
La Fórmula 1 motiva el arte detallista de las esculturas de cera del Museo Madame Tussauds de Londres. Desde este verano exhibe una figura de Lando Norris, piloto de McLaren y campeón vigente de la vertiginosa carrera del automovilismo mundial.
Norris, de veintisiete años, nació en Bristol (Inglaterra) y es uno de los corredores más combativos y carismáticos de la F1. El año pasado frenó la sequía de títulos de McLaren que no conseguía un campeonato desde 2008 (con Lewis Hamilton).
“Surrealista y un gran honor” fueron palabras del corredor sobre la réplica de sí mismo.
Según sus declaraciones, “trabajar con los artistas ha sido increíble, y ver todos los detalles que le han puesto a la figura de cera es realmente impresionante”.
La reproducción “casi real” luce el traje de piloto de color naranja que caracteriza a la escudería fundada en los años sesenta por Bruce McLaren, y lleva una réplica del casco de Norris en el Gran Premio de Abu Dabi cuando ganó el campeonato.
El nuevo inquilino del museo comparte sala con la estatua de otro piloto de la Fórmula 1: su compatriota Hamilton que actualmente corre con Ferrari. En la colección general de más de 150 figuras de tamaño natural aparecen otros destacados deportistas como Cristiano Ronaldo, Mo Salah, Anthony Joshua, Usain Bolt, Kylian Mbappé y Harry Kane.

Madame Tussaud
El museo debe su nombre a Marie Grosholtz, apellido de soltera de una mujer que nació en Estrasburgo, en 1761. Siendo muy joven aprendió del anatomista y modelador de cera doctor Philippe Curtius y, además, prestó servicios de tutora de arte en la corte de Versalles.
Sin embargo, no pasó bien durante la Revolución francesa. Fue encarcelada en 1793 y, tras ser liberada —precisa el museo—, fue obligada a realizar máscaras mortuorias de los ejecutados.
Tras la muerte de Curtius, en 1794, heredó la colección de figuras de cera de quien fue su tutor. Poco después cambió su apellido al casarse con el ingeniero François Tussaud, con quien tuvo dos hijos.
Recorrió las islas británicas durante varios años con una exitosa exhibición itinerante. Esta le abrió las puertas para instalar una colección permanente en un museo en Londres, cuya continuidad quedó en manos de sus descendientes. Con el tiempo se ha convertido en una marca global con sedes en varias ciudades del mundo. Murió en 1850.

