Skip to main content

El padre espiritual de la música barroca.

por Fernando Larenas

Por Fernando Larenas.

Edición 461 – octubre 2020.

2 word image 89

Se han contado muchas historias acerca del músico más importante del barroco, Johan Sebastian Bach (1685-1750), quien escribió más de mil obras, aunque no se conservan todas; pero se han soslayado dos hechos: la influencia de Dios en su música y su prisión, por un poco más de un mes, por desacato al duque de Weimar.

Trataremos de acercarnos lo más posible al músico más influyente de Europa y a su familia, que durante dos siglos se dedicó a escribir música, a tocar para la monarquía o en las iglesias, donde el instrumento más importante y complejo era el órgano.

La música religiosa fue la que más compuso; las que más destacan son las Pasiones, la de San Mateo y la de San Juan, aunque los historiadores aseguran que es muy probable que haya escrito tres más, pero las partituras nunca fueron encontradas. De todos los géneros, extrañamente Bach nunca escribió óperas.

[rml_read_more]

El español Ramón Andrés, en su libro Johan Sebastian Bach, los días, las ideas y los libros, se acerca bastante al tema religioso del músico, al que se ha llegado a calificar de luterano, calvinista o protestante. En lo que todos coinciden es que no fue católico, pese a que sí escribió música para misas católicas.

“Alinearlo en una denominada corriente resulta ocioso”, escribe Andrés luego de señalar que su espiritualidad, juzgada a través de la música, demuestra una magnitud que necesariamente debió de abrirle a cuanto le facilitaba el conocimiento de las cosas, terrenas o no.

Se pregunta si Bach fue un declarado pietista, y responde que no, como tampoco fue un luterano ortodoxo. El pietismo fue un movimiento religioso protestante iniciado en Alemania en el siglo XVII por Philip Jacov Spener, como una reacción evangélica contra el intelectualismo y el formalismo dominantes en las iglesias luterana y calvinista.

En lo que coinciden los historiadores es que Bach, por medio de su música, fue capaz de transmitir estados emocionales que jamás provocaron un enfrentamiento entre el espíritu y la razón. Las propuestas pietistas —sostiene Andrés— ofrecían una riqueza espiritual e ideológica como pocos movimientos podían aportar entonces.

Además de músico, Bach era un gran lector, que llegó a poseer un centenar de volúmenes, entre ellos todas las obras de Lutero; pero resulta inverosímil creer que una personalidad como la del músico únicamente hubiera adquirido libros teológicos o espirituales durante su estadía en Leipzig.

Tim Blanning, otro gran conocedor de la obra de Bach, en su libro El triunfo de la música, defiende que, incluso en el mundo notoriamente polémico de la erudición musical, existe un acuerdo general acerca de que nadie ha escrito música religiosa más sublime que Bach.

Todo lo que compuso, asegura Blanning, “fue asombrosamente prolífico” en géneros distintos. Escribía para la gloria de Dios y al principio de la partitura solía anotar J. J. (Jesu Juva, “Jesús ayúdame”) y al final Soli Deo Gloria (“Solo a la gloria de Dios”), subraya el escritor.

Los dos períodos más sobresalientes en la creación de Bach se desarrollaron en Weimar, entre 1713 y 1716, y en Leipzig, de 1723 a 1729. Además de las Pasiones, las tocatas y los oratorios, escribió su última voluntad a modo de testamento musical: la Misa en si menor, que tiene todos los aditamentos de la antigua misa católica, y que la Unesco la declarara Patrimonio de la Humanidad.

Considerada uno de los grandes logros de la cultura europea, la Pasión según San Mateo, dice Blanning, solo se interpretó cuatro veces en vida de Bach y luego desapareció sin dejar rastro. No “resucitó”, señala el historiador, sino hasta 1829, cuando Mendelssohn la interpretó a raíz del centenario de la obra.

Según destaca uno de sus hijos, que también fue músico, Carl Philipp Emmanuel, su padre escribió un destacado número de partituras sin un teclado delante. Las pensaba, las escuchaba interiormente antes de convertirlas en “sonido material”.

2 word image 90
Partitura manuscrita de Bach.

De esa manera Johan Sebastian compuso su Clave bien temperado, una de sus mayores obras que consiste en fugas y preludios escritos con gran artificio en la totalidad de las veinticuatro tonalidades, y en un lugar donde el enojo, el aburrimiento y la privación de todo instrumento lo obligaron a este “entretenimiento”.

Esto se revela en el libro de Ramón Andrés, que entra en la anécdota ocurrida durante el encarcelamiento que sufrió en Weimar entre noviembre y diciembre de 1717. Blanning lo explica así: “Cuando Bach intentó abandonar su trabajo al servicio del duque de Weimar, tras recibir una oferta más atractiva del príncipe Anhalt-Köthen, lo encarcelaron”.

A los compositores, los cantantes y los músicos que trabajaban para los príncipes se los trataba como a sirvientes y podían considerarse afortunados si no se les exigía también convertirse en lacayos, anota el historiador.

El economista y articulista Gonzalo Maldonado Albán es un apasionado de la música barroca del alemán; asegura que tiene toda su obra, la conoce y escucha siempre: “Es la música pura, el sonido en su expresión más virtuosa”. Anota que, a diferencia de la música romántica, que retrata emociones o conflictos psicológicos, la música de Bach no pretende otra cosa que regocijarse en el “sonido puro y limpio”.

Según Maldonado Albán, la música de Johan Sebastian Bach apela al sentido más místico o espiritual de las personas; escuchar al músico es como adentrarse en el ADN de la humanidad, profundiza el coleccionista de la obra del alemán.

“Ayer y hoy Bach es el santo que reina, inaccesible, por encima de las nubes (…) fue el más grande de los músicos, el Homero de la música, cuya luz resplandece en el cielo de la Europa musical y que de alguna forma no hemos logrado superar”. La cita corresponde al director de orquesta alemán Wilhelm Furtwängler (1886-1954), considerado uno de los mejores intérpretes de la obra de Beethoven.

1 word image 91
Busto de Bach.

Para quienes aún no conocen la espléndida obra de Bach, Gonzalo Maldonado sugiere comenzar por las seis suites para chelo. Cada suite es más compleja que la anterior, todas tienen la misma estructura. “Es la música de un instrumento poco común al que la maestría de Bach le arranca giros sorpresivos y sonidos siempre bellos”, afirma, y remata que “Bach es el maestro de la armonía”.

Gonzalo Maldonado recuerda que en 1977 la NASA envió dos sondas al espacio en busca de vida inteligente. Las Voyager 1 y 2, que nunca retornarán a la Tierra. Contenían saludos en todos los idiomas y música antigua, entre la que destacan varias obras de Bach: Concierto Brandemburgo n.º 2 en fa mayor (BWV 1047); Partita n.º 3 en mi mayor; El clave bien temperado; Preludio y Fuga n.º 1 en do mayor.

En los años cincuenta del siglo XX el musicólogo Wolfgang Schmieder clasificó la obra de Bach con la nomenclatura BWV (Bach-Werke-Verzeichnis).

Etiquetas:

Imagen de perfil

Acerca de Fernando Larenas

Periodista. Ha sido corresponsal internacional, editor de información y editor general de medios de comunicación escritos en Ecuador.
SUS ARTÍCULOS