
Los trastornos obsesivos compulsivos (TOC) regresaron a las tablas. Un nuevo montaje de la adaptación de la obra creada por el francés Laurent Baffie se presenta por estos días en El Teatro del Scala. ¡El que no tenga manías ni obsesiones que lance la primera piedra!
Hace un par de décadas, escuchar sobre los trastornos obsesivos compulsivos más allá de los consultorios médicos era una rareza. Todo cambió en 2005, cuando en el Théatre du Palais-Royal de París se estrenó ‘TOC-TOC’, obra dirigida por el francés Laurent Baffie. La historia de seis personas que sufren de algún trastorno obsesivo compulsivo tuvo tanto éxito que enseguida aparecieron adaptaciones en otros países.
Una de las primeras fue la española, luego llegaron la argentina, la mexicana y la colombiana. La versión ecuatoriana se estrenó en 2013, en El Teatro del CCI. Acá, la comedia tuvo tanto pegue que se montaron 120 funciones, todas con teatro lleno. 12 años después, la obra está de regreso con un elenco integrado por Cristina Rodas, Álex Cisneros, Paty Loor, Sonia del Cisne, Christian Castillo y Ricardo Velástegui.
Los TOCS en el teatro y en el cine
La obra cuenta la historia de seis personas que padecen algún tipo de TOC y que no se conocen de nada pero coinciden en la consulta del gurú en el tratamiento de los trastornos obsesivos compulsivos. Cansados de esperar al doctor deciden organizar una terapia de grupo para intentar curar sus manías. Lo que sucede durante este ejercicio, donde la comedia se mezcla con el drama, esconde una de las razones de su éxito.
En escena hay una mujer que no puede salir de su casa sin verificar hasta el cansancio que no haya un grifo abierto; otra que se lava las manos todo el tiempo, por su terror a las bacterias; y una tercera que no puede evitar repetir todo lo que dice dos veces por miedo a morirse. También está el taxista que calcula todo, un hombre que le tiene pánico a las líneas y otro que no puede dejar de insultar y sacarle el dedo del medio a la gente.

En todas las adaptaciones se ha mantenido el número de pacientes y los mismos TOC. Lo que ha cambiado son los nombres de los personajes y parte de los diálogos, para que sean más cercanos al público local. En ese ejercicio, la versión ecuatoriana incluye a un taxista guayaco que, como dicen en su tierra, es pura ‘lámpara’ y a un paciente con síndrome de Tourette, que saca lo más florido del repertorio de insultos nacionales.
En 2017, la obra fue adaptada al cine. La película tiene entre sus estelares a Paco León ('La Casa de las Flores'), Óscar Martínez ('Relatos Salvajes') y a una chica Almodóvar, Rossy de Palma. La cinta, como sucede en el teatro, pone el acento en la importancia de ser empático con las personas distintas a nosotros y en lo valioso del trabajo colectivo. Cada uno con tu TOC pero todos juntos, para reconocerse vulnerables y humanos.
Los TOC nuestros de cada día
¿Cuándo fue la última vez que contó las gradas para subir a su casa?, ¿ese día que tuvo que regresar de la calle para comprobar que no dejó el grifo del agua abierto? o ¿el día en que se aguantó las ganas de entrar a un baño público por miedo a contagiarse de algún virus? Ahora, imagine que hay personas a las que esto no les pasa de vez en cuando sino de manera recurrente e insistente; y, lo peor de todo, de forma involuntaria.
Los TOC tienen que ver con ideas, sonidos, imágenes o impulsos que las personas definen como irracionales. No son preocupaciones normales de la vida, como llegar tarde al trabajo o elegir entre si nos vacunamos o no contra la tosferina. Las personas que sufren TOC suelen poseer creencias denominadas ‘fusión pensamiento acción’, que sobreestiman el grado de posibilidad de que algo ocurra solo por haberlo pensado.
Según los expertos, las personas que sufren de un TOC sienten la necesidad de realizar actos compulsivos para aliviar su estrés. Incluso si intentan ignorar los pensamientos o impulsos molestos o tratan de librarse de ellos. Esto los lleva a actuar siguiendo un ritual que se repite como un ‘loop’ infinito. Obsesiones y compulsiones que interfieren en las actividades diarias y causan mucho sufrimiento emocional.
Durante estos 20 años, la obra creada por Baffie ha servido como pretexto para ir al teatro pero, sobre todo, para recordarnos cómo esas obsesiones compulsivas se han convertido en estigmas sociales para quienes la sufren. Además, después de ver la obra tendrá clara la diferencia entre ser perfeccionista y padecer un TOC. Y si reconoce que tiene una obsesión que afecte a su calidad de vida es momento de buscar ayuda.

