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El poeta del amor y la esperanza

por Redacción Mundo Diners

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Edición 460-Septiembre 2020

Hace cien años nació Mario Benedetti, figura destacada de las letras hispanoamericanas.

Mario Benedetti. Una parte notable de su legado son las grabaciones de poemas recitados por él mismo.

Con más de un centenar de obras publicadas, Benedetti fue uno de los escritores latinoamericanos más versátiles que volcó su talento en poesía, novela, cuento, ensayo, crítica literaria, teatro y periodismo. Sus versos trascendieron al cancionero popular, fruto de colaboraciones con compositores y artistas, entre ellos Daniel Viglietti y Joan Manuel Serrat.

Se caracterizó por la crítica social, según “la razón moral” y “una perspectiva pesimista”, por “la politización de su pensamiento y de su literatura”, y por “la búsqueda de horizontes más amplios”, según Jorge Ruffinelli, académico de la Universidad de Stanford.

Benedetti nació en Paso de los Toros (Tacuarembó) el 14 de septiembre de 1920 y falleció a los 88 años, el 17 de mayo de 2009, en Montevideo, la capital uruguaya. En 1946 se casó con Luz López Alegre, su compañera de toda la vida.

Desde el exilio (Argentina, Perú, Cuba y España), tras el golpe de Estado de 1973 en Uruguay, fue “una voz disidente con el autoritarismo y defensora de los derechos humanos”, señala la fundación que lleva su nombre. Tras el retorno de la democracia, regresó a su país natal en 1985 y acompañó “todas las acciones para el esclarecimiento de los crímenes de la dictadura”.

Fue la poesía, con palabras de amor, alegría y esperanza, el campo más nutrido de la obra del escritor uruguayo, ganador, en 1999, del Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana.

“Definió su poética con el intento de aludir al lector y no eludirlo, con el impulso conversacional de elevar el lenguaje cotidiano, repleto de guiños cómplices, a la categoría de la expresión poética… la palabra se carga en Benedetti de emociones, como la ternura, el afecto, el amor, la ira, la cólera, el enojo, la indignación, respondiendo a las situaciones vivenciales de un sujeto lírico que intenta vivir conjuntamente la vida personal y la historia de cada día y de nuestro tiempo”, se destacó en 1997 durante la entrega del título de doctor honoris causa por la Universidad de Alicante (España).

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Con Poemas de la oficina (1956), su octavo libro, alcanzó notoriedad entre el público lector y la madurez poética afloró en La casa y el ladrillo (1977), considerado el mejor exponente de su época de exilio. La antología de poemas El amor, las mujeres y la vida (1995) fue una de las más exitosas y se convirtió “en la más buscada por sus lectores”, precisa la Fundación Mario Benedetti.

Muestra de su agudo sentido crítico es El ejercicio del criterio (1981), con textos escritos entre 1950 y 1970 (ampliados en reediciones en los años noventa) en los que abordó cuestiones como los valores éticos, el pensamiento y el compromiso literario e histórico.

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"Testigo de uno mismo" (2008), último libro publicado en vida por Benedetti.

En la narrativa benedettiana un libro imprescindible es Montevideanos (1959), en el que aparecen algunos célebres cuentos como “Los pocillos” y “Puntero izquierdo” y afloró su sentido humorístico. También son notables las novelas Quién de nosotros (1953), La tregua (1960), que lo dio a conocer internacionalmente, Gracias por el fuego (1965), finalista del Premio Biblioteca Breve de Seix Barral (Barcelona, España), y Primavera con una esquina rota (1982) con múltiples publicaciones en casas editoriales de América Latina y España.

Tras su muerte, salió a la luz Biografía para encontrarme, una selección de 62 poemas que Benedetti organizó, reescribió y editó durante los dos últimos años de su vida.

Una parte notable de su legado son las grabaciones de poemas recitados por él mismo.

Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.
Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.
Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.
Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón
ni abismos.
Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.
Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

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