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El día en el que no pasó nada de nada

por Jorge Ortiz

El día en el que no pasó nada de nada
Ilustración: Shutterstock

Eran tiempos revueltos, repletos de sobresaltos, temores y malos augurios, en los que el riesgo de una guerra que incendiara el planeta entero y que extinguiera la especie humana crecía año tras año, a medida que los arsenales se llenaban de bombas atómicas y se profundizaba la rivalidad entre las dos grandes potencias mundiales, los Estados Unidos y la Unión Soviética, abanderados de dos sistemas políticos antagónicos e irreconciliables, ambos con vocación excluyente: el capitalismo liberal y el socialismo autoritario. Cualquier día podía ser el último.

A ese conflicto silencioso aunque muy cruento, la Guerra Fría, se sumaba un enfrentamiento armado que se acercaba a su desenlace con una batalla, la de Dien Bien Phu, que duraría ocho semanas, adquiriría resonancia planetaria y definiría la guerra de Indochina con una derrota humillante para Francia. En efecto, en marzo de 1954, el Frente de Liberación de Vietnam, el ‘Viet Minh’, lanzó una ofensiva contra una posición clave de las fuerzas francesas ubicadas en lo alto de una colina rodeada por una selva tropical tan densa que todos la consideraban impenetrable. Excepto el comandante del grupo guerrillero, Vo Nguyen Giáp.

Bajo sus órdenes, miles de culíes habían trasladado por senderos desconocidos cientos de piezas de artillería, en una operación logística secreta y asombrosa, y las emplazaron alrededor de la fortaleza. El bombardeo empezó el 13 de marzo. Desconcertados, los franceses no pudieron reaccionar a tiempo. Cuando lo hicieron, ya era tarde: fue, hasta la rendición de Dien Bien Phu, el 7 de mayo, “el lento desangre del elefante caído”, según la muy gráfica descripción que más tarde hiciera Giáp. Francia ya no pudo mantenerse en la Indochina y la evacuó. Los Estados Unidos ocuparon el espacio vacío. Sería el comienzo de la guerra de Vietnam.

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Acerca de Jorge Ortiz

Si bien la televisión ha hecho que el público lo conozca, su mejor faceta es la de la escritura, donde demuestra no solo un envidiable conocimiento histórico, sino un estilo terso e impecable. Él dice lo que piensa y lo que cree.
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