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La marcha del guerrero solitario

por Santiago Rosero

El cuencano Claudio Villanueva se perfilaba como medallista en los Juegos Olímpicos de Tokio, pero terminó último. Aun así, su llegada a la meta fue una hazaña deportiva y una gesta humana.

Claudio Foto El Comercio
Fotografías: El Comercio y Santiago Rosero.

Sus piernas lucen como las de un hombre joven sin entrenamiento deportivo, no tienen los surcos que marca la fibra ni la solidez que se espera en los atletas. Las piernas de Claudio Villanueva han perdido su masa muscular, han sufrido demasiado. Ahora las recupera en las dependencias del Ministerio del Deporte en Quito. Son las tres de la tarde de un jueves a inicios de septiembre, Villanueva empieza el segundo ciclo de fisioterapia del día. El licenciado Antonio Sánchez hace pasar las piernas del marchista por un gran anillo cubierto de imanes que irradiarán una fuerza magnética capaz de reducir, muy de a poco, el dolor en sus rodillas.

—Las piernas son mi medio de trabajo, deben estar bien, sin dolor en ningún lado —dice Villanueva.
Ya lleva casi un mes en esto y le queda un mes más. Empieza temprano con la primera sesión de fisioterapia, luego hace trabajo en piscina, por la tarde viene la segunda sesión con magnetos y rayos láser para seguir desinflamando las rodillas, y a las 16:30 se mueve cerca de ahí (“a tres minutos”, dice con una curiosa precisión que luego repetirá respecto a fechas importantes de su vida), a un centro médico vinculado con la aseguradora Ecuasanitas, uno de sus pocos auspiciantes, para recibir una terapia de oxigenación hiperbárica. Entra en una cabina como la de un submarino y se sienta en una butaca similar a las de un avión. Le colocan una mascarilla que le transfiere oxígeno y a los cinco minutos se queda dormido. Permanece allí por una hora. Dicha terapia estimula la producción del oxígeno necesario en la sangre para que se regeneren los tejidos dañados.

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Acerca de Santiago Rosero

Periodista y chef. Autor del libro de crónicas El fotógrafo de las tinieblas, y Amasar. Como cocinero ha trabajado en Nueva York y París. Es fundador de los proyectos Idónea - Rescate de alimentos, y Fermento - Laboratorio Cultural y Gastronómico.
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