
Y para celebrar esta primera década de vida montaron la obra ‘El sol seguirá subiendo, la sombra se irá corriendo, poco después volverá la tarde’. Una pieza donde el movimiento sincronizado de cuerpos comparte escena con el mundo onírico.
‘El sol seguirá subiendo…’
Todo sucede en una pequeña habitación de paredes blancas y techo alto. En el fondo hay un telón negro, una mesa de madera, una alfombra de colores y dos mujeres sentadas sobre un par de sillas, las bailarinas Cristina Baquerizo y Juliana Zúñiga.
Durante una hora, las dos mueven sus cuerpos con mucha sincronización e interactúan con una serie de objetos que son parte de ‘El sol seguirá subiendo, la sombra se irá corriendo, poco después volverá la tarde’, la nueva obra del grupo ‘El Pez Dorado’.
Cuando las manos de estas bailarinas no están siendo parte de una coreografía corporal pasan atareadas poniendo y quitando objetos de la mesa de madera: muñecos sin rostro, celulares, tazas de café, papeles, fotografías, una computadora y hasta una licuadora.
Después de ver por unos minutos la dinámica que mantienen en escena, el espectador intuye que está frente a una obra que no tiene la clásica dramaturgia, en la que se exponen los personajes, luego hay un desarrollo y finalmente un desenlace.
–”Esta obra es una especie de collage que, para mí, está conectado a esa lógica onírica que hay en los sueños y en los que hay un montón de escenas, pero nada es lineal”, dice Jorge Alcolea, director de El Pez Dorado.
Y sí, en ‘El sol seguirá subiendo…’ cada movimiento de las bailarinas y cada objeto que aparece y desaparece de la vista del espectador tiene la fuerza de generar un sentimiento distinto: angustia, tedio, asombro, ansiedad, alegría o añoranza.
Entonces, ese collage de escenas produce un licuado de sensaciones y también de reflexiones. Hay cierto encanto al ver cómo Baquerizo y Zúñiga se convierten en una especie de titiriteras mientras manipulan unos muñequitos de madera y un par de linternas.
– “Siempre estamos buscando otras formas de hacer danza y de acercarnos al público, cuenta Zúñiga. Por eso en esta obra hay mucha multimedia y el manejo de pequeños objetos. Es un trabajo que nos ha llevado seis meses, el doble del tiempo habitual”.
‘El sol seguirá subiendo…’
- Dirección: Jorge Alcolea.
- Artistas y cocreadoras: Cristina Baquerizo y Juliana Zúñiga.
- Funciones: desde el 18 de julio, en la Fundación Kingman (Juan Rodríguez y 6 de Diciembre).
- Música: Mateo Kingman.

El Pez Dorado
Aunque el tiempo de trabajo para montar ‘El sol seguirá subiendo…’ les tomó la mitad de 2024, Alcolea asegura que esta obra ha sido la mejor forma de celebrar los primeros 10 años del grupo. “Hemos llegado hasta acá -dice- contra viento y marea. No es fácil tener espacios para grupos de danza independientes”.
El Pez Dorado apareció en 2014, como un laboratorio de danza; y al poco tiempo se convirtió en un grupo. El nombre responde a la analogía que David Lynch y Peter Brook hicieron sobre el momento de inspiración que tiene todo artista. De entrada, Baquerizo, Zúñiga y Alcolea acordaron explorar nuevas posibilidades para el movimiento corporal.
De esos primeros años son las obras ‘El mismo lugar’, ‘Mujer corriendo en un campo de flores’, ‘La línea imaginaria’, ‘Quién eres’ y ‘Microscopia’. En todas esas producciones hubo dos constantes que también están presentes en su nueva obra: la exploración de los mundos oníricos y el trabajo con objetos.
La pandemia de 2020 marcó un quiebre en su trabajo. Dejaron de lado la espacialidad que demanda la danza y volvieron a explorar nuevos lenguajes. De ese ejercicio resultó ‘Recepción lunar’, un archivo audiovisual sobre el confinamiento grabado con celulares. Esta obra obtuvo el primer lugar en la novena edición (2021) del Festival de Danza para la Pantalla Movimiento en Movimiento, en Ciudad de México.
–”Ahora nuestro trabajo no se enfoca en una danza que está buscando un espacio, -sostiene Alcolea- sino en una búsqueda de espacios que encuentran danza”. Este cambio de paradigma llevó a la agrupación a presentar su nueva obra en una de las habitaciones de la Fundación Kingman. Allí es donde han decidido seguir nadando a contracorriente.

