
Con el lanzamiento del disco La lógica del escorpión Charly García parece despedirse por lo más alto. Sigue siendo un compositor poderoso, pero su voz se ha perdido y su pronunciación no es la mejor. Lo que no ha cambiado es el amor que sentimos por él.
Era el 10 de junio de 2008 cuando, en un hotel en Mendoza, en el centro de Argentina, Charly García explotó como nunca. Discutió con una persona de su equipo y destruyó la habitación del hotel. No contento con eso dejó que la catástrofe avanzara por los pasillos.
Claro, llegó la Policía. Charly fue reducido y amarrado en una camilla. Estaba muy delgado y tenía cortes en sus piernas.
-¡Hijos de puta! ¡Fascistas!-gritaba.
Terminó en un hospital en donde lo sedaron y le diagnosticaron una neumonía. Pocos días después llegó a un centro psiquiátrico en Buenos Aires, por orden judicial. Un mes más tarde, siguió su tratamiento en la finca de Palito Ortega, en Luján.
Lo que se conoce como la tercera internación de Charly García devino en un retorno con su salud recuperada en 2009. Un regreso que vino con giras, shows, dos discos publicados, Kill Gil, en 2010, y Random, en 2017, algunos problemas de salud y la evidencia de que todavía podía producir y hacer música.
Sin embargo, esa tranquilidad y mejora en su estilo de vida vino de la mano de un Charly que, de tan sereno, parecía dopado. Pero era mucho mejor tenerlo así que no tenerlo para nada, ¿no?
De seguro, esa intervención médica, judicial, familiar y de amigos le salvó la vida. Y por eso, 16 años después, él sigue aquí. En silla de ruedas y arrastrando palabras al hablar, pero vivo.
La lógica del escorpión
La noche del miércoles 11 de septiembre de 2024 apareció su más reciente disco, La lógica del escorpión, un trabajo publicado luego de 4 años de sesiones intermitentes en los estudios de grabación. Un disco en medio de más problemas de salud, de enfermedades, de una fractura de cadera, de quemaduras en sus piernas. Un disco que es prueba de su tenacidad.
La lógica del escorpión podría ser su disco de despedida. Es como si tuviera la conciencia clara de que, ante la pérdida de facultades físicas para cantar y tocar, la fuerza de este conjunto de 13 canciones está en lo que sucede con ese montaje en las películas cuando el personaje empieza a ver lo que fue su vida hasta ese punto. Escenas cortísimas, una detrás de otra, para entenderlo todo.
Charly entrega guiños constantes a su carrera, recupera melodías de sus canciones viejas y estructuras de acordes que suenan a cosas que ya ha compuesto y por momentos suena a The Beatles, John Lennon y a David Bowie.
Además, hace nuevas versiones de temas que ya había grabado y regala una de sus mejores canciones, titulada América, en la que junto a Pedro Aznar canta: “Tengo miedo de América / tengo miedo de aquí / tengo miedo de prédicas / miedo de ir y venir”.
La lógica del escorpión es más de lo que se podría esperar y es todo lo que puede hacer hoy Charly. Como en su momento le pasó a Leonard Cohen, él ha perdido su voz, y tal como sucedió con el músico canadiense, eso no importa, porque García es más que su voz.
La lógica del escorpión
- Este es el disco de estudio número 14 de Charly García.
- Fue producido por él y cuenta con el trabajo en sonido de Matías Sznaider. Participan en él Fito Páez, Pedro Aznar, Hilda Lizarazu, David Lebón, Rosario Ortega, Fernando Samalea, Fernando Kabusacki y Luis Alberto Spinetta, cortesía de la voz de un demo.
- De las 13 canciones, 3 son covers, 3 ya fueron grabadas anteriormente y el resto son nuevas, pese a que Estrellas al caer comparte mucho a nivel sonoro con el clásico de García, Chipi-Chipi.
¿Por qué amar a Charly?
Charly García -Carlos Alberto García Moreno- nació el 23 de octubre de 1951, en Buenos Aires, Argentina; es decir, va para los 73 años. El vitíligo en su cara le dio ese bigote bicolor que es su marca de rockstar.
Es imposible no amar a Charly, aunque haya sido una gran pesadilla para su gente cercana y fanáticos. Como cuando se lanzó de un noveno piso de un hotel a una piscina, el 3 de marzo de 2000.
O como cuando a fines del siglo pasado él, de 48 años, tuvo una novia de 17, algo de lo que se habla poco. O por las demoras para salir a tocar, o simplemente por no salir al escenario, como en diciembre de 2002, cuando no quiso tocar en Quito y terminó dos días en prisión.
¿Por qué se le disculpó casi todo? Porque Charly ha sido la banda sonora de generaciones de latinoamericanos a lo largo de 50 años de carrera. Eso no es poco. Durante mucho tiempo estuvo tan en sintonía con el mundo que su música calzó a la perfección.
Cantaba para la persona de a pie, a los jóvenes que, como él, estaban viviendo un mundo de una violencia extraña, como fue el de los 70 y 80. Se enfrentó a la censura, la burló, le dijo a los militares de la dictadura argentina que iban a desaparecer.
También le cantó a la inocencia -“quizás porque no soy de la nobleza puedo nombrarte mi reina y princesa”— y al fin de la inocencia -“y es que aquí, sabes que el trabalenguas, trabalenguas / el asesino te asesina y es mucho para ti / se acabó ese juego que te hacía feliz”.
Hizo canciones de amor poderosas, temas de resistencia, criticó a la sociedad de consumo, se burló de todos, de sí mismo, hizo himnos que han sido coreados por miles de personas. Pero todo cambió. Su cabeza empezó a mutar.
Para muchos, cuando en 1986 falleció su hermano Enrique en un accidente de tránsito algo se desactivó en él. Sus excesos crecieron, sus conciertos se volvieron campos de absoluta incertidumbre: sus discos se llenaron de capas y capas de sonidos que buscaban alterar la precisión de la música, las cosas dejaron de tener sentido.
Su voz, esa especie torbellino dramático, se perdió en 1994. De ser un tenor, capaz de dotar de fuerza y emoción a sus gritos y notas altas, de conjurar una suavidad necesaria como en Promesas sobre el bidet, se convirtió en otra cosa.
Charly llegó a los 40 años siendo un barítono. Y con el tiempo, su voz fue reduciendo notas y quebrándose más. Pero no dejó de hacer canciones hermosas. En medio de todo el caos y el exceso siempre pudo conjurar belleza. Hoy, La lógica del escorpión es parte de ese conjuro.

