El ladrón de arupos
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

El ladrón de arupos

Por Rafael Lugo

Ilustración: Shutterstock
Edición 460-Septiembre 2020

De entre los cientos de arupos que se plantaron hace algunos meses en un terreno abandonado, un par —aún pequeños— lanzaron sus flores rosadas casi un año antes de lo previsto. Uno de ellos fue fotografiado, apareció en redes y su colorido exabrupto empezó a ser interpretado como una señal de esperanza. Como cuando aparece la cara de Jesús en una tostada.

El verano no termina de llegar. Parece la vacuna de la covid-19. Yo miro por mi ventana el lento crecimiento de lo que ojalá llegue a convertirse en un bosque. Tengo una vista privilegiada. En este encierro me aburro y a veces me instalo en el balcón de mi casa simplemente a observar. He presenciado accidentes de tránsito, perros apareándose, ladrones correr, parejas besándose y agarrándose de las respectivas nalgas.

Y así fue como un día vi a un hombre de camiseta blanca entrar en el bosque cargando un balde de plástico, y caminar hacia el arupo florido. A su alrededor trotaba juguetón un perro mestizo que llevaba puesta una camiseta anaranjada.

Puedes leer este contenido gratuito iniciando sesión o creando una cuenta por única vez. Por favor, inicia sesión o crea una cuenta para seguir leyendo.

Comparte este artículo
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Más artículos de la edición actual

Recibe contenido exclusivo de Revista Mundo Diners en tu correo