desde São Paulo hasta Recife, Armando -el personaje que interpreta Wagner Moura- lo ve todo: la fiesta, la muerte, la indiferencia policial, los rituales de Carnaval. Pero el suyo no es un viaje de placer, es una travesía para salvar lo que queda de su vida, una existencia en la que tenía familia, amigos, trabajo y un montón de sueños. Ahora, lo único que quiere es reencontrarse con su hijo de 6 años y tratar de comenzar de nuevo.
En ese empeño, se refugia en la casa de doña Sebastiana, una mujer entrada en años con un carisma y una picardía particulares. Allí, Armando descubre que hay otros como él; hombres y mujeres condenados a muerte por decir en voz alta lo que piensan, por creer que no hace falta ni mano dura ni una bota pisando cabezas para vivir en una sociedad más justa y más libre. Lo que él no sabe es que casas como esa hay muchas por toda Latinoamérica.
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Para esta película, Kleber de Mendonça Filho decidió mezclar el thriller policial con la ciencia ficción. A la par de la historia de Armando, aparece la de una pierna de un hombre, encontrada en las entrañas de un tiburón, que un día cobra vida propia y comienza a matar gente. La apuesta del director funciona, porque solo a través del absurdo el espectador comprende cómo se aplicaban las estrategias de distracción social que usaba la dictadura militar.
Wagner Moura
Al actor brasileño Wagner Moura lo hemos visto en papeles donde su estampa es la de un hombre duro y sin escrúpulos; pasó en Tropa de élite y en Narcos, donde interpreta a Pablo Escobar. Pero en El agente secreto su personaje, el que soporta todo el peso en esta historia, es el de un tipo roto por el dolor de la pérdida. Lo interesante es que ese dolor no lo convierte en un ser huraño, sino en alguien que encuentra redención en la ternura.
Y en esta película la ternura tiene nombre, se llama Fernando y es el pequeño hijo de Armando. En una de las escenas más conmovedoras, los dos están dentro de un carro, un pichirilo amarillo, cuando el niño pregunta dónde está su madre. El padre, como hizo Guido en La vida es bella, elige la mentira para salvarlo del horror perpetrado por los adultos. ¡Recuerdas que te conté que mamá murió de neumonía! Cruzan miradas, sonríen, se salvan.
Afuera de ese carro hay hombres empeñados en terminar con la vida de Armando, con la de todos los Armandos que hay en Brasil. Son tiempos en que el “orden” y el “progreso” valen más que la vida de los ciudadanos de a pie. Porque también hay de los otros, los que transan con la dictadura para engordar sus bolsillos o simplemente agrandar sus egos; uno de ellos es el empresario Henrique Ghirotti, quien encarna la maldad humana en esta historia.
Desde los 80, al jurado de los Oscar le ha llamado la atención las historias ambientadas en las dictaduras latinoamericanas -La historia oficial ganó el premio a Mejor película en lengua extranjera en 1986-, pero más allá de esa realidad, El agente secreto está en las grandes ligas de la industria por mérito propio. La actuación de Moura ya le valió un Globo de Oro y ahora pelea por la estatuilla dorada, hombro a hombro, con nada menos que con Leonardo DiCaprio.

