El show debe continuar
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El show debe continuar

Freddie Mercury murió hace veinticinco años pero su poderosa voz y carisma vuelven una y otra vez en cada aniversario. 


Con la personalidad de Mercury y el estilo inusual de las composiciones musicales Queen enrumbó a la cúspide.

 

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Ha sido un año de aniversarios cerrados para recordar a Freddie Mercury, una leyenda difícil de imitar y para muchos el mejor cantante que ha subido a un escenario de rock. Pasaron treinta años del último concierto de Queen con su líder; este hubiera cumplido en septiembre 70 años, y el 24 de noviembre se cumplen veinticinco años de su muerte a causa del sida.

En un comunicado, el 23 de noviembre de 1991, Mercury respondió a “grandes conjeturas” de la prensa y confirmó “tengo sida”. El hombre, que prefería el hermetismo en la vida privada y concedió escasas entrevistas, estimó que había llegado el momento de compartir el secreto con sus amigos y fans, y convocó a luchar contra “esta terrible enfermedad”. Al día siguiente falleció en su casa de Kensington.

El deterioro físico del cantante dio que hablar durante varios años, pero el vocalista, a quien le diagnosticaron la enfermedad en 1987, solo confió su estado en primera instancia a su pareja, Jim Hutton, y a su amiga y confidente Mary Austin, la mayor beneficiaria de la herencia y a quien el artista encargó sus cenizas y no revelar su destino.

El verdadero nombre de Freddie Mercury era Farrokh Bulsara y nació el 5 de septiembre de 1946 en Zanzíbar, Tanzania. Su familia vivió en India y después se trasladó al Reino Unido, donde la futura estrella de rock estudió diseño gráfico y se interesó por la música.

En 1971 Freddie Mercury, Roger Taylor, Brian May y John Deacon crearon el grupo Queen y, dos años después, llegó el primer álbum. Pronto la banda fue conocida en toda Europa, Estados Unidos y Japón, con éxitos a lo largo de dos décadas e hilarantes actuaciones en giras.

Mercury cantaba, tocaba el piano, la guitarra y los teclados, experimentaba con la ópera, el ballet y el teatro. Sus canciones, teatralidad y poses provocadoras tenían un efecto irresistible y dieron a Queen “una personalidad impredecible, extravagante y colorida”, señala el portal dedicado al artista Freddiemercury.com.

El vocalista comenzó una carrera como solista a mediados de los ochenta. Además del trabajo discográfico Mr. Bad Guy, colaboró en el musical Time de Dave Clark y grabó el disco Barcelona con la cantante lírica Montserrat Caballé.

A la memoria de Mercury, integrantes de Queen y el mánager Jim Beach crearon la organización benéfica The Mercury Phoenix Trust que ha donado más de dieciséis millones de dólares y financiado 700 proyectos en la lucha contra el VIH/sida.

La voz de un huracán

Mercury tenía una voz prodigiosa. Investigadores austríacos, checos y suecos realizaron un análisis acústico sobre la base de grabaciones de archivo y recordaron que  su voz ha sido descrita como “una fuerza de la naturaleza con la velocidad de un huracán”.

Era un barítono que cantaba como tenor y lo especial era el gran control que ejercía en su registro vocal y un vibrato más alto que el promedio de cantantes clásicos.

El reciente estudio, divulgado por la publicación Logopedics Phoniatrics Vocology, reveló que Mercury era un gran modulador de la voz y dominaba la técnica de subarmónicos cuando no solo vibran las cuerdas vocales sino también los pliegues ventriculares, es decir que llevaba a límites extremos su sistema vocal.

Y quizás desde el firmamento, desde el asteroide que lleva su nombre, el mensajero de los dioses retumbe con su prodigiosa voz y con la certeza de que “el show debe continuar”.

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Para recordar

Bohemian Rhapsody cumplió 40 años el año pasado. Sus 5,55 minutos de duración resultaron extensos para la radio, pero se ubicó entre los mejores singles de todos los tiempos, recuerda Queen en su portal online.

• Más de 120 000 personas acudieron el 9 de agosto de 1986 a Knebworth Park, en Londres, para el inolvidable concierto con el que Queen puso fin a la gira Magic Tour. Fue la última vez que Mercury se subió a un escenario.

Innuendo, de 1991, es el último disco grabado de Queen con Mercury. El tema The show must go on, compuesto por Brian May, es una especie de despedida del líder, en el anticipó la cercanía del final: “Por dentro mi corazón se está rompiendo, mi maquillaje puede estar descascarándose, pero mi sonrisa aún está”.

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