Pienso de que es necesario evitar el dequeísmo

Pienso de que es necesario evitar el dequeísmo

Dequeísmo en el lenguaje
Fotografía: Shutterstock

Del dequeísmo: uno de los pocos ismos que no tiene la gloria de otras corrientes artísticas o ideológicas. Más bien, la deshonra de estar en boca de muchos; sobre todo, de aquellos en cuya boca muere el pez o viceversa: los políticos.

Esa especie demagógica suele ser rimbombante y cree que hablar fino y elevado es alargar las oraciones como si todas se dirigieran al cielo o pidieran perdón por sus pecados. Y por darse con el puño en el pecho dicen, por ejemplo: “Solo he trabajado pensando de que es bueno para el país”. / “Yo creí de que recibir sobornos iba a la cuenta de las horas extras”.

Este mal uso de la política y del dinero del Estado se llama corrupción. Y el pésimo uso del lenguaje, en este caso: poner la preposición de delante de la conjunción que, cuando no la necesita, se llama dequeísmo.

Leamos que nos dice la Real Academia de la Lengua:

Diccionario de la lengua española (DLE)

dequeísmo

1. m. Gram. Uso, normativamente censurado, de la secuencia de que para introducir una oración subordinada que no admite ese régimen verbal; p. ej., Le dije de que viniera en lugar de Le dije que viniera.

Algo en común tienen estas dos conductas, la criminal y la gramatical: que la primera se comete por lograr dinero fácil y rápido; que la segunda puede dejar de cometerse si se hace caso a un consejo fácil y rápido: convertir la afirmación en pregunta, poniéndola junto al verbo.

AFIRMACIÓNPREGUNTA
Consideramos de que esto no durará.¿De qué consideramos?
Entiendo de que esto es bueno.¿De qué entiendo?
Pienso de que la medicina lo curará.¿De qué pienso?
Le parece de que esta medida es correcta.¿De qué le parece?
Temo de que el Gobierno entre en conflicto.¿De qué temo?
Me sorprendió de que viniera.¿De qué me sorprendió?

Necesitamos solo un segundo para leer, y enseguida nos damos cuenta de que es imposible contestar estas preguntas; pero sí es posible si únicamente nos quedamos con el “que”: ¿Qué consideramos? ¿Qué entiendo? ¿Qué pienso? ¿Qué le parece? ¿Qué temo? ¿Qué me sorprendió?

Entonces, por su bien y el de su oyente o votante, use únicamente el “que”: Pienso que… / Declaro que… / Reclamo que…

Buenos ejemplos del mal uso del “de que”

Consideramos de que… / Pensamos de que… / Creemos de que… / Reclamamos de que… / Temo de que… / Cómo es posible de que… / Sugiero de que… / Es innegable de que… / Siento de que… / Esperamos de que… / Solicitó de que… / Se ha pedido de que… / Entienda de que… / Es cierto de que… / Se puntualizó de que… / Me parece de que… / Aclarando de que… / Ruego de que… / Mi criterio es de que… / Se supone de que / Me dijeron de que / Comunicaron de que / Han oído de que / Insistió de que / Informé de que…

¿Fueron suficientes ejemplos? ¿O cree de que el mal ejemplo de la clase política es más ilustrativo?

Fuentes: DLE, Fundéu RAE, Susana Cordero de Espinosa y Manuel Corrales Pascual: ¡maravillosos maestros!

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