
Desde hace quince años, Artisteca es el programa de fomento cultural de la Fundación CRISFE, y se ha consolidado como un espacio de encuentro y aprendizaje que promueve el desarrollo socioemocional de niñas, niños y adolescentes a través del arte y el juego.
En el corazón de Quito, Artisteca La Mariscal abre un nuevo espacio donde el arte y la educación se funden para transformar vidas. Este proyecto de CRISFE, que se concreta con el apoyo de Diners Club del Ecuador, impulsa la creatividad, el desarrollo socioemocional y la convivencia comunitaria en uno de los sectores más emblemáticos de la capital.
En el vibrante barrio La Mariscal, entre murales, plazas y cafés, una casa patrimonial de 1937 renace como un faro cultural. La histórica “Casa del Patio Parado” abre ahora sus puertas como Artisteca La Mariscal, el nuevo espacio educativo y artístico impulsado por CRISFE con el apoyo de Diners Club del Ecuador.


Este lugar busca convertirse en un punto de encuentro entre distintas realidades: los cuidadores de los parqueaderos conocidos como “Zona Azul”, los niños y niñas que conviven con sus padres en los mercados artesanales de la zona, las familias migrantes y los vecinos del sector. En ese mosaico humano, el arte se convierte en un idioma común que une generaciones y culturas.
“Queremos que los niños encuentren aquí un espacio seguro, alegre y alentador para que puedan desarrollar sus talentos, tanto personales como artísticos. Que el arte les permita reconocerse y conectar con los demás”, explica Marcela Alvear, coordinadora de Artisteca.
Con esta nueva sede, CRISFE y Diners Club refuerzan su propósito compartido: promover el desarrollo socioemocional y educativo de niñas, niños y adolescentes a través del arte, el juego y la comunidad. Es una apuesta por una educación sensible, creativa y transformadora.
Artisteca: educar con arte, crear con propósito
Artisteca La Mariscal continúa la visión del programa cultural que, desde hace más de una década, ha impactado a miles de niñas y niños en el país. Su primera sede, en el Centro Histórico de Quito, ha recibido entre 2024 y 2025 a más de 700 participantes en 116 talleres, abriendo espacios de exploración en pintura, teatro, danza y música.
La metodología de Artisteca parte del arte como vehículo para el desarrollo de cinco habilidades socioemocionales clave: autoconocimiento, autorregulación, conciencia social, habilidades relacionales y toma de decisiones responsable. Cada clase se convierte en un espacio para descubrir emociones, fortalecer la confianza y fomentar la empatía.

Los talleres son guiados por profesores de arte que acompañan los procesos creativos desde la experiencia y la emoción, no solo desde la técnica. De lunes a viernes, los grupos aprenden pintura, danza, literatura, teatro o música; los viernes, las puertas se abren a toda la comunidad para que puedan compartir en las ludobibliotecas.
Aquí, el arte no es un privilegio: es un derecho y una herramienta para construir comunidad.
Una ciudad que se transforma desde la cultura
Artisteca La Mariscal es más que una sede: es una invitación a imaginar un Quito más sensible, más creativo y más solidario.
Forma parte de una red cultural más amplia que incluye las ludobibliotecas de CRISFE y las sedes de Artisteca en el Centro Histórico, Taller La Ribera en el Valle de los Chillos y Alas de Colibrí en el norte de Quito.
Estos espacios promueven la lectura, el arte y la expresión creativa en distintos rincones de la ciudad. Desde 2024, seis ludobibliotecas han sido instaladas en Quito y Guayaquil, y el objetivo es llegar a más provincias hasta 2035, en alianza con la Red de Colegios CRISFE y otros actores culturales.






El programa simboliza una convicción compartida entre CRISFE y Diners Club del Ecuador: la educación y el arte pueden transformar realidades cuando se integran con propósito y sensibilidad. “El arte es una herramienta para la vida —señala Alvear—. Enseña a comprender lo que sentimos, a dialogar con otros y a construir una mejor sociedad.”
Para Diners Club del Ecuador, apoyar iniciativas como Artisteca representa mucho más que una acción de responsabilidad social: es la continuidad de un compromiso histórico con la educación y la cultura como pilares del desarrollo del país. A través de su estrategia social, Diners impulsa programas que garantizan el derecho a la educación de miles de niñas, niños y adolescentes, priorizando a aquellos que enfrentan condiciones de vulnerabilidad o desigualdad.
Su alianza con CRISFE demuestra que cuando el sector privado y la sociedad civil trabajan juntos, el impacto trasciende los muros de un aula: se multiplica en las comunidades, en las familias y en el tejido social de las ciudades.
En La Mariscal, el arte dejó de estar solo en los museos para habitar una casa donde los niños aprenden a crear, convivir y soñar.
Así, CRISFE y Diners Club del Ecuador reafirman su compromiso con una educación que trasciende las aulas: una que forma personas más empáticas, creativas y conscientes del poder que tienen para transformar su entorno.

