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Más bellos pero menos perceptivos

por Gabriela Paz y Miño

¿Qué pasa si la expresión de un rostro humano se ve inhibida por un tratamiento cosmético como el bótox? Según últimas investigaciones, se afectarían nuestra autopercepción y capacidad de "leer" las emociones de los otros y de empatizar con ellas.

Botox
Fotografía: Shutterstock.

Los músculos de nuestra cara dibujan las emociones que nos han provocado ciertos estímulos, una sonrisa o un gesto de molestia, por ejemplo. Al respecto, la teoría del feedback o retroalimentación facial sostiene que una expresión de la cara puede generar su respectiva emoción. Se trata de un circuito de ida y vuelta permanente que ha sido estudiado profundamente por la psicología. ¿Quién es el mediador en este proceso? El rostro humano, con toda su capacidad expresiva y gestual.

Pero, ¿qué pasa si ese mediador ve limitada o paralizada parte de su capacidad de expresión por los efectos de un agente externo como el bótox? ¿Hay alguna relación entre la inhibición de nuestra gestualidad y cómo interpretamos con las emociones de nuestro interlocutor? O, dicho de otra manera: ¿además de los resultados estéticos, hay implicaciones emocionales e incluso relacionales y sociales?

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Acerca de Gabriela Paz y Miño

Periodista y escritora ecuatoriana, residente en Barcelona. Ha trabajado como reportera, editora y columnista en medios de Ecuador, USA y España. Actualmente colabora de forma independiente en periódicos y revistas de su país de origen y de acogida.
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