Terminaba el siglo XX. En los cines había una novedad: la última película de Stanley Kubrick, el genio cinematográfico de su tiempo. Ojos bien cerrados abría en su primera escena con un plano general de una alta y delgada rubia, en el vestidor de un apartamento de lujo. Suena el “Valse #2” de Shostakóvich. La mujer, delicadamente, se despoja de su vestido negro, hasta quedar completamente desnuda. Solo Kubrick, decía un observador, podía hacer que Nicole Kidman revelara de tal forma la asombrosa humanidad de la diva. Y solo Kidman podría capturar esa visión de Kubrick.
¿Cuán buena es Nicole Kidman? Cuerpo rotundo, rostro angelical, voz acaramelada, todo es verdad. Sin embargo, sería un acto denostable e injusto juzgar a Nicole Kidman meramente por su contundencia física. Ella es una gran actriz y, además, ha sabido manejarse clara y adecuadamente tanto en el mundo de Hollywood como en el “cine independiente”. Se ha puesto a la disposición de notables directores: Jane Campion, Sofia Coppola, Lars Von Trier, Baz Luhrmann, Yorgos Lanthimos…
“Lo que hace única a Nicole es que es una actriz de reparto increíble —se absorbe por completo en el personaje— y, además, brilla con luz propia como estrella en pantalla”. Son palabras de Baz Luhrmann que para Moulin Rouge necesitaba que Kidman hiciera no solo escenas dramáticas complicadas, sino también comedia burda. Ambas cosas le salieron bien.
Has llegado al límite de artículos gratis para este mes.
Si eres suscriptor de la edición impresa solicita tu acceso.
Si no lo eres, elige tu plan
Revista digital
DESDE- Acceso ilimitado a todo el contenido digital de revistamundodiners.com
Revista impresa + edición digital
DESDE- Revista mensual impresa + acceso ilimitado a todo el contenido de revistamundodiners.com
- Envío incluído


