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Dani DaOrtiz la magia del caos

por Javier López Narváez

Dani DaOrtiz es considerado uno de los magos más importantes del mundo. Se ha dicho de él que es el más grande cartomago que jamás haya existido. Sus aportes al ilusionismo beben de las fuentes de la psicología y la neurociencia.

Mago Dani DaOrtiz
Dani DaOrtiz. Cortesía: ®DAORTIZ.

A quién obedecen las cartas

La magia tiene sus reglas. La primera es no hacer el mismo truco dos veces. Imagine la siguiente escena:
Sobre una superficie plana —una mesa, la barra de un bar o incluso el suelo de un restaurante— se amontonan de manera desordenada las 52 cartas de una baraja que ha sido usada, jugada, manoseada y mezclada durante la última media hora.

Alguien recoge el caótico montón y se lo entrega al gordito risueño y jovial que ha estado observando todo desde una pequeña multitud de gente. Él, un hombre joven y bastante grande, toma el naipe con su mano izquierda, esboza una sonrisa, chasquea con fuerza los dedos de la derecha, gira el paquete cara arriba y lo extiende mostrando el resultado de su gesto sonoro. Las cartas han vencido al caos, se han ordenado del as al rey, agrupadas por palos: picas, corazones, tréboles y diamantes.

¿Usted cree que esto es posible? No lo diga. Sepa que esto sucedió, que hubo cerca de setenta testigos, y que el hombre a cuyos dedos obedeció la baraja es Dani DaOrtiz, mago español.

La segunda regla de la magia es jamás revelar un secreto. Si usted me acompaña a través de esta historia, puede que en algún punto deduzca lo que se esconde detrás de este imposible. ¿Me sigue?

La familia de un pescador

Daniel Ortiz Gómez —Dani DaOrtiz— es un hombre de familia. Con miles de kilómetros recorridos alrededor del mundo, entiende que la felicidad es tener la suerte de tomar café con su madre todos los días, en el mismo barrio de Estepona, provincia de Málaga, donde nació el 22 de febrero de 1980.

“Yo vengo de una familia de pescadores… Vivíamos en un barrio de pescadores. De hecho, yo sigo viviendo allí”. Dani me habla a través de una pantalla. Es sábado. Es diciembre. Acá son las tres de la tarde. Allá, las nueve de la noche. La hora de la videollamada es perfecta porque el atardecer de Quito coincide con sus costumbres nocturnas: Dani se levanta a las 16:00, vive durante la noche, y se va a la cama alrededor de las siete de la mañana, hora de Málaga.

A su padre lo conoció poco, porque murió cuando tenía ocho años. Era pescador, pero el recuerdo que atesora es el de un hombre alegre que disfrutaba de la jarana, los amigos y la música; cantaba en las fiestas de pueblos cercanos, y vivía el jolgorio flamenco. Su hermano mayor, fallecido hace poco, tocaba la guitarra. Su hermana baila como lo hizo de joven su madre. Ninguno de ellos llegó a profesional, pero en su casa se vivía el arte como un festejo permanente.

Por eso, cuando Dani DaOrtiz dice “familia” no se limita a sus padres y hermanos. Habla también de su esposa, de sus hijas, de su prima, de su tío, y de varios otros que no enumera, pero cuyas sombras se dejan entrever en sus palabras. Son un clan “muy apiñado”.

Conocer esto es entender su magia. El performance de Dani DaOrtiz viene de la alegría, el humor, la musicalidad y la sensación de camaradería cómplice de esta experiencia. La de una familia andaluza.

El ritual del caos

Mago Dani DaOrtiz
Dani DaOrtiz en Fool US con Penn & Teller dejó a todos alucinados, le otorgaron el trofeo de inmediato. Algo inédito en la historia del programa.

Dani DaOrtiz colocó su baraja de dorso rojo sobre una mesa forrada con fieltro negro. Cuatro personas sentadas a su alrededor. Es lo usual, cuando actúa elige un grupo de entre los espectadores que recibirá su magia de manera directa: su público cercano, sus asistentes, sus avales, sus testigos.

Corría la noche del viernes 4 de noviembre de 2022 en el Penn & Teller Theater de Las Vegas, Estados Unidos. Por lo general, los acompañantes de Dani DaOrtiz son personas del común que asisten al show y aceptan colaborar, pero ahora se trataba de celebridades: a su derecha la actriz Alyson Hannigan (How I met your mother), a su izquierda el cantante Donny Osmond. En un extremo el mago Penn Jillette y en el otro su compañero Raymond Teller, los anfitriones de la noche.

Cerca de un millón de espectadores seguían la transmisión del cuarto episodio de la novena temporada de Fool Us (Engáñanos), una suerte de reality/concurso diseñado para que magos de todo el mundo actúen frente a Penn & Teller para obtener un trofeo, a través de la cadena The CW. Durante diez años la dinámica del programa no ha variado: cada vez que un mago se presenta, ellos deliberan fuera de cámara varios minutos, luego exponen lo que creen que constituye la trampa y, si aciertan, el participante sale del plató sin pena ni gloria. Con Dani DaOrtiz todo sería distinto.

La rutina empezó con saldo en contra. Osmond, en el rol del policía malo, tomó la baraja de Dani: “Quiero ver que no sea un naipe trucado”. DaOrtiz, sin inmutarse, bromeó mientras Osmond devolvía las cartas: “¿Te engañé? Entonces puedo irme”. Su carcajada inundó el estudio. La risa de Dani es aguda y punzante, como la de un duende.

Comenzó a disparar: predijo algunas cartas escogidas al azar, transformó los diez en siete, sacó del estuche vacío un dos de tréboles, rompió otra y la recompuso… Los primeros cuatro minutos fueron frenéticos, un huracán de emoción salpicado del gracejo festivo que Dani DaOrtiz repartía entre risas. Y cuando todos estaban en su punto de asombro más alto se detuvo para decir: “Esto fue el calentamiento. Ahora viene el truco”.

Entonces llevó a cabo un extraño y confuso ritual, instruyendo a sus acompañantes de modo que fueran ellos quienes manipularan la baraja. Durante la secuencia final, una perpleja Alyson Hannigan con el naipe en las manos hacía lo posible por seguir sus directrices: “Toma una o dos y ponlas sobre la mesa… o haz lo que quieras, son mis cartas pero es tu vida… ahora toma dos… o siete… u ocho o una… o tal vez seis… escúchame: ¡tal vez!”.

El rito era un caos y Dany hizo una fiesta con él, para que gocen todos. Al final, de aquellas instrucciones enrevesadas emergió un pequeño milagro. “No sé cómo”, diría Dani al mostrarlo en cámara. Y el duende volvió a reír.

El efecto fue tan contundente que no hubo deliberación. Penn & Teller le otorgaron el trofeo de inmediato. Algo inédito en la historia del programa.

El orden de lo impreciso

Dani DaOrtiz no recuerda cómo ni cuándo se enganchó con la magia. Su madre le ha dicho que fue viendo al mítico Juan Tamariz en un programa de Televisión Española. Tenía “cuatro o cinco añitos”. Entonces su padre le compró una caja de magia con el rostro de Tamariz en la portada.

“Cuatro o cinco”. Mientras me cuenta su historia, advierto que se aproxima a ella con tiempos borrosos e indefinidos. Hacía magia en cumpleaños de amigos a los “once o doce”. Luego en fiestas de desconocidos, “a los trece o catorce”. Le dijo a su madre que dejaría la escuela a los “catorce, quince, dieciséis”, no recuerda bien. “A los dieciséis, diecisiete” entró a los bares, y sabe que “con diecinueve o veinte ya cobraba”.

