Skip to main content

Los jardines de cristal

por Leisa Sánchez

Ver para creer es la impresión que causan las esculturas de cristal de Dale Chihuly, una figura imprescindible del arte contemporáneo a gran escala.

Dale Chihuly.
Singapur. Fotografía: Shutterstock.

Dale Chihuly es el responsable de unir el arte y la naturaleza con miles de piezas de vidrio soplado que, al ensamblarse, inundan de energía surrealista parques, invernaderos y jardines botánicos.

Es que es un artista multidimensional con casi sesenta años de labor y famoso en todo el mundo por el dramatismo de los elementos tubulares, esféricos y curvilíneos con que arma sus instalaciones escultóricas.

El vidrio soplado es el elemento fundamental de sus desafíos artísticos, pero también suele utilizar pintura acrílica y acuarela, neón, hielo, carbón y grafito.

“El interés de Chihuly por la arquitectura y por la interacción de la luz con el espacio es evidente en toda su obra”, afirma la nota biográfica en su web oficial.

Dale Chihuly.
Miami. Fotografía: Shutterstock.

La experimentación ha sido la fuente de expresividad de este artista, proclive a ir más allá de las técnicas convencionales para lograr formas orgánicas que juegan con la refracción de la luz y mantienen el poder estético de los materiales.

Una de las series más innovadoras se llama Cestas, vasijas asimétricas con paredes delgadas y onduladas que se inspiran en las artes nativas americanas (sobre todo tejidos y canastos), que es una de sus pasiones en objetos de colección.

“Dale se dio cuenta de que podía hacer recipientes con patrones en el cristal que reflejaran los tejidos y estampados de varias culturas nativas americanas”, explica Rock Hushka, curador de arte contemporáneo en el Museo de Arte de Tacoma.

A Chihuly también le fascina el arte vidriero veneciano y lo exploró junto al maestro italiano Lino Tagliapietra. “Quería llevar los métodos tradicionales a otro nivel”, ha dicho el escultor estadounidense sobre sus vasijas con asas serpenteantes y giros retorcidos.

Para tener una idea de su proyección internacional cabe citar que en su taller, en Seattle, se han forjado piezas que han llegado a exposiciones o son parte de las colecciones permanentes de más de 125 museos.

Por citar algunos ejemplos, composiciones de vidrio lucen en el Museo de Arte de San José (California), el Victoria and Albert Museum de Londres, el Centro de Bellas Artes de Colorado Springs, el casino Mohegan Sun en Uncasville (Connecticut), y los hoteles Bellagio de Las Vegas y Atlantis the Palm en Dubái.

Pero donde se aprecia una panorámica general de su trabajo es en el Chihuly Garden and Glass en Seattle con ocho galerías y el invernadero Glasshouse con una hermosa estructura de algo más de treinta metros de longitud en colores rojo, anaranjado, amarillo y ámbar.

“Quiero que la gente se sienta abrumada por la luz y el color de una forma que nunca antes había experimentado”, ha sido la intención de un artista que, tras lograr su primera burbuja de vidrio en los años sesenta, no ha dejado de desafiar la gravedad y la fuerza centrífuga en increíbles composiciones ensortijadas y asimétricas.

Jardines y barcos de cristal

Las esculturas de gran tamaño ocupan un lugar privilegiado en el portafolio artístico de este maestro vidriero.

¿Son obras hechas por el hombre o provienen de la naturaleza? Esa es la pregunta que Chihuly quiere provocar en los espectadores cuando ven las instalaciones que agrupa temáticamente en estas series:

Candelabros: esta serie de lámparas de araña comenzó en 1992 con una pieza de quinientos elementos para el Museo de Arte de Seattle que después llevó a los canales de Venecia, su “ciudad favorita”.

Torres: estas estructuras se acoplan a entornos arquitectónicos o naturales como ciudades históricas, museos y jardines botánicos.

Dale Chihuly.
Seattle. Fotografía: Shutterstock.

• Persa: obras inspiradas en la cristalería persa, romana y egipcia.

• Fiori (flores en italiano): estas composiciones florales y vegetales pueden llegar a reunir cientos de elementos que cobran vida en sus famosos jardines de cristal.

• Barcos: a mediados de los años noventa, Chihuly estaba en Nuutajärvi, Finlandia, y por experimentación arrojó piezas de vidrio a un río que recuperaban adolescentes en barcas de madera. Así nació la idea de crear botes repletos de elementos de cristal.

Un hombre con muchas historias

Chihuly nació el 20 de septiembre de 1941 en Tacoma, Washington. Estudió diseño de interiores y soplado de vidrio, y obtuvo una maestría en Escultura en la Universidad de Wisconsin.

En 1968 se convirtió en el primer maestro vidriero estadounidense en ser invitado a trabajar en la fábrica Venini, uno de los legendarios talleres de la isla de Murano.

Dale Chihuly.
Dale Chihuly. Fotografía: ©CHIHULYSTUDIO

En 1976 sufrió un accidente automovilístico en Inglaterra que le causó la pérdida de visión del ojo izquierdo, y lesiones permanentes en el tobillo y pie derechos. Tras ese hecho dejó de soplar vidrio, pero supervisa y dirige el trabajo de su equipo de asistentes.

El dibujo ha sido esencial en su carrera porque le permite expresarse al momento de diseñar una obra. Otra de sus facetas más conocidas es la de iluminar las estructuras con luces de neón.

“Los dibujos juegan un papel central en mi creatividad. Si no hubiese dibujado, no creo que el trabajo hubiese progresado a la velocidad o en las direcciones en que lo ha hecho”, ha dicho Chihuly.

Entre los reconocimientos a su trayectoria figuran la Medalla al Mérito del estado de Washington, la Medalla de Oro del American Craft Council y una docena de doctorados honorarios de prestigiosas instituciones.

Junto a su esposa Leslie creó una fundación que apoya el oficio vidriero y la educación artística, así como lidera iniciativas de carácter social para jóvenes, adultos mayores y personas de bajos ingresos.

Etiquetas: