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¿El frío puede sanar?

por Redacción Mundo Diners

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Respiración, meditación y exposición al frío son los tres elementos de un método desarrollado por el holandés WIM HOF para mejorar la salud.

La capacidad de adaptarse a temperaturas extremas y sobrevivir es la especialidad de Wim Hof, pero no lo hace solo con el fin de poner a prueba su capacidad física, sino para demostrar que cualquier ser humano puede desafiar sus límites, lograr lo imposible y, en ese camino, mejorar su salud.

El “hombre de hielo” (The iceman, en inglés), como este holandés es mundialmente conocido, ha batido veintiséis récords Guinness, la mayoría relacionados con soportar bajas temperaturas sin alterar su sistema fisiológico, y entre ellos está el baño de hielo más largo, la escalada de picos nevados con solo pantalones cortos y correr maratones alrededor del círculo polar.

La repentina pérdida de su primera esposa lo sumió en una profunda depresión, a la que buscó salida en varias terapias y religiones, sin que ninguna lo convenciera. Decidió crear su propio método explorando constantemente su propia fisiología y capacidad mental. En 2007 Hof fue examinado por el reconocido Instituto Feinstein de Investigación Médica, debido a lo peculiar de su propuesta. Su trabajo ha sido analizado hasta la saciedad.

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Los resultados mostraron que Hof “parecía ser capaz de influir en su sistema nervioso autónomo”, según relata en su libro The Wim Hof method explained. A partir de ese momento, se propuso compartir las posibilidades de su método con el mundo y buscó una mayor cooperación con la comunidad científica.

Aunque existen varias propuestas que se ocupan por separado de las técnicas de respiración, concentración y exposición al frío, la del holandés es la única que combina las tres cosas a la vez, y eso es precisamente lo que lo hace diferente.

La terapia de frío, como lo explica la web oficial de Hof, consiste en una exposición adecuada a bajas temperaturas, lo que produce beneficios para la salud como la pérdida de grasa, el fortalecimiento del sistema inmunológico, la mejora en los niveles hormonales, una mejor calidad del sueño y la producción de endorfinas que elevan naturalmente el estado de ánimo.

El segundo pilar es la respiración. Es decir, respirar con conciencia, pues “los niveles elevados de oxígeno tienen un tesoro de beneficios”, entre ellos, más energía, niveles reducidos de estrés y una respuesta inmune aumentada que se ocupa rápidamente de los patógenos. Y el tercer momento es la meditación, de la mano del compromiso, pues los dos anteriores requieren paciencia y dedicación para dominarlos.

• Sobre la respiración: si bien es una práctica casi mecánica para el ser humano, la forma en que lo hacemos afecta las actividades químicas y fisiológicas del cuerpo, por lo que respirar con conciencia incide en el estado óptimo del organismo. Al inhalar y exhalar sistemática y profundamente, el valor del pH en la sangre aumenta (haciendo que la sangre sea más alcalina) mientras que la acidez disminuye.

• Sobre la concentración: una mentalidad fuerte es importante para mejorar la fuerza interior y eso se logra con la meditación. Por ejemplo, Hof explica que, si no se concentrara, sentiría frío como todos los demás. Además, en uno de sus experimentos se comprobó que pudo producir una respuesta controlada a las bacterias por medio de su técnica de concentración. Se considera que las técnicas de meditación reducen los niveles de estrés y cortisol.

• Sobre la exposición al frío: de los tres componentes es el menos común pero bastante efectivo. La web de Hof señala que debido a que usamos ropa y controlamos artificialmente las temperaturas, hemos reducido en gran medida la estimulación natural de nuestros cuerpos, atrofiando los mecanismos relacionados con nuestra supervivencia, y como estas capas fisiológicas más profundas ya no se activan, nuestros cuerpos ya no están en contacto con este poder interno que puede reactivarse estimulando estos procesos fisiológicos.

Los científicos afirman que la exposición al frío acelera el metabolismo, reduce la inflamación, la hinchazón y el dolor muscular. Además, la terapia del cuerpo frío también está vinculada a una mejor calidad de sueño, más concentración e incluso a una mejor respuesta inmune.

En términos simples, los ejercicios de respiración ayudan al cuerpo a lograr el estado requerido para acceder al sistema nervioso autónomo y resistir el frío. No se crea que desarrollar este método es imposible o que solo personas extraordinarias pueden hacerlo. Hof insiste en que cualquiera que lo practique de forma comprometida podrá lograr los mismos resultados. (Ángela Meléndez)

Fotografía: Shutterstock
Edición 457-Junio 2020