Es la misma apariencia errática de su magia, cuyas rutinas llevan nombres como “O no”, “Pensamiento saltarín”, “No me acuerdo”. Detrás, se esconde una mente que controla todo con la disciplina de un campeón mundial. Dani DaOrtiz es a la vez el orden y el caos.

Puesto que empezó de pequeño, dice que su personaje se fue creando con los años y a la vez es parte de su personalidad. Asume el caos, pero sin que sea confuso. “Porque a mí me gusta jugar con el espectador, y el caos es mi mejor herramienta”.

Mecanismos mágicos del cerebro

Llegar a Dani DaOrtiz no es fácil. Desde que su acto de Fool Us se publicó en YouTube lo estuve buscando sin resultado a través de correos y redes sociales. “Es una superestrella”, me advirtió el mago quiteño Ignacio Merino cuando le hablé de entrevistarlo. Al final fue él quien consiguió ponernos en contacto.

Mientras tanto hablé con varios ilusionistas y todos coincidieron en valorar la dimensión de Dani. Luis Olmedo, otro malagueño, me ha dicho que se trata de la figura más influyente de las últimas tres generaciones.

Siegfried Tieber, el único ecuatoriano que ha ganado un trofeo Fool Us, cree que los aportes teóricos de Dani DaOrtiz a la magia serán estudiados por generaciones. Esto se hizo evidente en julio pasado, cuando recibió un Premio FISM, reconocimiento otorgado por la Federación Internacional de Sociedades Mágicas, comparable con los Óscar en el cine. Ganó en la categoría de Filosofía y teoría.

Tiene sentido. Las contribuciones de Dani abarcan temas de psicología y neurociencia, terrenos donde los magos han sido expertos desde siempre, sin ser conscientes de ello.

Si bien los primeros trucos documentados en la historia se remontan hasta 2600 a. C. en el antiguo Egipto, uno de los fenómenos psicológicos que los sostienen, la “ceguera al cambio”, fue descubierto por la ciencia en 1997.

Dani ensaya una explicación para dummies: el mundo entra en el cerebro a través de los sentidos. Lo que vemos, lo que sentimos y lo que en realidad sucede no coinciden con exactitud. El cerebro interpreta la información, y el trabajo del mago es manipular el cómo se da esa interpretación, para crear la experiencia de lo imposible en la mente del espectador.

La regla dice que no se debe repetir un truco. Dani DaOrtiz explica que “la reiteración de algo genera cada vez más atención sobre ello”, y basado en el principio psicológico de que al cerebro se le complica grabar más de tres argumentos, ha desarrollado la teoría de “la tercera vez”, documentada en su libro Trabajando en casa (GrupoKaps, 2015).

Dicho texto abunda en aplicaciones psicológicas para la magia: desde el “concepto de los veintiún minutos” —según la neurociencia, el cerebro solo puede atender al mismo tema durante veintiún minutos—, hasta la creación de espectadores prototipo para que el público se sienta reflejado en escena: “el gracioso (por torpeza), el elegante, la chica guapa y el inteligente”.

Dani dice que no le interesa estudiar psicología, pero se rodea de expertos para entender el tema. Investiga todo el tiempo, porque “no existe magia sin neurociencia”.

El Netflix de la magia

La única edad que Dani evoca de manera precisa es la que tenía cuando conoció a su esposa Rocío: veintidós años.

Para cuando Rocío entró en su vida, Dani DaOrtiz era una figura en ascenso que empezaba a ganarse un nombre y a viajar mucho. Fuera de España, porque al interior iba desde que su madre lo llevó a Sevilla para ver a Juan Tamariz, a sus “nueve o diez años”. Fue al primer mago que conoció en persona y su primer gran maestro.

Entonces Dani era muy chico para entender la magnitud del mito. Siegfried Tieber me ha dicho que todo mago en el mundo, lo sepa o no, ha sido influido por Juan Tamariz (Madrid, 1942). Para Tieber, él y Dai Vernon (Canadá, 1894-1992) son los dos nombres fundamentales en la historia de la cartomagia. De hecho, mientras escribo esto, The New York Times acaba de publicar una crónica que da cuenta de la leyenda viva que es Tamariz a nivel mundial.

