Pamela Cortés lleva poco más de un mes como viceministra de Cultura. En esta entrevista conversó con nosotros sobre los pendientes del viceministerio hasta fin de año y sobre su debut en el sector público, después de una vida dedicada a la música y a la actuación.
Pamela Cortés llega a esta entrevista en medio de una llamada telefónica; cuando cuelga, cuenta que le acaban de preguntar cuál es el libro que marcó su infancia.
—¿Y cuál es ese libro?
—No recuerdo quién es el autor, pero el libro se llama Horrífera. Es la historia de un dinosaurio morado, distinto al resto de animales que estaban en el bosque. Le tenían miedo porque era diferente. Al final, los animales conocen su esencia y se hacen amigos. Leerlo me ayudó mucho, porque en mi infancia tenía la autoestima muy bajita. Me sirvió para tener más fortaleza en mi personalidad.
¿Cuál es su visión de la cultura?
La cultura son nuestras costumbres y tradiciones, lo que creemos, escuchamos, comemos, conversamos en casa, nuestras leyendas. Es lo que vivimos a diario y lo que nos representa cuando salimos de nuestro país. Para mí, la cultura es una sola, sin importar el círculo en el que uno se mueva. Hay personas que no reconocen al autor de un cuadro, que no saben nada de composición musical o que no han leído un libro. Pero que alguien no tenga instrucción en algún área no significa que no tenga cultura dentro de su hogar.
¿Cómo era el ambiente cultural dentro de su casa?
La cultura en la casa de mi infancia era muy variada. Mis papás son chilenos y vinieron a vivir a Ecuador hace muchos años. Mis hermanos y yo nacimos aquí y nos criaron con muchas costumbres manabas. Mi mamá escuchaba música clásica todo el día. Yo cantaba ópera o música popular, las canciones de Barbra Streisand o María Callas. Por el lado de mi papá, la cultura estaba relacionada con el deporte y con conocer el país. Teníamos un camper y siempre salíamos de viaje con la familia.
¿Cómo piensa aterrizar su visión de la cultura en medio de la burocracia, que siempre hace que las cosas avancen lento y no depende solo de usted?
El primer día de mi gestión me reuní con todo el equipo y les dije que, si bien en el viceministerio hay áreas, todos íbamos a trabajar en conjunto. Es cierto que la burocracia puede dilatar ciertos procesos y lo estoy entendiendo ahora, pero eso no significa que me vaya a acomodar. Estamos haciendo todo para ayer, porque me parece que el trabajo en cultura siempre es urgente. Es sembrar, sembrar y sembrar para ver los resultados cuando ya no estemos en estos puestos.
¿Cómo es su relación con la ministra Alcívar? ¿Ya se conocían?
Con la ministra Alcívar nos conocimos en Guayaquil hace algunos años, pero no éramos amigas ni tampoco nos frecuentábamos. Ahora tengo una buena relación con ella. Tiene mucha apertura conmigo y con el trabajo en el sector cultural.
La he escuchado decir que está rodeada de buenos profesionales, ¿cuál será su rol y su aporte como la cabeza de este viceministerio?
Como artista, productora musical, actriz, bailarina y ahora que también tengo una academia de música, donde se está formando a futuros artistas, mi idea es que en todos los espacios que maneja el viceministerio la cultura esté presente en todas sus formas. Que un espacio no solo esté dedicado a las obras, sino que podamos traer pequeños eventos de otro tipo: artes escénicas, musicales o danza, que no nos encasillemos en una cosa o en otra.
¿Había un encasillamiento en ciertas áreas antes de su llegada?
No diría encasillamiento. Había muchas cosas muy bien hechas. Lo que sí me parece importante es que tenemos que ser más inclusivos, que en todos nuestros espacios y eventos exista accesibilidad para personas con discapacidades de todo tipo. Además, que se activen los espacios y que todos nos involucremos con la cultura del país.
¿Cuáles son las necesidades del sector cultural que usted ha identificado desde su experiencia como cantante, actriz y productora, y en las que piensa trabajar?
