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Dicen que el intestino es como otro cerebro, un cúmulo de neuronas en la panza que se afecta con cada emoción. No es en la cabeza donde nace la ansiedad, y tampoco donde se produce la felicidad a través de la serotonina, sino en las tripas. Como es arriba, es abajo. Cada evento emocional repercute directamente en el estómago. Lo sé por experiencia propia. Después de batallar varios años con extraños cambios en el comportamiento de mi sistema digestivo, me diagnosticaron SII (síndrome del intestino irritable).
Previo al diagnóstico, la pasé mal. Exámenes, doctores, enfermeras, insomnio, dolores, temblores, sudores, pesadillas. Mi madre y yo atravesando el tráfico de Quito en su auto para escuchar la opinión de todos los facultativos. No sabemos la suerte que tenemos cuando estamos sanos. El mundo transcurre de otra manera cuando no es así: el tiempo se mide en caminatas por el patio, en la espera de una llamada que nos dé una nueva esperanza. La mirada también se detiene, nos fijamos en detalles que antes pasaban desapercibidos: la belleza de un pájaro amarillo que salta en el jardín o las formas que dibuja la luz en la piel de las plantas. Valoramos lo que antes era “normal” y, por ende, invisible: el sabor de la miel, “la calor” de un pan recién salido del horno, la posibilidad de ponerle un chorrito de leche al café.

Cuando empecé a entender que lo que le pasaba a mi cuerpo estaba directamente relacionado con lo que le pasaba a mi mente (y a la sociedad), las cosas empezaron a mejorar. El síndrome del intestino irritable se trata atendiendo a las necesidades psicológicas y encontrando una dieta adecuada, pero, sobre todo, entendiendo que ambas cosas están íntimamente relacionadas. Cuando le conté a una amiga esta historia, me dijo algo clave: “Es un mal que nos afecta más a las mujeres”. Es verdad. Ahora que lo pienso no conozco ninguna chica a la que el tema de la alimentación le sea indiferente. “Llevo contando calorías desde los quince, me conozco todas las dietas posibles”, cuenta Viki, el personaje de la serie argentina Envidiosa.
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