
Después de siete décadas de peregrinar por la ciudad, parece que por fin se construirá una sede propia para el Museo Nacional del Ecuador (MuNa). Mientras esto se concreta, le contamos cómo avanza el proceso para que este repositorio de la memoria tenga casa propia.
En una rueda de prensa realizada el pasado 22 de octubre de 2025, Romina Muñoz, Viceministra de Cultura, aseguró que la construcción de la sede del MuNa comenzará a mediados de 2026, con una inversión cercana a los 100 millones de dólares. Este proyecto -añadió- busca ofrecer un espacio contemporáneo y sostenible para resguardar más de un millón de bienes patrimoniales y fortalecer el papel del Museo Nacional del Ecuador como el corazón cultural del país.
Uno, cronograma
Según las autoridades, el proyecto se desarrollará en dos fases: La actual comprende los estudios de prefactibilidad y factibilidad, incluyendo el concurso de diseño, que será organizado por el Colegio de Arquitectos del Ecuador (CAE). Las concesionarias de autos que operan en el terreno donde se construirá la nueva sede seguirán funcionando allí solo hasta finales de 2025.
La segunda fase, de ejecución, iniciará en 2026 con el proceso de estudios definitivos. El inició de la construcción está programada para mediados de ese mismo año, y se espera que la construcción de la nueva sede termine en 2027.
Dos, ubicación
El terreno elegido para la construcción de la sede del MuNa tiene 13 mil metros cuadrados y está ubicado entre las avenidas Eloy Alfaro y República, en el norte de la capital. Según las autoridades este lugar es clave por su cercanía con una estación del Metro y por estar a unos pasos del parque La Carolina, que recibe unos 100 mil visitantes semanales.
Alberto Jaramarillo, Ministro de Comercio, explicó que desde el punto de vista turístico, la nueva sede se proyecta como un motor económico: “Representará un día adicional de hospedaje por visitante, equivalente a unos 60 dólares diarios directos al bolsillo ecuatoriano”.
Para potenciar su atractivo, las autoridades planean construir un bulevar verde y peatonal que conecte el parque con el museo. “Su infraestructura será una obra de arte en sí misma, reflejo del dinamismo y la diversidad quiteña”, aseguró por su parte el Ministro Roberto Luque.
Tres, inversión
La construcción de la nueva sede contará con una colaboración técnica no reembolsable del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y con el respaldo financiero del Fondo General de Cooperación de España. Además, el proyecto es una prioridad estatal, lo que en teoría facilita su ejecución como obra representativa de inversión pública. La operación también abrirá sus puertas al sector privado.
Muñoz mencionó que paralelamente, se está fortaleciendo la capacidad técnica del equipo del MuNa mediante programas de cooperación internacional, entre ellos está el encuentro de restauradores que tuvieron con el Museo Nacional de Ciencia y Técnica de Cataluña. “No queremos abrir este espacio y luego no tener para cambiar un foco”, bromeó la viceministra, al explicar que el proyecto se sostendrá en un modelo de gestión sostenible.
Cuatro, historia
El Museo Nacional del Ecuador nació en 1969 bajo la dirección de Hernán Crespo Toral y la gerencia de Guillermo Chiriboga. Aunque alberga una colección de 1,2 millones de bienes patrimoniales, menos del 1% de su acervo está actualmente expuesto al público debido a las limitaciones de espacio, conservación y seguridad.
El motivo detrás de la creación de esta sede -según Muñoz- es saldar una deuda histórica con nuestra memoria, patrimonio e identidad. “Aquí brillará el sol de oro de la Cultura Tolita, el legado de las culturas ancestrales, el intercambio con España y la creatividad de la república moderna”, complementó la vicepresidenta María José Pinto.
Cinco, impacto
Para las autoridades, el país está viviendo un “momento histórico”, pues este proyecto tendrá un "impacto decisivo" en el desarrollo cultural y económico del país. La inversión -mencionaron- generará empleo, dinamizará la industria local y fortalecerá el turismo.
Finalmente, Alberto Jaramillo comentó que, “asociar a Quito con un museo de esta magnitud es clave para posicionar al país como un destino cultural de referencia”. Todavía no se ha definido si la entrada será gratuita o tendrá algún costo, pero según los cálculos del viceministerio de cultura la nueva sede tendrá alrededor de 50 mil visitas cada año.

