
100 años han pasado desde el estreno de ‘El tesoro de Atahualpa’ (7 de agosto de 1924), la primera película de ficción ecuatoriana. Recortes de periódico, fotografías borrosas y una misteriosa leyenda es lo único que ha quedado de este filme.
El paradero de la cinta es tan incierto como la misma historia del tesoro Inca a la que hace referencia, aunque corre el rumor de que fue enterrada con su autor, Augusto San Miguel, al igual que el resto de su obra. A partir de su estreno, ‘El tesoro de Atahualpa’ se constituye como el punto de referencia de una cronología del audiovisual ecuatoriano que en este 2024 cumple un siglo.
El pionero
Traje formal de camisa blanca y chaqueta negra, el cabello corto, acicalado y peinado hacia un costado. La mirada frontal y penetrante marcan los rasgos de un joven Augusto San Miguel, en uno de los pocos retratos que se conservan de él.
De registros históricos e investigaciones se sabe que San Miguel nació el 2 de diciembre de 1905, en Guayaquil. A los 15 años es expulsado del colegio, a los 17 enfrenta la muerte de su padre y poco después abraza al cine como su proyecto de vida, en el que empeñó todos sus recursos, según Wilma Granda, su principal biógrafa.
Con más entusiasmo que formación profesional, se empeña en probar el cinematógrafo en el cine argumental. En 1923, San Miguel funda junto con Carlos Bocaccio la Arts Film. Este se convierte en un estudio de filmación, pero sobre todo es un semillero de actores, en el que el mismo San Miguel se prepara para aparecer en sus películas.
También se convierte en productor y financia la realización de la primera ficción a través de su empresa Ecuador Film Co. con guion, dirección y cámara del chileno Roberto Saa, según consta en el libro ‘Cine mudo, ciudad parlante. Historia del cine guayaquileño’ de Jorge Suárez. El corte final se estrenó primero en los cines Colón y Edén de Guayaquil y luego en los teatros Variedades, Puerta del Sol y Royal Edén de Quito.

Con el impulso de esta primera película, San Miguel se lanza a la producción de otras ficciones: ‘Se necesita una guagua’ y ‘Un abismo y dos almas’. También incursiona en el documental con ‘Panoramas del Ecuador’, ‘Actualidades quiteñas’ y ‘El desastre de la vía férrea’.
Seis filmes ecuatorianos producidos en dos años. Siguiendo el rastro de los estudios que se consolidaban en Hollywood y terminarían imponiendo el canon mundial, el trabajo de San Miguel parecía proyectarse como el nacimiento de una industria cinematográfica local. En un giro inesperado, se marcha a Europa. Por años no se sabe nada de él y poco después de su regreso fallece en Guayaquil el 7 de noviembre de 1937.
Muchos de estos detalles son piezas que dan forma al documental ‘Augusto San Miguel ha muerto ayer’ (2003), donde el cineasta Javier Izquierdo sigue, desde una mirada contemporánea, el rastro del pionero de la ficción ecuatoriana.
Las fechas, nombres y lugares que configuran la biografía de San Miguel contrastan con las hipótesis, que rozan la leyenda urbana, sobre su decisión de abandonar el cine o la posibilidad de que haya sido enterrado con sus películas.
Ciclo de cine '100 años del cine ecuatoriano'
5 de agosto / 15h00
'QUÉ TAN LEJOS'
Tania Hermida / Ecuador / 2006 / 93 minutos.
Sinopsis: Esperanza y Tristeza no encontrarán el país de postal que buscaban ni el amor ideal en el que creían, pero viajar por los Andes y la Costa del Ecuador les mostrará que hay otras tristezas y esperanzas posibles.
5 de agosto / 17h00
'LLANGANATI'
Isabel Dávalos / Jorge Juan Anhalzer / Ecuador / 2017 / 55 minutos.
Sinopsis: Documental que explora la misteriosa región de los Andes en Ecuador, conocida por sus leyendas de tesoros escondidos y su rica historia. La película sigue a un grupo de exploradores y científicos en su búsqueda del legendario tesoro de los Incas, supuestamente oculto en esta área inaccesible. A través de impresionantes paisajes y relatos históricos.
5 de agosto / 19h00
TESOROS REMIX: ARCHIVO FÍLMICO GUAYAQUILEÑO. COLECCIÓN ALBERTO BREILH
Alberto Breilh / Ecuador / Circa 1930 / 23 minutos.
Sinopsis: Filmaciones domésticas en 16 mm de la ciudad de Guayaquil, a inicios de los años 1930. Se observan imágenes del Yacht Club de Guayaquil, fundado en 1928, del río Guayas, desfiles y paseos familiares y del viaje en tren de la Costa a la Sierra ecuatoriana.
100 años de un tesoro
La fragilidad del celuloide, además de la falta de interés o políticas de preservación dejaron que gran parte del material fílmico de la época desapareciera. Nueve de cada 10 películas producidas en el mundo antes de 1929 se han perdido según cálculos de la Film Foundation de Martin Scorsese.
De ‘El tesoro de Atahualpa’ no ha quedado ni un solo fotograma. En el archivo histórico de la Cinemateca Nacional se conservan unos cuantos recortes de periódico. En uno de ellos se anuncia el estreno de la película como la “iniciación de nuestro arte mudo”, en proyecciones por las que se pagaba en sucres 2,50 en luneta y 60 centavos en galería.
La trama de ‘El tesoro de Atahualpa’ gira alrededor de un estudiante de medicina quien, tras ayudar a un indígena, recibe como agradecimiento un mapa para encontrar el legendario tesoro del Inca. En la travesía se enfrenta a un extranjero codicioso.
La película fue un filme silente narrado en cada función por los explicadores, filmada en blanco y negro, bajo los códigos del western. Esas son algunas deducciones a las que llegan historiadores y especialistas consultados por Izquierdo en su documental.
“Lo que se sabe de esta ficción en ausencia de los rollos de película permite que podamos imaginarnos cómo fue”, dice Granda. De ese ejercicio de reimaginación surgen largometrajes como ‘A son of man’ (2018), de Felipe Fernández Salvador y Campodónico o ‘Al Oriente’ (2021), de José María Avilés que extienden vínculos directos con ‘El tesoro de Atahualpa’.
Evelina Macías
En ‘El tesoro de Atahualpa’, Augusto San Miguel asume el papel protagónico del médico aventurero y junto a él aparece Eric Van den Enden como el antagonista de la aventura. A ellos se suma Evelina Macías, como una joven pretendida por el héroe y el villano del filme.
A los 16 años, Evelina Macias se aventuró en el mundo de la actuación para convertirse en la primera actriz del cine nacional silente. La intérprete nacida en Balzar tuvo que cambiar dos veces de nombre para sortear los prejuicios de género y sobre el oficio que escogió.

Además de ‘El tesoro de Atahualpa’ su nombre figura en otros filmes como ‘Soledad’ (1926) o ‘Guayaquil de mis amores’ (1930). Falleció en 1986, a los 78 años.
Hoy su figura se reivindica en todas las mujeres delante y detrás de cámaras que sigue sumando títulos y premios para el cine local en ficción y documental. Igual de conmemorativo es el proyecto de la Cronología de la memoria audiovisual del Ecuador de la Cinemateca Nacional que lleva el nombre de la actriz.
Entre logros y retos, los 100 años del cine ecuatoriano se celebran este agosto con una agenda de actividades que incluye una cartelera de célebres películas locales, curiosos registros musicalizados y encuentros académicos que plantean inquietudes sobre el presente y futuro del cine.

