“We want the world and we want it now”, cantaba Jim Morrison en aquellos tiempos intensos, de agitación, ilusión y sueños. “Queremos el mundo y lo queremos ahora”.
Su grupo musical, The Doors, era una de las voces emblemáticas de una juventud inconformista y rebelde, que consideraba vetusta, anquilosada y reaccionaria a la sociedad capitalista, con su prosperidad económica y sus valores tradicionales.


