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El delirio final de Dalí.

por María Fernanda Ampuero

Edición 432 - mayo 2018.

Sillón de sala Mae West, Salvador Dalí.
Sillón de sala Mae West, Salvador Dalí.

El surrealismo es lo que tiene: es atrac­tivo, tiene colorido, es juguetón, saca una sonrisa. La gran masa, a fin de cuentas, solo quiere divertirse. Y, la verdad sea dicha, la pequeña masa también. Por eso, en estas va­caciones de Semana Santa el Teatro Museo Dalí de Figueres, en la convulsionada Cata­luña, está lleno a rebosar.

Dalí nació en Figueres, y Figueres, con esta construcción estrambótica ubicada en el número cinco de la plaza Gala-Salvador Dalí, no deja que lo olvidemos. Hileras de personas-hormigas suben y bajan por esta construcción delirante —una mezcla en­tre torre de Babel y juguetería— buscando fascinarse.

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Acerca de María Fernanda Ampuero

(Guayaquil, 1976). Escritora y periodista. Su último libro es Sacrificios Humanos (Páginas de Espuma, 2021).
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