En la serranía ecuatoriana, especialmente en las zonas rurales, abunda una serie de leyendas de lo más variopintas y mágicas. Entre estos seres fantásticos llaman la atención el Chuzalongo, el Huacaisiqui o el Ninahuilli. ¿De quién se trata y cuáles eran sus dominios?
La figura del Chuzalongo es algo esquiva y no está bien fijada. De hecho, tiene distintos nombres según cada región. En la zona de El Ángel, en la provincia del Carchi, es conocido como Curubi, un apelativo que curiosamente coincide con el de un personaje semejante que habita en el Chaco paraguayo y argentino. Por otra parte, en las selvas de Esmeraldas, nuestro personaje es conocido con el nombre de Bambero.
Al Chuzalongo se lo ha descrito, casi por unanimidad, como una especie de gnomo o duende que habita en los bosques, en las alturas de los páramos, en la profundidad de los ojos de agua o de las quebradas solitarias. El rasgo más característico es su estatura que, según el decir de los testigos, no pasa del metro. La propia etimología del vocablo es un buen indicador de su figura: chuza o chuzo significa en kichwa pequeño, y longo, niño. En ciertos lugares ha sido descrito como un enano cuya cabeza no guarda proporción con su cuerpo.
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