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Betty Wappenstein abrió un camino para el arte ecuatoriano.

por Leisa Sánchez

Edición 460 – septiembre 2020.

En esa calle de Quito, la Juan Rodríguez, las hojas aún se ponen doradas, recordándonos una estación inexistente en este país de la línea imaginaria: el otoño. Y recordándonos a quienes la habitaron… desde Kanela y Jaime Andrade Moscoso hasta la señora Di Capua. Ya era triste pasar por ahí y ver cerradas las puertas de La Galería, que, durante veinticuatro años, permitió a tanto artista emergente exponer su trabajo y a tanto espectador admirar su obra. Ahora solo quedan las hojas al viento y la nostalgia. Y, con la muerte de Betty Wappenstein (19 de julio de 2020), los recuerdos, que se hacen presentes al revisar su enorme legado.

Obituario 1

Betty Deller de Wappenstein nació en 1940. Hija de migrantes, como tantas maravillosas personas de Quito que hicieron del país y de la ciudad su hogar y que quisieron hacer de él un mejor lugar para vivir. Casada con Ovidio Wappenstein, uno de los grandes arquitectos del país.

Una mujer singular: su nombre debe estar bien alto en la historia del arte contemporáneo ecuatoriano como una de sus principales gestoras: Betty Wappenstein abrió las puertas y apostó por varios artistas ecuatorianos, exhibió en La Galería su obra, los promovió, los llevó a ferias internacionales y les acompañó en el camino. Eran los años ochenta, años de efervescencia cultural. La Galería abrió sus puertas en 1977 con una exposición de Camilo Egas. Y cerró en 2001, en los tiempos en que la crisis económica echaba al traste las iniciativas culturales, los bancos quebraban y, con ellos, desaparecían los consumidores de arte. En todo ese tiempo, La Galería no solo que puso en escena a jóvenes —y no tan jóvenes— artistas ecuatorianos sino que trajo al país a grandes figuras a exponer en sus paredes, creando lazos y referentes. Gracias a ella expusieron en el país artistas como Omar Rayo, Ianelli, Manuel Hernández, Syzlo, Leopoldo Nóvoa; gracias a ella se exhibieron colectivas de artistas haitianos o guatemaltecos. Como dice Alicia Viteri: “Acogió con sabiduría a muchos artistas de América”.

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La Galería la fundaron Betty Wappenstein y Gogó Anhalzer; en los primeros años trabajó con ellas Isabel Cornejo.  Luego Gogó se retiró para poner toda la fuerza a Folklore Olga Fisch. Betty continuó en la dirección con la colaboración de María Elena Machuca y, con pasión y entusiasmo, siguió abriendo el camino a los artistas contemporáneos.

Obituario 2
La Galería. (1982). Betty Deller, María Elena Machuca, Gogó Anhalzer e Isabel Cornejo en el espacio expositivo de La Galería en la calle Juan Rodríguez de Quito. Lipada - Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

El trabajo era tenaz, cuenta María Elena Machuca quien, con la muerte de Betty Wappenstein ha perdido a quien fue, antes que su jefa, una de sus amigas más cercanas. “Se preparaba el calendario con dos años de anticipación, se hacían las invitaciones que se imprimían donde Paco Valdivieso, que recién abría la imprenta Mariscal, se trabajaba en la selección de la obra, en el montaje, en la inauguración, se hacían boletines de prensa, se organizaba las entrevistas para los artistas”. También se aventuraba en proyectos ambiciosos como Arte Vial; Betty Wappenstein investigaba lo que estaba pasando en el mundo del arte contemporáneo ahí, en tiempos donde no había que googlear para enterarse. Los invitaba a exponer, los sentaba con los artistas por los que ella apostaba y a quienes llevaba a ferias internacionales o a bienales. A su vez, los artistas extranjeros que habían expuesto en La Galería participaban también en otros espacios culturales en el Ecuador, incluida la Bienal de Cuenca. Casi todos los artistas ecuatorianos contemporáneos pasaron por La Galería: Gilbert, Molinari, Aguirre, Stornaiolo, Valarezo, Barragán, Jácome, Varea, Rosero, Svistonooff, Velarde, Palomeque, Ochoa, Anhalzer. No solo se inauguraban exposiciones… se debatía, se encontraban artistas, se intercambiaban pareceres, se inauguraba también la crítica cultural y la crónica cultural ocupaba espacios en la prensa, llegaban los amigos, los vecinos, los curiosos, los intelectuales y los que no lo eran. Las galerías de entonces (Artes, Art Forum, Manzana Verde, Posada Kingman, entre otras) intercambiaban también artistas y pareceres. No había ministerio alguno que rigiera los destinos culturales del país ni que repartiera fondos, ni tampoco másteres en curaduría y gestión cultural, pero se hacía una enorme tarea de gestión: doce exposiciones al año, veinticuatro años, trescientas veinte exposiciones… “Siempre antes de salir a las inauguraciones hacíamos un brindis, ella con un whisky y yo con un tequila y salíamos con nuestra mejor sonrisa a recibir a los invitados”, dice María Elena Machuca. “Una mujer con visión, perseverancia y entusiasmo, ingredientes básicos para proyectar y mantener un espacio de arte que dio cabida a las diferentes prácticas artísticas de la época. Expuse a lo largo de veinte años en La Galería y tuve la suerte de conocer y cultivar con ella una amistad basada en el respeto y el diálogo franco”, dice Marcelo Aguirre.

Ella disfrutaba las cosas buenas: de los buenos cuadros y exposiciones, la buena música, la tertulia franca, la buena comida, los buenos libros. De una elegancia singular, amorosa, con una sonrisa siempre, con una fortaleza infinita y una capacidad envidiable de sostener a los suyos en las adversidades. La misma pasión que le puso a La Galería le puso a su vida, a sus lecturas, a su matrimonio, a sus hijos y a sus nietos.

“Me reencontré con Betty en un grupo de lectura, Las Hiedras. Compartimos almuerzos y opiniones de los libros leídos y de lo que nos pasaba. Relatábamos nuestras historias personales familiares y las vivencias de cada una. A sus amigos nos deja muchas enseñanzas, de cómo debemos vivir de una mejor manera”, dice Marcela Blomberg.

“Dicen que antes de que un río entre en el mar, tiembla de miedo. Mira para atrás, para ver todo el día el recorrido, para ver las cumbres y las montañas, para ver el largo y sinuoso camino que atravesó entre selvas y pueblos, y ve hacia adelante un océano tan extenso, que entrar en él, es nada más que desaparecer para siempre. Pero no existe otra manera. El río no puede volver. Nadie puede volver. Volver es imposible en la existencia. El río precisa arriesgarse y entrar al océano. Solamente al entrar en él, el miedo desaparecerá, porque apenas en ese momento, sabrá que no se trata de desaparecer en él, sino volverse océano”. Con esta cita de Khalil Gibran, que Betty Wappenstein envió por WhatsApp, a sus amigas más queridas, parece que se despidió. Quedan las hojas doradas de ese otoño que no hay en Quito para recordarla (Por Redacción).

El archivo de La Galería fue entregado por Betty Deller de Wappenstein al Laboratorio de Investigación sobre fondos documentales del Proyecto de Arquitectura, Diseño y Artes del Ecuador en el Siglo XX (Lipada), de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador (PUCE), cofundado por las docentes-investigadoras Giada Lusardi y Shayarina Monard. Es un espacio dedicado a la salvaguarda, conservación, investigación y difusión de archivos de origen privado. El archivo de La Galería está constituido por 261 álbumes de registro de exposiciones, 320 invitaciones, 45 catálogos, 15 postales, 229 carpetas de documentación, entre otros elementos que permiten lecturas alrededor de la historia del arte, las exposiciones, los estudios sobre el mercado del arte y los análisis críticos sobre la obra de artistas modernos y contemporáneos todavía inexplorados. Señala Giada Lusardi que Lipada ha organizado la documentación manteniendo los cuatro núcleos iniciales: Carpetas de documentación, Fotografías, Álbumes de exposiciones y Material de difusión. Este acervo reposa en un espacio independiente de la Biblioteca General de la PUCE y es posible consultar su catálogo en el enlace pucedspace.puce.edu.ec/handle/23000/1169.
Obituario 3
Lusardi, G. (2017). Composición de ejemplares de invitaciones de exposiciones de La Galería. Quito: Lipada-PUCE.

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Acerca de Leisa Sánchez

Su gran motivación e interés periodístico son los temas históricos y culturales.
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