¡Basta!
Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp

¡Basta!

Por Francisco Febres Cordero.

Ilustración: Archivo de Dinediciones.

Edición 445 – junio 2019.

Firma--Pajaro

Ahí estaba el féretro, cubierto por la bandera ecuatoriana. Al pie, una foto de él cuando era joven. La sala estaba llena. Había políticos, dirigentes sindicales, estudiantes, campesinos, intelectuales, obreros, ricos, pobres.

Su muerte era esperada. Había tenido una vida larga, llena de vicisitudes. Las causas de los trabajadores eran sus causas.

El derecho, su obsesión.

Fue profesor. Político siempre activo. Pero fue más, mucho más: fue honesto.

Y por eso, tal vez por eso, la gente seguía entrando a ese auditorio de la Universidad Católica que ya estaba lleno. Todos querían mostrar su admiración, su respeto, a quien jamás se dejó doblegar y nunca sucumbió a las tentaciones que le pusieron al frente aquellos concupiscentes que no tienen otra mira que el dinero y que buscan atesorarlo a como dé lugar.

Fue legislador. Fue candidato a la presidencia de la República. Fue gran lector y autor de libros.

Fue tantas cosas que sorprende.

Como sorprende que, ya a sus viejos años, haya seguido luchando en pos de una quimera: combatir la corrupción.

La gente lo escuchaba, la gente lo admiraba. Él era un ejemplo. Si él había —después de tantas cosas que fue— salido bien librado de las tentaciones, la honestidad era posible. La honestidad no era solo una palabra que había quedado perdida en algún rincón del diccionario, como si hubiera sido un arcaísmo.

La honestidad era una actitud.

Una forma de ser.

Una forma de actuar.

Y por eso, viéndolo como un ejemplo, la gente fue a rendirle su tributo.

Un tributo de silencio.

Un tributo de presencia ante su ausencia.

Entre tanta podredumbre, él se abrió paso para gritar ¡basta!

Gritó, para que un país somnoliento, adormecido, abriera los ojos.

Para que una patria, anestesiada, despertara.

Y, despertando, volviera a caminar por los rumbos de la decencia, del pudor, del respeto a los fondos públicos.

Por los rumbos de un pasado de decencia que los salteadores se encargaron de destrozar para imponer los suyos, que eran los de la ambición ilimitada para lograr su propio beneficio a costa del hambre de los otros, del dolor de los otros, del analfabetismo de los otros.

Y su figura se agrandó, se fue agrandando mientras ejecutaba su ímproba tarea. Fue agigantándose mientras de su boca brotaban sus denuncias certeras. Esas palabras con que latigueaba a los asaltantes de caminos, a los parias revestidos de un discurso altisonante que hablaba de manos limpias, sin enseñar las uñas ennegrecidas y curvas como garras con las cuales empuñaban todo aquello que no les pertenecía, con una avidez de halcones y un hambre de lobos de la estepa.

Por eso, el obrero, el político, el dirigente sindical, el campesino, el pobre, el rico, de pie frente a su féretro, le rindieron un homenaje que resultó, a la vez que merecido, enternecedor: el viejo Julio César Trujillo había muerto, pero ellos decían que no: que continuarán con la tarea.

Y también gritaban, como él a su momento, ¡basta!

Y, de pronto, Trujillo ya no fue uno: fue un ejército dispuesto a dar combate.

Comparte este artículo
Share on whatsapp
WhatsApp
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Más artículos de la edición actual

En este mes

Los gatos y los escritores

Por Julia Gutiérrez. Fotografía: Shutterstock. Edición 459 – agosto 2020. En todos los tiempos los escritores se han sentido fascinados por los felinos. La literatura

Crónica

La Rinconada, el infierno helado

Por Óscar Espinosa Edición 459 – agosto 2020.Fotografías Ó. Espinosa El sueño de El Dorado sometió al continente sudamericano a la esclavitud, llevó a muchos

BOCATA

Autocontrol para la diabetes

La batalla de la tecnología se centra en procedimientos no invasivos para respaldar el monitoreo de los niveles de glucosa. La tecnología ha contribuido a

BOCATA

Hiroshima y Nagasaki

Se les recuerda por el lanzamiento de dos bombas atómicas, pero también tienen otra cara que mostrar: la de hermosos sitios naturales, templos y tradiciones

En este mes

Ochipinti o la eterna alegría

Por Francisco SantanaEdición 459 – agosto 2020.Fotografía: Shutterstock   Esto es así de sencillo: había una vez un hombre que preparaba los mejores cangrejos de

También te puede interesar

Huilo Ruales

Rodando por los Kitos Infiernos

Por Huilo Ruales Esta es la meca de todos los sures, incluidos aquellos que ya no saben si la calle donde viven se halla en

Ana Cristina Franco

Síndrome de abstinencia

  Por Ana Cristina Franco Ya no cancelaré mis planes de viernes. Ya no les mentiré a mis amigos. Ya no compraré lencería cara ni

Ana Cristina Franco

Primero de enero.

Por Ana Cristina Franco. Ilustración Luis Eduardo Toapanta. Edición 429 – Febrero 2018. Tomar vitamina C, comer más fruta, hacer jugo todas las mañanas, con

Anamaría Correa Crespo

Sumergirse en Klimt.

Por Anamaría Correa Crespo. @anamacorrea75 Edición 436 – septiembre 2018. Friedrich Nietzsche decía de modo olímpico que solo a través del arte se redime la

Columnistas

El purgatorio.

Por Huilo Ruales. Ilustración Miguel Andrade. Edición 424 – septiembre 2017. Tenía un gran patio de piedra y veinte cepos de tres metros cuadrados en

Curuchupa liberal

Por Mónica Varea  El año que terminó en estos días nos trajo muchos libros y amenas lecturas, entre los ecuatorianos dos removieron mis recuerdos, ambos