Carta del director

Su talento, respaldado por una sólida formación académica, corre en paralelo con su dinamismo desbordante y su entusiasta manera de encarar la vida. Así se muestra Ruth Hidalgo en la entrevista que en este número le hace Pablo Cuvi. Desde niña sintió que estaba inoculada con el virus de la política pero también por sus ansias de saber, hasta el extremo de sustituir los tradicionales cuentos infantiles por los Diálogos de Platón. Si hay algo que se sembró en su espíritu de manera indeleble fue el concepto de democracia, por cuya vigencia ha luchado con la misma fuerza que por los derechos de la mujer y las minorías, por la defensa del medioambiente y las organizaciones sociales. Con similar entusiasmo con que comparte sus conocimientos en la cátedra, realiza en su casa las tareas más disímiles: parecería que no deja que a su alma rocen el abatimiento y la tristeza, sino que, en su lugar, aniden el optimismo, la esperanza, la alegría.

Quizás la misma esperanza que tenía José Antonio Gómez Iturralde, quien anhelaba que su vida le alcanzara para ver publicado su último libro, Revolución, Independencia y bicentenario, con motivo de los doscientos años de la Independencia de Guayaquil. Sin embargo, según cuenta Tali Santos en su artículo, el destino dispuso otra cosa y Gómez Iturralde murió en la madrugada del 21 de julio pasado, cuando había cumplido 93 años. Bananero, camaronero, constructor, Gómez Iturralde se formó a sí mismo como historiador con el fin de “aproximarse a la verdad histórica de una ciudad de la que estaba enamorado”. Su libro póstumo resulta, pues, el último suspiro de ese amor.

La madera, el diseño, en cambio, son el gran amor de Ángel Pazmiño, un ebanista de 95 años, nacido en Machachi, y a quien en este número Roberto Kronfle dedica una crónica que desconcierta por su título en inglés, pero que sorprende y deslumbra en castellano. Los muebles de Pazmiño se cotizan en importantes casas de subastas, varios están en poder de personajes internacionales, así como en distintos museos. En Alemania Pazmiño fue nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes de Berlín. Su creatividad dotó a sus muebles de una personalidad única y su técnica de repujado en cuero, con motivos precolombinos y escenas bucólicas y costumbristas, cautivó.

Si “descubrir” a Pazmiño es motivo de alegría, descubrir lo que ocurre en Galápagos es, en cambio, sobrecogedor. La masiva presencia de barcos chinos que depredan la reserva marina constituyó un escándalo mundial. Sin embargo, en su artículo “En Galápagos hay más de un problema”, Iván Ulchur revela que los pescadores locales del archipiélago usan sistemas de pesca prohibidos, con los cuales enganchan especies protegidas que están en peligro de extinción. Y ahora, ante la ausencia de turistas y los problemas derivados de la pandemia, se justifican con el argumento de que “si no lo hacemos nosotros lo harán los chinos. Mejor hagámoslo nosotros”.

Así, pues, amigo lector, en este octubre todavía pandémico esperamos que la variada lectura de este número le ayude a paliar la soledad del aislamiento y lleve a su imaginación a deambular por los territorios del asombro.

MundoDiners
Octubre 2020