Bajo esta sombra tutelar, Dani ingresó al Círculo de Magos de Sevilla y comenzó a viajar “cada dos o tres semanas” para reunirse y aprender. Iba con su madre, quien hacía las cinco horas de ida y cinco de regreso el mismo día, solo para verlo sonreír. Cuando Dani le anunció que dejaría la escuela regular, ella le contestó: “Si me decías que quieres seguir, te partía la cara”.

Ese rol de soporte fundamental que tuvo su madre, con el tiempo, fue asumido por Rocío. De modo que, cuando Dani decidió lanzar una plataforma de divulgación mágica, fue ella quien se hizo cargo de todo. Así nació GrupoKaps hace unos diez años.

El nombre Kaps es un homenaje al ilusionista neerlandés Fred Kaps. “Grupo”, porque reúne varios servicios: descargas audiovisuales, edición y venta de libros, implementos mágicos, eventos y Enfilo, un sitio VOD (Video on Demand) similar a Netflix, pero de magia. Durante un tiempo también publicó la revista El manuscrito, pero esto terminó porque los viajes de Dani se impusieron a su ejercicio editorial.

Cuando comenzó GrupoKaps, Dani y Rocío ya eran padres de Lucía. Mientras la niña y la plataforma crecían, nació Daniela. Entonces Rocío se volcó de tiempo completo a sus hijas, y la posta en gkaps.com la tomó su cuñada. Todo en el mundo DaOrtiz queda en familia.

A quién obedecen las cartas II
Epílogo

Mago Dani DaOrtiz
En un trabajo monográfico de Grupokaps, Dani DaOrtiz y Woody Aragón abordan el fascinante tema de la “magia a cuatro manos”: efectos diseñados para poder ser realizados junto a un amigo mago. Fotografía: Cortesía GrupoKaps.

Hay cosas de las que Dani habla poco: de sus libros y de sus hijas. Daniela de diez años hace magia, y Lucía, con dieciséis, “está conociendo al novio, está saliendo, está con el TikTok”.

Hay cosas de las que sí habla, pero pocos conocen. Como el trabajo de creación de juegos y efectos mágicos para los especiales televisivos de David Blaine, y para Luis Piedrahíta en El Hormiguero, programa del canal español Antena 3. O de Lennart Green, el ilusionista sueco a quien también considera su maestro.

Fue Lennart Green quien le enseñó a controlar el caos. El día que Dani DaOrtiz lo conoció en Finlandia, “con diecinueve, veinte o veintiún años”, el sueco le dio una de las lecciones más importantes de su vida.

Green estuvo haciendo magia durante media hora para unas setenta personas, arrodillado en el suelo de un restaurante. Con un guiño entregó la baraja a Dani y le pidió que hiciera algo. El joven español temía no estar a la altura de Lennart en ese momento, pero al abrir la baraja advirtió que estaba ordenada.

Hoy lo recuerda entre risas: “Yo solo tenía que chasquear los dedos… hice eso y todo el mundo flipó… incluso hubo alguien que dijo: ‘¡Lennart, este es mejor que tú!’ Y él, riéndose de sí mismo, dijo: ‘sí, es increíble’… Él había preparado el final para mí, y en ese momento me dio una lección de vida. Entendí que esto va más allá de mitos, de egos, de niveles. La magia es para divertirse”.

Suscribo. Tercera regla: la magia es para divertirse.

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Acerca de Javier López Narváez

Periodista, cantautor e ilusionista. Su pasión es contar historias, ya sea en una canción o en una crónica. Perfeccionista inconforme, con más de 10 años haciendo periodismo cultural para diferentes medios escritos; escarba en las historias para encontrar la esencia mágica que se esconde en cada una de ellas.
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