
Hay personas que llegaron al fútbol por casualidad y otras que simplemente nunca han vivido lejos de él. Diego Santos, nuevo gerente deportivo de Universidad Católica pertenece a este último grupo. Desde niño encontró en el deporte un espacio de aprendizaje, disciplina y crecimiento. La natación, el karate, el balonmano y, especialmente, el fútbol marcó una infancia en la que entendió que la actividad física no solo fortalece el cuerpo, sino también el carácter.
Hoy esa filosofía continúa acompañándolo. Mantiene el deporte como parte de su rutina diaria y disfruta de cada disciplina con el mismo entusiasmo con el que observa un partido de fútbol. Para él, hacer ejercicio representa una inversión permanente en la salud física y mental, una forma de vida que ha moldeado su manera de entender tanto el deporte como el liderazgo.
Aprender de los mejores
El recorrido profesional de Santos comenzó mucho antes de ocupar cargos de responsabilidad. Durante sus primeros años tuvo la oportunidad de acompañar a Luis Alfredo Puente, entonces scout del Villarreal CF, en innumerables recorridos por distintos campos de España observando futbolistas. Aquellas jornadas, en las que pasaba horas analizando jugadores y aprendiendo a descubrir talento se convirtieron en una auténtica escuela.

Con el tiempo llegaron nuevas experiencias y responsabilidades que le permitieron consolidarse dentro de la gestión deportiva. El RC Celta fue uno de los escenarios más importantes de su carrera, donde compartió proyectos con profesionales como Carlos Hugo García, Felipe Miñambres, Ángel Medina, Onésimo Sánchez y Edu Covelo. Cada uno dejó una huella distinta en su formación, no solo por sus conocimientos futbolísticos, sino también por la manera de gestionar personas y construir equipos.
Sin embargo, cuando repasa su trayectoria, reconoce que el mayor respaldo siempre estuvo fuera de los terrenos de juego. El apoyo constante de su esposa ha sido, según sus propias palabras, el sostén que le permitió afrontar una profesión marcada por la exigencia, los viajes y la presión permanente que acompaña al fútbol profesional.
Un desafío que nació hace tiempo
Asumir la Gerencia Deportiva de Universidad Católica representa el cumplimiento de un objetivo que llevaba tiempo imaginando. Después de años aprendiendo junto a diferentes referentes del fútbol español Santos considera que ha llegado el momento de liderar un proyecto propio y poner en práctica una visión construida a lo largo de toda su carrera.
La posibilidad de trabajar en Ecuador tampoco surgió de un día para otro. Tiempo atrás ya había estudiado el fútbol ecuatoriano ante una oportunidad que finalmente no se concretó. Ese proceso le permitió conocer de cerca las características del jugador nacional y descubrir a Universidad Católica como una institución que llamaba poderosamente su atención.
Hoy, esa admiración inicial se ha transformado en sentido de pertenencia. Confiesa que desde el primer momento sintió una conexión especial con el club, incluso con detalles tan simbólicos como su escudo y la identidad que representa la familia camaratta.
El verdadero motor del proyecto
Si hay una idea que acompaña constantemente el discurso de Santos es que el fútbol siempre empieza por las personas.
Más allá de las metodologías, los sistemas o las estructuras deportivas, está convencido de que ningún proyecto puede sostenerse sin un fuerte componente humano. Durante sus primeras semanas en Quito ha priorizado escuchar, conocer y comprender a quienes forman parte de Universidad Católica antes de plantear cualquier cambio.
La humildad, la predisposición y la cercanía que encontró en cada una de las áreas del club reforzaron la decisión que tomó al aceptar este desafío. Para él, construir un ambiente donde cada integrante pueda desarrollarse con confianza es el primer paso para transformar un grupo de trabajo en un verdadero equipo.
"Ninguna persona es más fuerte que todos juntos", resume, convencido de que el éxito colectivo siempre nace del compromiso individual.
Mirar hacia la cantera para construir el futuro
Hablar del proyecto deportivo es hablar de las divisiones formativas. El nuevo gerente deportivo tiene claro que el crecimiento de Universidad Católica debe sostenerse sobre el talento que nace en su propia cantera. Su intención es fortalecer los procesos de formación, consolidar una metodología común y acompañar el desarrollo integral de los futbolistas, tanto dentro como fuera de la cancha.
Al mismo tiempo, considera fundamental ampliar la red de captación de talento en todo el Ecuador, convencido de que el país posee un enorme potencial para seguir formando jugadores capaces de competir al más alto nivel.
La premisa es clara: primero mirar hacia adentro. Confiar en el trabajo que realiza el club y potenciar el crecimiento de sus jóvenes antes de buscar soluciones fuera de casa. En esa visión encuentra también inspiración en el proyecto CRISFE, cuya apuesta por la formación integral coincide plenamente con su manera de entender el fútbol.
Construir un equipo con alma
Más allá de los resultados deportivos, existe un objetivo que atraviesa toda su propuesta: consolidar una identidad.
Su liderazgo busca combinar cercanía, profesionalismo y humanidad para generar un entorno donde cada persona pueda ofrecer su mejor versión. Porque, según explica, cuando un futbolista, un entrenador o un colaborador sienten que forman parte de algo más grande que ellos mismos, comienza a construirse una verdadera cultura de equipo.
Ese es el desafío que hoy asume en Universidad Católica: fortalecer un proyecto que históricamente ha apostado por la formación, el desarrollo del talento y los valores humanos como pilares de su identidad.
Una ilusión compartida con la familia camaratta
El mensaje con el que concluye esta nueva etapa transmite exactamente la misma ilusión con la que llegó al club. Agradece la acogida recibida, valora el ambiente que encontró desde el primer día y asegura sentirse plenamente identificado con el proyecto deportivo e institucional.
Con humildad, respeto, sinceridad y compromiso, inicia un camino que mira hacia el futuro con optimismo. Un camino que buscará consolidar a Universidad Católica como un club que siga formando futbolistas, desarrollando personas y creciendo desde su esencia.
Porque los grandes equipos no se construyen únicamente con talento. También necesitan identidad. Y, sobre todo, alma.

