Skip to main content

Ser libertario sentimental

por John Dunn Insua

libertario sentimental
Ilustración: Shutterstock.

Febrero es un mes de transición. El fin de año ya quedó atrás, y en él ya hay muchos que han dejado a un lado sus propósitos de año nuevo y dejaron de salir a correr o a andar en bicicleta todas las mañanas. Súbitamente, se reconcilian con su mediocridad y se consuelan con haberlo intentado una vez más. Otra adquisición a su vasta colección de fracasos.

Se quedan haciendo ejercicios los que tienen la única y verdadera motivación para hacerlo: los que no quieren demostrar cuán vacías y patéticas son sus vidas. Si no eres muy creativo, la disciplina de un gimnasio es una gran coartada para llenar tu vida con repeticiones. Y si quieres huir de algo que te atormenta en tu mente, ¡qué mejor que correr! Quemas calorías y ahorras dinero en terapia. ¡Es un negocio por donde lo mires!

Se viene ahora la siguiente parte del repertorio anual. Dejamos a un lado la ingenua e incumplible tarea de ser mejores seres humanos y comienza la parte destinada a lo sentimental: San Valentín, el Carnaval y Semana Santa. Es decir: amor, lujuria y arrepentimiento.

Lo bueno de estos tiempos es que permiten una redefinición de nuestra situación sentimental. Si no eres de los que opta voluntariamente por aburrirse de una sola persona a la vez, y si tampoco intercambias hongos como si fueran cromos de álbum a través del poliamor, entonces ya no eres un soltero: eres un libertario sentimental. Y lo más seguro es que estés buscando a esa persona única y especial de la misma forma en que pides unos calcetines en Amazon.

Las aplicaciones para encontrar pareja son un bestiario divertidísimo. Alguna vez hice match con un kraken. Lo nuestro no prosperó. Éramos —cómo decirlo— de mundos diferentes. Mi entorno la asfixiaba, y yo me ahogaba en el suyo. Optamos por caminos separados. Yo volví a la superficie, y ella regresó a las profundidades del mar.

Desde hace algunos meses, me encuentro ya fuera de circulación. Pero creo conveniente compartir mis experiencias en el mundo de las aplicaciones para citas. Por eso les dejo algunos consejos a continuación.

Primero que nada, todo libertario sentimental que se respete debe tratar a los perfiles que ve en su smartphone de la misma manera que Milei trata a los ministerios en Argentina: ¿adorna sus fotos con brillitos? ¡AFUERA! ¿Esconde su rostro con gafas enormes? ¡AFUERA! ¿Pone fotos de sitios a los que ha viajado, para disimular su look con la majestuosidad del paisaje? ¡AFUERA! ¿Mete fotos en su perfil con sus hijos o sus mascotas? ¡AFUERA! ¿Pone gráficos de Piolín o de la Virgen María? ¡AFUERA! ¿Oculta su rostro y cree que nadie se da cuenta que está huyendo de su vida marital? ¡AFUERA! ¿Pone fotos viejas para disimular su edad y te das cuenta de ello porque en el fondo ves carteles que dicen: “¡Rodrigo Borja Presidente!”? ¡AFUERA! ¿Abraza peluches, mientras posa en ropa interior? ¡AFUERA!

No es de extrañarse que —ante semejante variedad fotográfica de mommy and daddy issues— alguien prefiera clonar a su perro.

Pero también debe haber un ejercicio de autoanálisis cuando uno se presenta en estas redes como una opción para una cita. Si quiere conocer a alguien para pasarla bien y ver la posibilidad de que eso se proyecte en el tiempo de manera reiterada, ¡bótese al agua! Le deseamos suerte.

Pero debo recordarles que estas aplicaciones no son para llenar vacíos o para buscar quién repare sus falencias. Tampoco se trata de un medio para hacer justicia o vengarse. Muchos personajes buscan pareja, cuando lo que necesitan en realidad es un psicólogo o un sicario. Analicen sus propósitos, antes de joder a alguien más.

Si comenzaron el año tratando de ser mejores seres humanos, perseveren ahora en ser —al menos— humanos. Con eso, ya ayudan bastante.

Etiquetas:

Imagen de perfil

Acerca de John Dunn Insua

Arquitecto, urbanista y escritor. Profesor e Investigador de la USFQ. Escribe en varios medios de comunicación; saltando de lo académico a lo cínico, sin mayor complicación. Ha publicado también como novelista.
SUS ARTÍCULOS