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¿Usted sueña en inglés o en español? me preguntaron mis estudiantes hace un año. Por el uso del pronombre formal al hablarme podrán adivinar que les doblo la edad: estadounidenses veinteañeros que, en su mayoría, se acercan a la lengua de las canciones de Bad Bunny —y a la de Cervantes también, ya, ya— por primera vez. Nunca pensé ser profesor de español. Ni en las ensoñaciones más alocadas sobre mi vida adulta me hubiera imaginado dando clases de mi idioma materno en Houston, Texas, con una contentura nueva. En su momento, les contesté a los chicos con la verdad: (aún) sueño en español. Ahora, pensando en que también soñamos despiertos, les diría que a veces lo hago en spanglish.
Antes de que se me acuse de imperialista o novelero, aquí van los facts. El spanglish es “la variedad lingüística híbrida de mayor crecimiento en el mundo”, según un reportaje publicado en diario El País. La hablan unos cincuenta millions de personas. Es flexible, creativa, atrevida. Allí donde hay una necesidad de comunicación, inventa palabras sin pedir permiso. Planching, por ejemplo, surge de la mezcla entre los verbos planchar e ironing (en inglés). Así, es posible decir: Estoy planching mi camisa para ir a una party. En esa fiesta seguro pondrán “Papasito”, uno de los hits recientes de la colombiana Karol G, que seduce en spanglish: “Love me hard with sentimiento/ Stay together and live la vida loca”. Mi meta en el aula, sin embargo, es animar a mis gringuitos a hablar, leer y escribir en mi lengua madre (y así me siento de hecho: como un progenitor que les provee de sus primeras palabras, que les descubre otras formas de nombrar, de entender). Quisiera que piensen, sueñen y sientan en español. Porque aprender una lengua es impregnarse de una cultura, de una cosmovisión, de una afectividad. Es conectar nuestras raíces distintas, tan similares, como si fuésemos una comunidad de árboles cercanos que se nutren, que se cuidan entre sí.
Es un reto, claro. Tanto para quien aprende como para quien facilita. Comenzar a comprender los engranajes de otro lenguaje requiere de paciencia, práctica y humildad. Hay un momento en la serie Modern Family en el que Gloria, interpretada por la actriz Sofía Vergara, le dice a su esposo Jay: “Do you even know how smart I am in Spanish?"('¿Sabes al menos cuán inteligente soy en español?'). También me ha pasado muchas veces: me han faltado las palabras en inglés y ese balbuceo me ha hecho sentir torpe. He visto que les ocurre algo parecido a mis estudiantes: sus caras de confusión o de sospecha cuando les explico que en español los sustantivos tienen género: masculino y femenino. Y entonces, míster Molina, ¿cuál sería el masculino de araña?, ¿araño?, ¿el hombre araño? No siempre tengo respuestas para su brillante curiosidad. Pero les repito, a mi modo, lo que dice la profesora de idiomas Charlie Wilson en su TED Talk: “Aprender un idioma es mucho más que saber todos los tiempos correctos de los verbos o poder traducir palabra por palabra sin hacer errores”.
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