He identificado varias necesidades. Tenemos que comunicar más sobre los fondos concursables, más sobre los espacios que están disponibles y que tú como artista puedas agendar para hacer tu exposición o presentar tu obra de teatro o de danza.
¿La comunicación sobre los accesos a estos espacios era una deficiencia?
No estoy diciendo que era una deficiencia, sino que quiero potenciar y hacer hincapié en esos temas, y para eso necesitamos trabajar en conjunto. Hace poco me reuní con las autoridades de todos los núcleos provinciales de la Casa de la Cultura.

Esa era una relación que en la gestión anterior se había roto.
Eso me comentaron, pero ahora tenemos una buena relación con la Casa de la Cultura Ecuatoriana. Para mí, la cultura no puede ser de derecha, centro o izquierda. Lo importante es demostrar esta apertura y sentarnos a trabajar juntos para que nuestro país crezca.
¿Cuáles son las prioridades de este viceministerio hasta fin de año?
Darle continuidad a proyectos hermosos como las ludobibliotecas. Estamos con la participación de Ecuador en la Feria del Libro de Panamá y se vienen las ferias del libro de Guayaquil y Quito y el Festival Internacional de Artes Vivas de Loja. También seguimos trabajando en rescatar espacios patrimoniales y en la infraestructura de los teatros. Si hay algo en lo que me he enfocado muchísimo desde que empecé esta gestión es en los teatros, en los espacios en los que el artista se va a presentar.
Después de toda la polémica de hace unas semanas, ¿en qué etapa se encuentra la creación de la sede del Museo Nacional?
Ya estamos en la fase dos. Ya se trabajó la prefactibilidad del proyecto y todos los pequeños cambios y adecuaciones que se tenían que hacer para poder tener nuestro museo aquí en la capital. La agenda se está cumpliendo y el plan es que todo avance para que se ponga la primera piedra en el segundo trimestre de 2027 y que se abran las puertas del museo en 2028.
¿Desde el viceministerio existe la seguridad de que el anteproyecto seleccionado cumple con todas las necesidades técnicas para preservar la colección del Museo?
Sí, por eso ya estamos en la segunda fase, que es la de factibilidad. La etapa de prefactibilidad ya pasó.
La FIL de Quito 2026 ya está encaminada, pero ¿qué va a pasar con la edición de 2027?
Se imagina usted que pudiéramos trabajar en conjunto con el Municipio de Quito y hacer una gran feria del libro de Quito para el próximo año. Sería lo ideal.
¿Tiene planificado conversar con las autoridades culturales del Municipio?
Todavía no. No creo que sea el momento, pero más adelante lo haremos. No veo ningún problema al respecto, porque, como he dicho, la cultura es una sola. Ahora hay que tener la apertura. Este año nosotros estamos trabajando este 2026 para tener una feria espectacular, que va a llamar mucho la atención y, más que nada, va a atraer a nuestros niños y adultos mayores.
¿Cómo lograr que el Festival de Artes Vivas de Loja sea más que un evento y se conecte con la red de festivales escénicos que tiene el país?
El Festival de Artes Vivas por ley tiene una estructura y eso se tiene que cumplir. Me parece importante que trabajemos en conjunto con otros festivales y les ayudemos con nuestros recursos de espacios o de logística. Uno de mis propósitos es darle más visibilidad a los festivales que ya existen y que son importantes.
Este es su debut en el sector público, ¿qué motivó a Pamela Cortés a aceptar el cargo de viceministra de Cultura?
Mi plan era trabajar por la cultura de Guayaquil o del país en unos cinco años, para que los artistas sean más escuchados y tengan más voz. Cuando llegó la propuesta y lo conversamos en familia, lo asumí con toda la responsabilidad y el respeto que se requieren. Sé que es un cargo delicado e importante, pero estoy muy comprometida en hacer lo mejor. Tengo claro que lo público y lo privado no son lo mismo, pero también tengo claro que lo privado se puede involucrar con lo público para crecer culturalmente.

